Cristina de Kirchner, candidata en la provincia de Buenos Aires, dominó en el acto que el sindicato de los porteros porteños le organizó a su candidato en esta oportunidad, Rafael Bielsa. En la foto, saludan al público junto al dirigente Víctor Santa María y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
No estaba en los planes originales, pero Cristina de Kirchner terminó siendo la invitada especial de la cena anual de los porteros, que todos los 2 de octubre festejan la creación del sindicato. En realidad, la comida estaba anunciada con la presencia de Rafael Bielsa, el candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria, en la Capital Federal. Los porteros, siempre tan cariñosos, le dieron una placa de homenaje a Cristina -la misma que le daban todos los años a Gustavo Béliz cuando era el referente, y la cúpula gremial de este sindicato pedía votos para la fórmula que integraba con Domingo Cavallo y Alberto Fernández-. Para sorpresa de ella, quien se la entregó fue el portero del edificio de la calle Uruguay, donde viven los Kirchner en el Barrio Norte de la Capital. Ella se mostró emocionada de encontrar a su portero dándole la placa pero al sentarse de nuevo en la mesa comentó: «Cómo nos tienen vigilados».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La necesidad de reforzar la campaña del ministro convocó a la candidata a senadora, quien terminó opacando a Bielsa. Cristina llegó puntualmente, apenas diez minutos pasadas las 21.30, y aguardó junto a los integrantes de la mesa principal en un salón. Allí se sentaron, por supuesto, Bielsa y su esposa Andrea de Arza; los sindicalistas de la ocasión, Víctor Santa María y su padre «Pepe»; Roberto Digón y su esposa, Silvia Gotero; el titular del Partido para la Victoria, Diego Kravetz; los candidatos a legisladores porteños, Juan Manuel Olmos y Elvio Vitali (director de la Biblioteca Nacional); Alberto Iribarne; Jorge Coscia, candidato a diputado nacional y titular del INCAA; Diana Conti; Alicia Pierini (se encargó de aclarar que lo suyo era en respuesta a una invitación institucional, ya que su cargo de defensora del pueblo le impide la actividad política); los ministros de Aníbal Ibarra, Diego Gorgal (Seguridad) y Roberto Feletti (Infraestructura), entre otros. En una punta, Alberto Fernández, y en la otra, la senadora Vilma Ibarra. El jefe de campaña de Bielsa, Guillermo Oliveri, faltó a la cita, ya que lo requería el cumpleaños de su hija. La senadora dedicó la velada a la firma de servilletas y a repartir besos a los niños presentes. Se cree que al menos la mitad de las piezas de tela faltó a la hora de levantar el servicio. Serían unas cuatro mil quinientas, según calcularon los acompañantes de la primera dama, es decir, la custodia. Estos hombres no podían creer que la noche se les hiciera tan larga. Poco antes de la una de la madrugada, cuando ya se había ido buena parte de los invitados especiales, uno de los custodios se sentó a la mesa: «¿Qué le parece si nos vamos retirando?», trató de convencer. «¿Cuántos quedarán?», respondió Cristina, y con resignación, el custodio desalentó: «¡Unos cinco mil cuatrocientos!». Fernández de Kirchner, en su discurso, ponderó tanto la labor de los porteros que hasta los puso de ejemplo para las familias argentinas. Les dijo que ellos eran como una familia básica y qué diferente sería la Argentina si todos fueran como ellos, lo que alrededor pareció una exageración. Cristina les dedicó palabras como la sinergia que tiene que tener la sociedad, en una comparanzade la vida del portero y la relaciónentre el capital y el trabajo.
El sindicato de porteros tiene unos 67.000 afiliados, de los cuales 17.000 son encargados de edificios del conurbano bonaerense y el resto, de la Ciudad de Buenos Aires, por lo cual la presencia de Cristina, que venía a dar impulso a la postulación de Bielsa, también fue parte de su propia campaña. El canciller fue breve, reparó en la necesidad de tener esperanzas. Al ministro le costó seguirle el ritmo a la primera dama, dado que venía de participar en seis actividades de campaña por distintos barrios de la Ciudad, un logro para el equipo que lo conduce, al que le ha costado sacar a Bielsa de la siesta y el fútbol los fines de semana. Uno de los primeros en partir fue Kravetz y luego lo siguieron casi todos. Fue Conti quien quedó acompañando a Cristina hasta pasada la 1.30, cuando decidió la retirada. Hasta Alberto Fernández se había ido antes de la medianoche y una hora después lo hizo Vilma Ibarra.
Dejá tu comentario