23 de mayo 2008 - 00:00

Cristina a Salta para mostrar plan del Bicentenario

El gobierno va en pleno a Salta el domingo a celebrar el 25 de Mayo lejos de Buenos Aires y del tedeum porteño. Intenta que lleguen miles de militantes, incluyendo a piqueteros de todas las tribus, para respaldar la presencia de Cristina de Kirchner lanzada a una confrontación con el campo que va más allá de la discusión de un régimen de retenciones a las exportaciones. El gobierno quiere exhibirlo como una puja de ideologías, a veces de clases. El acto lo centrará la Presidente en una respuesta a las demandas del campo en los términos que se conocen y en una presentación de lo que sería el prólogo del demorado plan Bicentenario, un conjunto de iniciativas que seguirá discutiendo con gremios, políticos y empresarios durante el fin de semana.

Genérico, el pacto del Bicentenario alumbrará parcialmente este domingo en Salta en boca de Cristina de Kirchner. La Presidente desplegará un menú de buenas intenciones, líneas amplias y vagas, de lo que pretendía se convierta en una Biblia del rumbo del país para los próximos años.

Pero durante el acto oficial del 25 de Mayo, la mandataria apenas prologará un megaproyecto, todavía difuso y en proceso de accidentada gestación, que quiso que se convierta en la base para el relanzamiento, o quizá la refundación, de su novel gobierno.

Con un ojo en Rosario, donde desde temprano se comenzarán a concentrar chacareros de todo el país, bosquejará las líneas matrices del promocionado pacto del Bicentenario. No pudo ser el lanzamiento total: sin el campo en el palco, no hay proyecto integral.

En la última semana, con la intención de retomar el centro de la escena, el gobierno trató de desempolvar ese acuerdo con la intención, contra reloj, de presentarlo en el acto de Salta. Unos días antes, en la encerrona del campo, había desistido de hacerlo.

Al final, se decidió dar un anticipo que en la práctica es un «minipacto». De a poco, bajo la custodia del ministro de Planificación, Julio De Vido, en las últimas horas se produjeron diferentes reuniones entre sindicalistas, empresarios y funcionarios.

Entre los ejes figura lo siguiente:

  • Reforma a la Ley de Entidades Financieras para que bancos comerciales funcionen como bancos de inversión.

  • El típico plan de viviendas, con financiamiento a larguísimo plazo. Lo charló la Presidente con la Cámara de la Construcción.

  • Blanqueo de capitales para el regreso de fondos fugados como recurso para resolver la crisis de falta de inversiones. Una especie de jubileo.

  • Reducción de impuestos a pymes para combatir la falta de inversiones que tanto jaquea al gobierno. Operará la exención bajo la condición de que las ganancias se reinviertan.

  • Recompra y canje de deuda para atender los vencimientos de los próximos años.

  • Se proyecta, además, un intento de acuerdo de congelamiento de precios y salarios, pero esa medida es resistida por los gremios.

  • Está además en carpeta la posible sanción de una nueva ley de ART, otro de los temas que generan rispideces entre los sindicatos y los empresarios. No hay ningún ítem referido al campo. Ese asunto fue, en definitiva, el que esperaba coordinar al menos genéricamente con las entidades en la reunión de ayer, que terminó de la peor manera posible: sin acuerdo, con enojo y a punto de romper de nuevo todo diálogo.

    Ese «pack» de ideas quedará, sin embargo, enmarcado en un planteo genérico donde la Presidente volverá a plantear la cuestión de la distribución de la riqueza, el rol ordenador del Estado y, como hizo en su asunción, machacar con la necesidad de un cambio cultural.

    Eso arriba del escenario mientras, abajo, el peronismo deberá demostrar su capacidad de convocatoria. La orden de la Casa Rosada, infectada de pánico por el acto de chacareros en el Monumento a la Bandera, es garantizar una asistencia masiva y tumultuosa.

    La presencia de los gobernadores, salvo Adolfo Rodríguez Saá, Mauricio Macri, Hermes Binner, Eduardo Brizuela del Moral y Arturo Colombi, le dará -dicen en la Casa Rosada- un acto institucional que permitirá «vestir» el lanzamiento parcial del pacto del Bicentenario.

    La preocupación del gobierno por el encuentro de ruralistas en Santa Fe, que anteayer anticipó este diario, fue uno de los motivos que trabaron ayer el avance de las negociaciones entre Alberto y Carlos Fernández con la cúpula de las entidades rurales.
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