Cristina viajó a China, pero antes defendió su gestión y volvió a criticar a la oposición
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Cristina brindó un discurso.
"Ya no se trata de la batalla contra los ejércitos, ya no cruzamos la cordillera con San Martín para liberar a nuestros hermanos chileno. Ahora es necesario consolidar los lazos entre los países de la Unasur para un proyecto regional, estamos dando esa batalla, pero muchos no nos entienden", enfatizó la mandataria.
Desde el fondo del palco oficial aplaudían el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Néstor Kirchner, y los ministros del gabinete nacional.
En ese sentido, Cristina destacó la necesidad de que la Argentina logre "la independencia económica, que es la base de la libertad política, y la independencia cultural que nos permita tener nuestra propia forma de pensar".
"La construcción de la independencia en el siglo XXI va a ser lograr un gran diversidad de nuestra economía, un mayor valor agregado a nuestros recursos, mayor educación para nuestros hijos para calificar a nuestros recursos humanos", añadió.
Además, realizó una fuerte defensa de lo que consideró los logros de su gestión, entre los que mencionó el pago de la deuda con reservas, la estatización de las AFJP y la asignación universal por hijo, y le pidió a la oposición que haga una autocrítica por haberse manifestado en contra de esas iniciativas.
"Estamos en el rumbo acertado y sería bueno un reconocmiento. Que recapaciten algunos que estuvieron en contra de nuestras medidas. Revean esas posiciones, porque si uno descubrió que se equivocó es bueno rever la decisión y preguntar ahora cómo seguimos", disparó la Presidenta.
Antes de su discurso, dejó inaugurada obras en la ruta provincial 38, y luego entregó computadoras portátiles a alumnos de tres escuelas públicas, como parte del plan nacional que el Ejecutivo puso en marcha este año.
"Cuando veo a chicos recibir una computadora en lugar de un par de zapatillas o una bolsa de comida, siento que estamos ganado esa batalla", destacó luego en su discurso.
Tras su mensaje, la Presidenta observó el tradicional desfile cívico militar y, al igual que en los festejos por el Bicentenario del 25 de mayo pasado, se animó a bailar desde el palco oficial en el momento que pasaba una banda de alumnos de escuelas primarias interpretando un carnavalito.
También se dejó puesta una boina roja que le alcanzó un participante del desfile y comió empanadas allí mismo, junto a Néstor Kirchner y sus funcionarios, de un total de 4 mil que se repartieron durante la ceremonia.
A la celebración asistieron también gobernadores de otras provincias, diputados y senadores nacionales, la vicepresidente del PJ y esposa de Alperovich, Beatriz Rojkés, y las titulares de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto.
La jefa de Estado había iniciado al mediodía su actividad oficial en la provincia, con un acto en la histórica Casa de Tucumán, pero no asistió al Tedeum que encabezó a las 9.00 el arzobispo de Tucumán, Luis Villalba.
De esa forma evitó escuchar en persona los duros cuestionamientos del religioso a la iniciativa del Gobierno de aprobar la ley de matrimonio homosexual.
Por último, Cristina partía desde la provincia norteña hacia China, junto al canciller Héctor Timerman y tres ministros de su gabinete.



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