2 de octubre 2002 - 00:00

Cronista admite que tergiversó a Reich

Al tercer día, Otto Reich no desmintió que haya calificado como «corrupto» a Carlos Menem, junto con otros dos ex presidentes de la región, Arnoldo Alemán (Nicaragua) y Carlos Salinas de Gortari (México). El subsecretario de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado hizo, sí, otras cosas: dejó que trascendieran excusas, le juró a Carlos Menem no haber dicho lo que dijo, hasta sugirió que le enviaran desde Buenos Aires una desmentida para satisfacer el honor herido del precandidato peronista. Pero no desmintió.

Si Menem esperaba alguna rectificación, la recibió mejor de Rosa Townsend, la periodista de «El País» de Madrid, que le realizó el reportaje al funcionario. Esta corresponsal reconoció ayer que el nombre de Menem salió de los labios de un colega de ella que participaba de la conversación. «Otto Reich no publicó la palabra corrupto para el señor Menem, yo te he dicho exactamente la frase como nosotros le preguntamos y cómo respondió», le dijo al animador de radio «Mitre», ayer por la mañana. «Cuando nosotros le preguntamos -siguió la cronista-, hablando de corrupción: '¿Y Menem?', el señor Reich dijo: 'No sólo Menem', coma, 'también Salinas y también Alemán'.»

Esta versión fue la que dio ayer la corresponsal de «El País» en Miami, algo distinta de la publicada en el reportaje, donde Reich, espontáneamente, da una lista de presuntos «corruptos» integrada por Menem.

Reich no habló ayer, y las autoridades de los Estados Unidos se limitaron a formular un trascendido anónimo a través de la agencia France Press. En ese cable, un funcionario del Departamento de Estado que reserva su identidad afirmó que «Reich no ofreció ningún juicio sobre la validez de las acusaciones contra el ex presidente Menem». Reich, insiste ese funcionario anónimo, dijo ser «citado fuera de contexto».

•Rectificación

Anoche circuló la versión, cerca de Menem, de que a través de un amigo común (un financista argentino radicado en Miami), Reich había ofrecido al riojano que elaborara una rectificación que él estaba dispuesto a firmarla. Más: un colaborador del riojano habría enviado a Reich una fórmula de rectificación en la que se saluda a Menem como amigo de los Estados Unidos (lo que en el caso del funcionario vale de poco: admitió que ese país tiene amigos de ocasión, relaciones que suponen «aparcar los valores» por un tiempo). Imposible anoche verificar si esta operación de rectificación estaba en curso.

Cerca de Menem, también en el gobierno y hasta en el entorno de Carlos Reutemann, circuló una forma más conspirativa de interpretar el mandoble de Reich. Según esta lectura, sería la primera prueba dada por el gobierno norteamericano de su preferencia por Reutemann. Todo puede ser obra de la casualidad pero esta interpretación se articula con dos datos más: el santafesino está inquieto por el respaldo que podría dar Washington a un eventual gobierno suyo. Duhalde hizo una gestión para conseguir un gesto, el viernes, delante del embajador James Walsh. ¿Será el malentendido de Reich la respuesta a esa gestión? La casualidad muchas veces tiene algo de endiablado.

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