5 de noviembre 2000 - 00:00

DE LA RÚA DEFINITIVO: "NO QUIERO ELECCIÓN DE VICE"

El viernes al mediodía, eldesafío que Domingo Cavallo había lanzado esa mañana, no se evaluó como tanperjudicial en Olivos. Ese día, delante de empresarios y banqueros, el jefe deAcción por la República había propuesto que se cubra la vacante del vicepresidentecon una elección.

Reunido con parte delgobierno y con los más importantes dirigentes parlamentarios del oficialismo,Fernando de la Rúa consideró que bastaba con decir que «es una cuestión delCongreso». Pero ayer consideró que se necesitaba ser más drástico: «Quiero darpor cerrado un tema, el de la vicepresidencia. Creo que es una cuestión delCongreso, pero a mi criterio no debe haber elecciones y considero que eso es lomás conveniente para el país».

En el almuerzo de Olivos,donde se evaluó por primera vez la propuesta de Cavallo, se escucharon lamentospor la riesgosa ambigüedad del acercamiento al ex ministro de Economía deCarlos Menem. El más apenado fue José Luis Machinea, quien debió reunirse conCavallo para que no se vieran como conspiraciones en su contra los contactosanteriores de otros funcionarios del gobierno.

Después le tocó a RaúlAlfonsín, quien recibió a Cavallo en su departamento de la avenida Santa Fepara combinar un cese de agresiones. No hay que olvidar que el ex presidentehabía dicho que la convertibilidad era tan grave como el golpe del '30, por loque su encuentro con el ex ministro debe haber sido equivalente a una reunión--cronológicamen-te casi imposible-con el general José Félix Uriburu.

Ocurrencia

El final del ciclo llegó elviernes, con la ocurrencia de Cavallo. Como si se tratara de un miembro más dela Alianza, propuso que los comicios para vice que en ese momento recomendaba,se realizaran con la siguiente lógica: «Se podría presentar Carlos ChachoAlvarez y, si no lo hace, entonces me presentaría yo». Curioso espíritucompetitivo de alguien que, al fin de cuentas, es opositor.

¿Por qué irritó tanto a Dela Rúa la propuesta del ex ministro de Menem, al punto de buscar a toda costaanular el debate rápidamente? Quien mejor lo explicó ayer, aunque no haya sidosu intención, fue el peronista riojano Jorge Yoma. El senador, que preside lacomisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara, consideró que no deberíanrealizarse esos comicios aunque corrigió a De la Rúa diciendo que «el decretode convocatoria a esos comicios debería firmarlo él, así que no tiene por quépatear la pelota hacia el Congreso». Como los políticos no están llamados ahacer ciencia, también en la contraindicación de Yoma respecto de esos comiciosvicepresidenciales hay una doble intención: «Si se realizaran esas eleccionesganaría el peronismo y eso pondría en riesgo la estabilidad del Presidente Dela Rúa porque sería como adelantar la elección presidencial».

Como si se hubieran puestode acuerdo en su diagnóstico, aunque con propósitos seguramente diversos,Leopoldo Moreau -quien compartió el asado del viernes en Olivos en otro hito ensu incorporación al elenco oficial-denunció una «conspiración del establishment»que, según él, no es contra José Luis Machinea sino contra Fernando de la Rúa.«No quieren a Cavallo como ministro sino como Presidente» dijo Moreau. Nadiesabe si poniendo en términos tan claros lo que para él es una conspiraciónMoreau benefició o perjudicó a De la Rúa. Pero es evidente que, si no elestablishment, Cavallo seguramente quiere ser Presidente.

Presunción

Detrás de todas laspropuestas e interpretaciones que giraron en torno a la idea lanzada por eljefe de Acción por la República, sigue trabajando la misma presunción: laelección de un vicepresidente no sería vista como dirigida a favorecer a De laRúa sino para compensar su debilidad o, eventual-mente, para sustituirlo.

Hasta el propio De la Rúacoincidió en esa intención que cobija la propuesta y por eso se apresuró aclausurar el debate. El también parece coincidir en que su figura requiere demás sostén y parece buscarlo ahora en los partidos. Los asados de los viernesse convirtieron ya en una rutina política que tuvo la semana pasada su terceracelebración. Estuvieron, además de Machinea, Chrystian Colombo, PatriciaBullrich y Jorge de la Rúa. Entre los legisladores, además de Moreau, JesúsRodríguez, Marcelo Stubrin, José María García Arecha, Horacio Massaccesi y losfrepasistas Carlos Raimundi, José Vitar y Darío Alessandro.

Bonos

Moreau debió soportaralgunas bromas por sus apariciones con frac en Madrid, lo que le valió tambiénuna amenaza: «Dicen que Melchor Posse mandó hacer carteles para empapelar todoel conurbano con esa imagen elitista de su adversario interno» dejó circular undiputado ese mediodía.

Después se analizó lasituación general del oficialismo y todo el mundo coincidió en que «elperonismo se está ordenando y nos está llevando necesariamente a una campañaelectoral con la que tendremos que convivir hasta el año próximo». GarcíaArecha, Rodríguez, Stubrin y Raimundi recayeron una y otra vez en esa idea.

De la Rúa asintió, sobretodo después de que le mostraran una solicitada firmada por varios radicalesbonaerenses en la que se le volvía a echar la culpa de todas las desgracias alpasado gobierno peronista. Fue entonces que el Presidente convocó: «Sé que aquíhay quienes están dispuestos a defender a nuestro gobierno y a dar pelea.

Tenemos que recuperar, comodice el tango, 'el ansia 'e guapear'». Habrá que ver cuánto dura el arrebato,sobre todo en medio de la discusión presupuestaria en la que el gobiernodepende del PJ; también será interesante saber si, en la «guapeada», Cavalloserá considerado un socio o un adversario.

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