20 de febrero 2001 - 00:00

De la Rúa e Ibarra discutirán hoy a solas candidaturas 2001

Fernando de la Rúa mantendrá la primera reunión en campaña con Aníbal Ibarra. Argumentarán una agenda de temas de gestión de la ciudad de Buenos Aires.
Ibarra
busca estrenar una relación más directa con el Presidente, ya que hasta ahora sus vínculos se remitían a través de Carlos Chacho Alvarez por un lado y por otro mediante Cecilia Felgueras. Con la vicejefa, Ibarra mantuvo desavenencias cuando ocurrió la última inundación de la ciudad a fines de enero pasado.

Esas cuestiones y algunos movimientos que como libre pensador Ibarra ejecuta, serán los puntos que se enmarcarán en el año electoral que enfrenta la Alianza. La coalición apuesta a que en la Capital tiene que obtener un máximo de rédito en votos y temen que cualquier paso en falso en el distrito pueda opacar esa expectativa.

En ese sentido algunos movimientos de Ibarra irritaron al radicalismo, como la convocatoria de extrapartidarios al gabinete aliancista de la Capital, situaciones que integrarían esa lista de temas, que oficialmente se anunciaron sobre proyectos urbanísticos específicamente. Por caso molestó a la Alianza de Santa Cruz y legisladores nacionales del Frepaso, que Ibarra se mostrara en coincidencias con Néstor Kirchner.

Esa reunión de gobernadores surgió como producto de un grupo de legisladores que se autodenomina de la «transversalidad» que integran frepasistas y peronistas, al que no fue invitado a participar el radicalismo. Recién la semana pasada se concretó abrir una silla a la UCR, para sumarla a la idea de encontrar coincidencias extrapartidarias que se arrimen a la Alianza.

También se alertó el radicalismo cuando se conoció la idea de convocar a más peronistas al Gabinete de la Ciudad.

El tema central será con candidatos por la Alianza a la elección de diputados y senadores de este año.

Es la principal cuestión que los separa. Si logran un consenso hacen que gane seguro la Alianza. Si no lo hacen se prometen guerra sin fin. Algo menos probable.
De la Rúa quiere acordar una agenda de temas que concurren en la ciudad y en la Nación con miras a reforzar la presencia de la Alianza en el distrito.

Recientemente la Alianza padeció un duro enfrentamiento con respecto al producido del casino flotante, que la UCR quiere clausurar, mientras
Ibarra promovía un contrato para beneficiarse con las apuestas y destinarlas a un plan de viviendas.

El documento quedó sin efecto cuando llegó al escritorio presidencial, un caso testigo para los aliancistas de premeditación que no quieren arriesgarse a repetir, al menos de aquí a octubre.

En relación a ese tipo de cuestiones, hoy los mandatarios se abocarán a concordar políticas
sobre diversos emprendimientos donde los intereses son concurrentes. Uno es el referido a Puerto Madero y otro al proyecto de urbanización de la zona de Retiro, donde Ibarra quiere hacer complejos habitacionales repartidos en la zona del puerto para los barrios carenciados que hay en ese lugar. La lista de temas es amplia e incluyen propuestas de turismo con inversiones comunes. Por su parte el jefe porteño quiere acelerar el traspaso de parte de la Policía Federal a la Capital, y quiere asegurarse esa posibilidad con la certeza de
contar con los recursos necesarios para administrar la Policía.

El Presidente y el jefe porteño a la vez desempolvarán el proyecto de Ciudad Judicial, otro ítem que preocupa a Ibarra, para que los tribunales también puedan ser traspasados a la Capital, al menos en lo que pueda permitir la acotada autonomía porteña, que se ve afectada por la llamada Ley Cafiero.

Para concretar esas transferencias
Ibarra tiene una abultada secretaría de Seguridad y Justicia que pretende hacer lucir en su gestión y que se vería desproporcionada si no logra tener bajo la órbita de la Capital a policías y jueces.

El frepasista a la vez lanzó ya un ensayo de terna que quiere presentar como propia a la lista de diputados nacionales de la Capital, que espera que también sea vista por
De la Rúa, además de Alvarez, para contar con el aval de ambos su intervención en las decisiones nacionales de la Alianza, mientras se resiste a ser conducido por una mesa de la coalición como lo fuerza la UCR.

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