Fernando de la Rúa se quejó ayer por primera vez de la maniobra del PJ para designarle un vice desde el 10 de diciembre, aunque no fue tan cortante como para cerrar una eventual negociación. «No puedo opinar sobre posibilidades que, además, son contrarias a declaraciones que he escuchado y a la tradición parlamentaria», pataleó ayer el Presidente en alusión a la amenaza peronista de nominar a uno de los nuevos senadores, casi con seguridad el misionero Ramón Puerta, en la presidencia provisional.
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Tras recordar que habitualmente se le concede al gobierno de turno el cargo, aun cuando la oposición tenga mayoría para imponer un hombre propio, reclamó al justicialismo -de manera implícita-que le permita mantener el primer escalón en la línea sucesoria en manos del radicalismo.
En Ezeiza, a pocos minutos de haber llegado de Nueva York, hizo un llamado delante de los movileros para que gobernadores y legisladores actúen «con la máxima responsabilidad».
El gobierno instruyó a sus voceros para que reforzaran el pedido delarruista. En la avanzada, Nicolás Gallo subrayó que en los comicios del 14 de octubre no se había elegido vicepresidente de la Nación y, por lo tanto, el PJ no podía aspirar a quedarse con el puesto. Asimismo, el secretario general de la Presidencia, se refirió a los conflictos que podrían suscitarse en caso de que un peronista debiera reemplazar a De la Rúa transitoriamente, por ejemplo, con motivo de un viaje al exterior.
No hizo falta que Gallo evocara algunas situaciones controvertidas, incluso con presidentes y vices del mismo signo partidario. Carlos Chacho Alvarez firmó el decreto de desregulación de obras sociales, en ausencia de De la Rúa; y Eduardo Duhalde coronó a Ibrahim al Ibrahim en la Aduana de Ezeiza, durante un interinato a Carlos Menem.
Esta tarde, a partir de las 15, deliberarán los senadores electos que animan el denominado grupo Bapro -porque se suele reunir en la sede porteña del Banco Provincia, una suerte de sucursal de la gobernación bonaerense-en la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside Jorge Yoma, y amagarán con un acuerdo con la UCR para respetar la butaca que actualmente ocupa Mario Losada. Después de que Duhalde pateó el tablero del partido el sábado, no resultaría extraño que sus aliados en el bloque entrante deshagan el pacto con el Frente Federal de 11 gobernadores para proyectar a Puerta al banco de suplentes presidencial.
Además de Yoma y el mismo Duhalde, prometieron asistir el mendocino Jorge Pardal, el chaqueño Jorge Milton Capitanich, el rionegrino Miguel Angel Pichetto, el catamarqueño Luis Barrionuevo, el entrerriano Jorge Busti y el neuquino Sergio Gallia, entre otros. Los 14 legisladores que se reportan a Duhalde y a Ruckauf desde que el dúo bonaerense les dio ayuda en las campañas distritales se prepararán para llevar una postura unívoca al plenario de nuevos senadores peronistas prevista para el jueves, a las 11. obre Eduardo Menem, a pesar de sus convicciones personales, aprovechó un raid mediático para respaldar a Puerta. « Nunca he compartido esa idea (de retener la presidencia provisional y no entregarla al radicalismo), pero voy a respetar la voluntad de mi bloque. Yo renuncié en diciembre del '99, no obstante que éramos mayoría en el Senado, para que alguien del oficialismo se haga cargo de la presidencia provisional, y mucho más ahora cuando no hay vicepresidente», comentó el riojano. Menem advirtió que «la ciudadanía» eligió al PJ «como oposición» pero no le « ha encomendado el Poder Ejecutivo». Finalmente, puntualizó que « ningún justicialista, y mucho menos Ramón Puerta, que es un hombre de la democracia, va a causarle problemas al Presidente».
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