13 de noviembre 2002 - 00:00

Debe votarse el 6 de mayo

Los argentinos estamos preocupados por la incertidumbre sobre cuándo se va a votar. Jugar con fechas que convienen a un candidato o a otro, es un gesto mezquino. Nuestra obligación -y esa fue la posición de los congresales de Misiones ante el Congreso Nacional del Partido Justicialista- es dar previsibilidad en todo sentido. Primero, aceptando la renuncia del doctor Eduardo Duhalde, nuestro presidente, enviada al Congreso con fecha 25 de mayo. Hay que darle rigor de ley al vocero aceptando esa renuncia. También fijar el cronograma electoral en la misma ley para que se terminen las dudas sobre cuándo se vota. Es la clave para asegurarle gobernabilidad a quien hoy ejerce la primera magistratura hasta el último día.

Nuestra idea es que las elecciones presidenciales se realicen el 6 de mayo de 2003, reservando para una eventual segunda vuelta el domingo 20 de mayo. De esa forma quedan cinco días entre el 20 y el 25 de mayo, que es cuando debe asumir el nuevo presidente.

Estamos obligados a poner racionalidad en este proceso electoral. El 25 de mayo ha dicho se va el doctor Duhalde. Tenemos que creerle, y hay que aceptarle la renuncia para que nadie pueda seguir dudando.

Démosle la posibilidad a quien hoy gobierna de llegar con pleno poder hasta el día previo, lo más cerca posible del 25 de mayo.

Si elegimos un candidato a presidente el 19 de enero en el justicialismo, la gente piensa que ese candidato va a ser seguramente el futuro Presidente. Pero quedaría demasiado tiempo entre esa interna en enero y una asunción en mayo. Será un factor que generaría un vacío de poder que perjudica al que está en el cargo de presidente y que además desgasta al candidato ganador que va a asumir.

Eso no es conveniente para la Argentina. Por eso debemos dar gobernabilidad al país hasta el 6 de mayo con asunción inmediata el 25 de ese mismo mes. El que gana acumulará el máximo poder el día de triunfo, e inmediatamente va a la Casa Rosada. Y quien está gobernando hasta entonces tiene la posibilidad de ejecutar sus planes.

La elección del 6 de mayo también debería incluir la de otros cargos. No tenemos el derecho de hacer votar a la ciudadanía siete veces en un año. Cuando digo nosotros, me refiero al justicialismo que hoy está en la mirada de todos porque tiene la máxima responsabilidad a nivel presidencial y en 14 provincias, entre ellas las tres más grandes. Hoy los ciudadanos tienen frente a sí este panorama: 1) elegir en internas candidatos a presidente; 2) primera vuelta a presidente; 3) segunda vuelta a presidente; 4) interna para elegir candidatos a gobernadores; 5) primera vuelta para elegir gobernadores; 6) segunda vuelta gobernadores (donde haya); y 7) elegir a los legisladores nacionales.

• Vacío de poder


Con un cronograma tan disperso como el que se hizo, el vacío de poder está a la vuelta de la esquina y genera incomodidad y desgaste para toda una ciudadanía y también para una economía que va a tener que resistir esto.

Hoy se perciben señales de recuperación de la economía que se verían frustradas con un cronograma electoral tan incierto y disperso en el tiempo.

Votando el seis de mayo también podríamos elegir gobernadores en la inmensa mayoría de las provincias, salvo en los que haya un obstáculo constitucional, y también elegir legisladores nacionales. Esto ya pasó dos veces en el pasado reciente: en 1989; y en 1995, se votó con el 14 de mayo cargos a asumir el 10 de diciembre. Esta vez elegiríamos estos cargos de gobierno y también intendentes, concejales, etc. Es decir hacer una sola gran elección y mortificar lo menos posible a los actores sociales, económicos y políticos.

(*) Ex presidente de la Nación - Senador nacional (PJ Misiones)

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