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Cristina Kirchner e Hilda Chiche Duhalde
No ocurrirá esta tarde. Cuando suene la versión ranchera de «La Marcha Peronista» que programó Enrique «Pepe» Albistur (dedicado al montaje de los show de campaña), Mussi estará en la plaza principal de Berazategui, con su propio acto de homenaje a Evita.
El otro «invadido», Pereyra, encabezará el contingente de neokirchneristas y felipistas que engordarán con su presencia -y la de militantes propios- el acto de Cristina mientras Chiche, en Varela, se floreará al lado de la vicegobernadora Graciela Giannettasio. Hasta anoche, no estaba prevista la presencia de Duhalde.
Ambas, como oradoras estelares, tienen previsto pararse frente al micrófono después de las 19. Los tiempos de la TV todo lo dominan: a esa hora, están al aire los principales noticieros que una y otra pretenden utilizar como tribuna virtual para amplificar sus parrafadas.
Para Cristina, que en dos años sólo habló desde su banca del Senado, eventos internacionales o el sofisticado Teatro Argentino, el acto de hoy, tumultuoso y barrial, implicará de algún modo un debut en el microclima político del conurbano marginal. De hecho, el show se realizará en el club Unión, del barrio Sourigues, casi en el límite con Varela. Antes, la organización -de Pereyra y el quilmeño Sergio Villordo- se topó con la negativa de tres salones a alquilar sus instalaciones para cobijar a Cristina.
«Si es necesario, que vaya Alberto (Fernández) en persona a encontrar un lugar», carraspeó, molesto, Kirchner cuando le dijeron que, luego de acuerdos de palabra para ceder el lugar -hasta cobraron seña-, de imprevisto los clubes reculaban y decidían no permitir que el acto se realice allí.
Al final, aceptaron los directivos del club Unión que, para compensar, ayer enviaron una invitación a Mussi para que participe del festival kirchnerista. Obviamente, el duhaldista no asistirá: tampoco deslizará ningún reproche contra el Presidente.
Esa es, por ahora, la regla de oro del duhaldismo que sólo incumple Eduardo Camaño buscando, quizás, una excusa futura por si -como amenaza la Casa Rosada- lo desplazan de la jefatura de la Cámara de Diputados para dejar ese sillón a Alberto Balestrini o a Rafael Bielsa.
En rigor, ayer Mussi azotó a Solá mientras que Giannettasio, ahora zambullida en la campaña, enfocó su arsenal contra Pereyra. La vice nada dijo, ni dirá, contra el gobernador ni contra el Presidente a pesar de que escoltará a su amiga Chiche en la campaña.
• Pulseada
De hecho, a pesar de que estarán Jorge Villaverde y José María Díaz Bancalari, entre otros candidatos del PJ, Giannettasio se encargó del acto que esta tarde la ex primera dama encabezará en el gimnasio del colegio Padre Faustino Mennel, del barrio Santa Rosa.
Aliados hasta hace dos meses, Pereyra y la vice quedaron definitivamente enfrentados y pulsearán en octubre pensando en las elecciones de 2007.
Tanto Mussi como Giannettasio pretenden bajar la disputa al terreno local. En Berazategui, de hecho, el intendente apuesta su nombre: el primer candidato a concejal es su hijo, Patricio Mussi, que enfrenta a Mario Giacobbe, cabeza de la lista del Frente para la Victoria (FpV).
En cambio, el felipokirchnerismo supone que la cinchada tendrá un efecto inverso: que la disputa es «nacional» y que los esfuerzos que hagan los duhaldistas en el territorio poco servirán para frenar la embestida -que esperan convertir en votos- de los Kirchner contra Duhalde.




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