28 de febrero 2008 - 00:00

¿Declina la calle? Ayer sólo 150 jubilados

Jubilados se acercaron ayer a la Plaza de Mayo para exigirle una audiencia a Cristina de Kirchner, aunque cuando estaban por expresar sus reclamos a través de un megáfono, se dieron cuenta de que no traían las pilas necesarias.
Jubilados se acercaron ayer a la Plaza de Mayo para exigirle una audiencia a Cristina de Kirchner, aunque cuando estaban por expresar sus reclamos a través de un megáfono, se dieron cuenta de que no traían las pilas necesarias.
¿Declina la calle? El martes, un grupo de cartoneros y desalojados no pudo juntar para una marcha a más de un millar de personas. Los superó una algarada de racinguistas. Ayer, apenas un centenar y medio de jubilados se animaron a protestar. Un grupo de jubilados se reunió ayer en la Plaza de Mayo para pedir por tercera vez una audiencia a Cristina de Kirchner y reclamar por la actualización de sus haberes.

A contramano del ruidoso acto que los cartoneros realizaran el martes pasado por la restitución del Tren Blanco frente a la Jefatura de Gobierno, desafiando a Mauricio Macri, los 150 pensionados y retirados se apostaron frente a la sede de la AFIP y ante la mirada de algunos policías desplegaron cánticos, una bandera argentina de 15 metros de largo e hicieron sonar una irritante chicharra con la que intentaron ser escuchadosen el despacho presidencial.Infaltables fueron los carteles que apuntaban contra diputados y senadores, al señalarlos como los principales responsables de que la Ley de Solidaridad Previsional no sea derogada.

Habían llevado también un megáfono para que la jubilada organizadora del encuentro, Edelma Invernizzi (titular del Movimiento Dignidad y Vida), pudiera exponer los ejes de los pedidos que le acercarían a la Presidente.

Al momento de comenzar a hablar, los ancianos se dieron cuenta de que el aparato no tenía pilas, por lo cual entre risas y algo de resignación decidieron continuar con el clásico: «¡Jubilados, jubilados!».

Los reclamos fueron los de siempre. Actualización de los haberes que siguen igual desde 1994, reivindicación de 82% móvil y una jubilación mínima de 1.200 pesos.

«No queremos el apoyo de ninguna organización política. No necesitamos la plata de nadie. Simplemente queremos que no se nos postergue más», bramaba la titular del movimiento que comandaba la marcha.

Sin ninguna agrupación política durante la protesta, los abuelos se vieron acompañados por el ya clásico paisaje de la Plaza de Mayo. Ex combatientes de Malvinas haciendo su campamento y activistas del casino flotante fueron los que entre cartas, mates y gaseosas, escucharon los pedidos de la tercera edad.

  • En las fuentes

    No faltaron aquellos abuelos que se sentaron en inmediaciones de las fuentes de la plaza para al menos descansar las piernas.

    Es que como varios de los manifestantes sostuvieron ante este diario, «hay poca gente hoy acá, porque muchos jubilados no pueden moverse de sus casas, por su lejanía o por sus problemas de salud».

    «Sra. Cristina, usted dijo que ahora venía el cambio. Yo no veo ningún cambio, ya me cansé. Ya 82% móvil», rezaba uno de los tantos carteles ubicados en las vallas que separan la zona del lado del Cabildo con la de la Casa Rosada.

    A pesar de la ausencia de políticos en la marcha, entendible teniendo en cuenta que los jubilados hace mucho que lamentablemente dejaron de estar entre sus prioridades, distintas agrupaciones independientes del Interior apoyaron a los ancianos manifestantes.

    Firmaron el documento para acordar una audiencia con la mandataria, jubilados de La Rioja, Tucumán, Salta, Jujuy, San Luis, Rosario y Mar del Plata, entre otros.
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