Desafío: Scioli regula la primaria bonaerense pero "prohibe" listas colectoras

Política

Escudado en un legalismo, Daniel Scioli decidió desafiar a la Casa Rosada: encomendó a sus ministros que reglamenten la ley de primarias bonaerense y fijen, en esos textos, la explícita prohibición de que en la elección de octubre puedan existir las listas colectoras o las boletas de adhesión.

Ese paso, resuelto en las últimas horas, tomará cuerpo la semana que viene: entre lunes y martes, la gobernación notificará sobre la reglamentación de las primarias. Atenderá un paso administrativo y, también, una demanda política: la oposición reclama al gobernador esa definición.

"Que la oposición no se haga los ruleros" decían, anoche, luego de la misa por Alberto Balestrini, en La Plata parafraseando a Cristina de Kirchner. "La orden del gobernador es que la reglamentación respete el espíritu de la ley y la ley no contempla ni colectoras ni listas de adhesión".

Es una doble gambeta; muy sciolista. Invoca como destinatario de la reglamentación a los opositores pero el entrevero de esas letras se producirá por desajustes con los deseos de la Casa Rosada que, se sabe, autoriza boletas bis para los cargos que vayan colgado de la presidencial de Cristina.

En la pirueta, el gobernador avisa que la reglamentación no hará otra cosa que respetar el "espíritu de la ley". Sirve un poco de historia: esa norma la empujó Alberto Balestrini, escoltado por Federico Scarabino, y tuvo como principal objetivo, camuflado en reformismos, prohibir las colectoras.

En cierto modo, Scioli se refugia en aquella referencia. No es nada causal, en esa línea, que ocurra justo a horas de la misa, en La Matanza, que reunió a los caciques más poderosos del PJ al cumplirse un año del ACV del matancero.

Quedan, así y todo, algunas puntas a la deriva. Veamos:

- Vecinalistas. Las listas de adhesión, patrocinadas por la Casa Rosada, tenían una utilidad particular para Scioli: le permitían atar un acuerdo con los vecinalistas -la sumatoria de esos poderes locales no es nada desdeñable- y tener, en aquellos territorios, dos candidatos a intendente: el oficialismo local del alcalde vecinalista por un lado; y la boleta peronista por otro. En San Martín (donde el PJ impulsa a Gabriel Katopodis) y Vicente López (donde el peronismo lo maneja Guido Lorenzino), por citar dos casos de impacto electoral, se producía esa dualidad. ¿Cómo se resolverá ahora?. "Una solución política" responden, crípticos, en la gobernación. ¿Variables?: promover un pacto local o dejar, en algunos casos, al PJ sin candidato en el distrito.

- Colectora provincial. La elección, por ser simultánea, se regula jurídicamente en tres niveles: la presidencial, en el despacho de María Romilda Servini de Cubría; los legisladores nacionales en la oficina de Manuel Humberto Blanco y los cargos provinciales, de gobernador a concejal, en el ámbito de la Junta electoral provincial. La reglamentación de Scioli refiere, expresamente, a los cargos provinciales. Es decir: prohibe las colectoras en esos tramos pero no incide en las demás. Esto abre varias alternativas. En Casa Rosada advierten que las colectoras se resolverán en la máxima instancia: es decir, un partido que adhiera a la candidatura de Cristina de Kirchner tendrá, porque "lo nacional manda", derecho a replicar colectoras en todos los planos. De ser así, el impedimento que formalizará Scioli con la reglamentación será testimonial.

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