16 de marzo 2006 - 00:00

Desde 1990, cae un gobernador por año

La renuncia de Sergio Acevedo no es el primer caso de crisisinstitucional. Ocurren desde 1998 e involucraron tanto agobernantes peronistas como radicales. También hubo destituciones:el último fue Aníbal Ibarra.
La renuncia de Sergio Acevedo no es el primer caso de crisis institucional. Ocurren desde 1998 e involucraron tanto a gobernantes peronistas como radicales. También hubo destituciones: el último fue Aníbal Ibarra.
La crisis de representatividad y la inestabilidad de algunos de los gobernadores no son novedosas. Varios casos de los últimos años, entre renunciados y destituidos, prueban la teoría de que no todas las administraciones gozan de la confianza de la opinión pública, como consecuencia de una combinación letal de fracasos de gestión y denuncias de corrupción.

Un rápido recuento desde 1990 hasta la fecha muestra que, en promedio, se produjo el reemplazo forzado de casi un gobernador por año. Hay casos, como Santiago del Estero, que redoblaron la apuesta con tres recambios en cuestión de meses, en medio de una profunda crisis institucional que terminó con el gobierno del caudillo peronista Carlos Juárez y de su esposa Mercedes Aragonés y derivó en un controvertido proceso de intervención federal encarnado por el ex fiscal de Estado Pablo Lanusse.

• Excepciones

Esta fragilidad institucional fue común, por ejemplo, en varios estados, como Jujuy, Santa Cruz, Corrientes, Catamarca, Tierra del Fuego y San Juan, con un historial altamente profuso de juicios políticos y escándalos sociales. Escaparon a este escenario provincias como Córdoba, Mendoza, Salta, Neuquén, San Luis y hasta la populosa Buenos Aires, a pesar de su intrincada exposición.

Hay nombres que no se olvidan. En 1998 Jujuy estaba virtualmente paralizada por las huelgas y movilizaciones de los empleados públicos y maestros que reclamaban al entonces gobernador Carlos Ferraro (PJ) el pago de salarios atrasados. La situación empeoró al conocerse irregularidades en el manejo de los fondos públicos, lo que motivó que en la Legislatura se diese curso al proceso de juicio político al primer mandatario. Acorralado y sin poder sortear esta situación, Ferraro renunció a su cargo el 27 de noviembre de ese año. Inmediatamente, la Legislatura aceptó su renuncia y nombró gobernador al vicepresidente primero, en ejercicio de la presidencia, Eduardo Fellner, actual gobernador.

• Juicios políticos

Tampoco la memoria reciente borra las destituciones del santacruceño Ricardo Del Val (PJ), en 1990, o la del sanjuanino Alfredo Avelín (Cruzada Renovadora), en 2002. Los dos fueron removidos de sus cargos, vía juicio político iniciado como consecuencia de sucesivas denuncias por irregularidades en el manejo de fondos públicos y sostenidos argumentos sobre incapacidad para seguir gobernando.

Mucho más si se habla de provincias como
Corrientes, con cinco intervenciones federales en menos de diez años y conflictivos procesos de gobiernos todavía hoy de dudosa capacidad de gestión.

Mucho más escandalosa fue la salida del radical fueguino
Jorge Colazo, que no le alcanzó para salvarse el haber renunciado al partido de origen y pasarse al Frente para la Victoria de Néstor Kirchner. El sureño no pudo sortear un espinoso camino de juicio que lo terminó destituyendo en diciembre de 2005. Fue el de Colazo el primer gobierno de la «era K» que cayó en desgracia. Le siguió Aníbal Ibarra; y ahora, otra vez en su Patagonia natal, Sergio Acevedo.

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