16 de febrero 2001 - 00:00

Desde Ruckauf nació una gran campaña "anti-Pou"

El titular del Banco Provincia, Ricardo Gutiérrez, presionó a los sectores de la producción para que se sumen a la cruzada contra el presidente del Banco Central, Pedro Pou.

Este levantamiento anti-Pou comenzó el martes pasado, cuando por la tarde, y luego de las declaraciones en el mismo sentido vertidas por el gobernador Carlos Ruckauf, desde el directorio del BAPRO comenzaron los llamados a los referentes de las distintas cámaras industriales, del comercio y el campo, forzándolas a alinearse en esta postura.

Llamativamente este operativo comenzó a dar resultados cuando al otro día y al unísono se desplegaron los comunicados de prensa de las principales asociaciones de la provincia de Buenos Aires y de otras a nivel nacional, pidiendo la renuncia de Pou.

Los argumentos fueron coincidentes y remanidos, con una sobreactuación en cuanto a la culpabilidad de Pou por la falta de crédito para la producción o las altas tasas de interés que aquejan a la economía.

Los encargados de comunicar esta «bajada de línea» fueron en primera instancia los directores del BAPRO que representan a los sectores de la producción y el comercio.

Acuerdo renovado

Este acuerdo con las entidades para nombrar en los directorios representantes de comercio, la industria y el campo, viene desde la gobernación de Eduardo Duhalde y se renovó con Carlos Ruckauf, aunque Gutiérrez desde que se hizo cargo del banco siempre mostró reparos por ser más proclive a rodearse de técnicos y burócratas.

A nivel nacional la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresariales (CAME) y la Confederación General Económica (CGE) empezaron a resaltar las diferencias que, por lo menos desde hace tres años, mantienen con la política monetaria adoptada por el Banco Central.

Desde el ámbito bonaerense salieron a reforzar la postura de Gutiérrez la Asociación de Industriales de Buenos Aires (ADIBA), la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA) y la Unión Industrial de la provincia, mientras que por el campo se sumaron la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) y Coninagro.

De más está decir que la fuerza de convocatoria de Gutiérrez no pasa por la profunda convicción que produce su pensamiento económico, sino por una cuestión fundamental, más de uno tiene miedo que le pongan la bandera de remate a su empresa o campo. De ahí que este «club de deudores» del Banco Provincia se haya transformado en su mejor aliado.

No sólo están en juego los créditos subsidiados. Si el Provincia tiene que comenzar a cumplir con la normativa que impone la autoridad monetaria, seguramente tendrá que enfrentar un verdadero saneamiento y mandar a ejecución a más de un deudor.

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