20 de septiembre 2004 - 00:00

Detector

Eduardo Duhalde encontró otra forma de testear el nivel de fidelidad de los suyos. Desde el viernes, luego del ingreso de 500 mil fichas de afiliación al Partido Justicialista de Buenos Aires, tiene el elemento clave para detectar si entre sus seguidores hay traidores que no aportan nuevos adherentes al partido. Por eso, en los próximos días, tendrá un ranking de cuántos afiliados aportó cada dirigente, resultado que usará para premiar y para castigar.

Eduardo Duhalde aprovechará la excusa de hacer una reafiliación en el PJ bonaerense para disponer de un mapa que divida a propios de adversarios.
Eduardo Duhalde aprovechará la excusa de hacer una reafiliación en el PJ bonaerense para disponer de un mapa que divida a propios de adversarios.
Sobre las cenizas de la transversalidad -que el tiempo dirá si, al igual que el ave, puede resurgir- el duhaldismo hizo florecer un inédito fervor peronista. Lo operó a través del recurso que los punteros mejor conocen y manejan: la inscripción de afiliados.

El viernes, según lo programado por el cronograma de la interna partidaria, cerró la etapa para anotar a nuevos adherentes. Y la junta electoral del PJ, que preside el metalúrgico de 3 de Febrero, Hugo Curto, se topó con un aluvión de 500 mil fichas de afiliación.

Al leer bajo el agua, la compulsión de los duhaldistas por engrosar los padrones del peronismo -que en la actualidad cuentan con 1,6 millón de nombres anotados-, permite cumplir con dos intenciones. A saber:

• El primer destinatario es Néstor Kirchner o, mejor dicho, quienes levantan la bandera kirchnerista en la provincia y sueñan con apropiarse, de a poco, del PJ. Duhalde controla la logística electoral y, a través de sus delegados, domina la poderosa estructura punteril del peronismo. La lluvia de afiliados expande y amplía esa red, y aleja toda posibilidad de que, al menos sin entendimiento con el duhaldismo, Kirchner y los suyos logren entrometerse en el peronismo oficial porque las autoridades partidarias, a diferencia de los cargos electivos, se definen a través de internas cerradas de las que sólo participan los afiliados. Con más empadronados propios, Duhalde fortalece sus chances de preservar el control absoluto del PJ de Buenos Aires.

• Afecto a los números -no a la Economía que confiesa que lo aburre y mortifica- y a la costura electoral, cotejando la cantidad de fichas que aportó cada cacique o caciquejo de la provincia, Duhalde elabora un doble mapa: en uno, detecta a quienes se preparan para competir en las inter-nas de este año (con lo que logra anticipar en que lugares habrá compulsa); en el otro, palpa el nivel de compromiso que demuestra cada dirigente para contribuir a que el tejido político del duhaldismo no se deteriore. Ambos funcionan, en algún punto, como detector de traidores.

Sonrisa

El medio millón de afiliaciones que ingresó hasta el viernes -después se verá cuántas son nuevas y cuántas reafiliaciones- es un buen motivo para que el ex presidente sonría: «El partido sigue activo» podrá decir el hombre de Lomas, antes de partir mañana a Montevideo, escala previa a otra incursión en Brasil, para cumplir sus tareas como coordinador del Mercosur.

El torrente de fichas de afiliación, que esta semana comenzará a analizar la junta electoral, tuvo un efecto colateral: el viernes,
comenzó a analizarse la posibilidad de postergar para mediados de diciembre las internas partidarias previstas para el 21 de noviembre.

Sin embargo, sobre este punto, entre las fuentes partidarias consultadas ayer por este diario, no había una posición única. Esta noche, en la reunión de cada lunes del consejo del partido que preside
Manuel Quindimil, el tema será motivo de estudio y debate.

Si hay un cambio en ese calendario, también se modificaría otra fecha: la del cierre para la presentación de listas, pautada para el 8 de octubre. Es ésta, más que aquélla, la hora clave para testear cuál es el nivel de ruido y tensión que tendrán las primarias
.

• Quietud

Hasta ahora, en la superficie todo está quieto respecto de los lugares top. Duhalde, como se anticipó, sería candidato a presidente flanqueado por el jefe del bloque de diputados nacional del PJ, José María Díaz Bancalari, que, luego, quedaría a cargo del partido.

Será apenas más agitado el reparto de los quince sillones que en el consejo le corresponden, divididos por tercios, a la juventud, la rama femenina y el sindicalismo. Regirá, en estos casos, la orden de
Duhalde de reducir al máximo el nivel de conflicto.

En cambio, en algunas secciones y distritos se anticipa revuelo. Y prueba de eso
es el número de afiliaciones que se registró en varios municipios, señal inequívoca de que en ese campamento se aprestan para la riña; se llegue o no a la batalla cuerpo a cuerpo.

En principio, no habrá conflicto en las secciones del conurbano. La 1ª y la 3ª, por expreso pedido de
Duhalde, evitarán la confrontación. Lo mismo, se presume, ocurrirá en la 5ª -costa atlántica- y la 6ª, sur de la provincia.

• Enfrentamientos

Pero en otros horizontes parece inevitable la sangre. El caso paradigmático es la 4ª sección, que cubre el noroeste. Allí se torean el duhaldismo de Jesús Blanco, Julián Domínguez y Patricia García, con el felipismo de Florencio Randazzo y Raúl Rivara.

Algo similar podría ocurrir en la séptima -centro de la provincia- pero acotado a Olavarría (
Mario Cura vs. Alicia Tabares), así como también en la 2ª -norte- donde Díaz Bancalari y el felipista y ministro de Justicia provincial Eduardo Di Rocco, arrastran una añeja enemistad.

En La Plata (8ª sección), en tanto, se descuenta un domingo movido con varias boletas en las urnas aunque todas, por derecha o por izquierda, confluyen en el despacho de
Julio Alak.

Dejá tu comentario

Te puede interesar