Detrás de cámara, fascinado por el tango

Política

Hugo Chávez no alteró la programación del Canal 8 de Venezuela como lo hizo ayer «Canal 7» de Argentina, para transmitir en dúplex el ciclo que conduce desde dondequiera que se encuentre, inalterablemente, todas las mañanas dominicales del año. El jueves se avisó al personal de «Canal 7» que debían equipar la terraza de la emisora para que Chávez condujera «Aló, Presidente» mientras que el sábado, a último momento, Néstor Kirchner decidió que el ciclo merecía verse por «Canal 7», para que los argentinos también pudieran disfrutarlo.

El programa comenzó a las 12.30 y duró dos horas diez, corto en relación con su extensión habitual, unas cinco horas. Sin cortes comerciales, el espacio fue cedido por el gobierno argentino y no contó con publicidad, ni siquiera institucional. Los bloques fueron divididos por micros ilustrativos de la cultura local, para los que eligieron la voz de Adriana Varela en el tango y al desconocido grupo de rock El tren loco. Parte de la letra rezaba: «El Chocón es rojo/nos vemos en Cutral Có/a luchar por nuestros sueños/el petróleo se acabó».

En cuanto a los invitados a la mesa de Chávez, la producción había recibido infinidad de mails de parte de personajes locales que solicitaban figurar en el programa, pero los nominados fueron: Alicia Castro, Atilio Borón, Pino Solanas, Víctor De Gennaro, Miguel Bonasso, Hebe de Bonafini y Norman Brisky, entre otros.

Asistieron unas 300 personas entre público, dirigentes, personalidades y en representación de los funcionarios locales se hizo ver
Enrique «Pepe» Albistur, secretario de Medios. En «Canal 7», tras escuchar las intenciones de Chávez respecto de «federalizar la noticia», se entusiasmaron con la idea de producir un noticiero latinoamericano, comenzando con la Argentina y Venezuela, y sumando gradualmente al resto.

La productora venezolana
Xiosmira Villasmil contó a este diario que Chávez estaba contento con la locación elegida, sobre todo por la temperatura afable que ofrecía la terraza. Villasmil dijo además que la euforia de Chávez era tal que se salió del schedule y tarareó letras de canciones: «Estaba fascinado con el tango. Se lamentaba de no saber bailar y repetía que él canta mal así que sólo se animó a tararear una melodía latinoamericana que le gustó mucho».

Para emitir el programa de
Chávez, «Canal 7» alteró la programación sin previo aviso; levantó «Sin estribos» y los Juegos Panamericanos. El ciclo se llevó a cabo sin sobresaltos, salvo por una confusión de índole meteorológica: en la plaza ubicada frente al canal aguardaba un conglomerado de curiosos, entre los que la custodia de Chávez detectó un letrero con la leyenda «Fuera Chávez». Cuando se acercaron, pudieron ver que lo que en realidad decía el paño era «Fuerza Chávez». El viento había tapado la «z».

Cuando terminó el programa,
Chávez se cruzó a la plaza donde se congregaba un centenar de personas y conversó de parado durante casi una hora. En rigor, dicen que Kirchner se inspiró en él.

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