Diálogo poco serio con Chávez
• No respondió con claridad a Kirchner y Lula por qué adquiere tanto armamento. • Dijo que comprará u$s 500 millones de nueva deuda argentina. No es erróneo pero llega algo tarde y para ganarse a Kirchner. • Para colmo insistieron en tema diálogo conjunto contra el Fondo. Argentina dice con gozo que ahora no es "club de deudores". Pero igual es utopía. Chávez no necesita negociar con el FMI mientras esté tan alto el precio del petróleo, que ayer llegó a u$s 53 el barril. Kirchner es el único que necesita renegociar. Lula, a su vez, estudia prescindir del Fondo Monetario. • Menos serio es que Cuba proponga asociarse al Mercosur que sin eso ya está frenado.
-
Causa Cuadernos: en mayo declararán 43 testigos en el juicio oral
-
Malvinas: el Gobierno le respondió al Reino Unido y pidió "dar fin a la situación colonial especial"
Los presidentes Hugo Chávez, Luiz Lula da Silva y Néstor Kirchner, reunidos ayer en Montevideo, donde asistieron el martes a la asunción de Tabaré Vázquez.
Pero hacia el futuro «ésa es la meta», dijo ayer el canciller Rafael Bielsa, que ofició de vocero de la cumbre.
¿La Argentina va a plantearles un pedido de quita a los organismos internacionales?, se le preguntó a Kirchner. «No me pidan que hable si después tengo que ir a tocar el timbre para negociar», se escabulló el patagónico.
Al margen de esa zona gris, la cumbre fijó una ronda de reuniones entre la Argentina, Brasil y Venezuela. Antes de abril, ministros y cancilleres se reunirán en Brasilia, Buenos Aires y Caracas con agendas específicas:
• En la capital carioca se intentará convenir un protocolo en materia económica respecto de la postura por desarrollar en sus tratos unilaterales con los organismos multilaterales de crédito.
• La posta porteña, en tanto, tendrá como temática central el diseño de un acuerdo en material industrial.
• Caracas, por último, será escenario de otro ensayo pretencioso: sellar un acuerdo energético regional, que Bielsa bautizó «anillo energético», y apunta a coordinar medidas para resolver la crisis que en ese rubro tiene buena parte de los países sudamericanos.
«Fue una reunión de trabajo en la que, por primera vez, las coincidencias políticas e ideológicas, se volcaron en acciones específicas» aseguró Bielsa, que bajo un manto de mesura diplomática no podía ocultar la euforia por el alcance y los resultados de la cumbre.
La cumbre en Montevideo inyectó, además, una dosis de convivencia en las relaciones bilaterales entre Brasil y la Argentina, en el último tiempo empantanadas por divergencias económicas. Bielsa no obvió ese detalle: «Esta retórica de apoyo mutuo no existía desde hace dos años».
• Propuesta
No es una referencia al azar: a mediados de 2004, en medio del tironeo con el FMI, Kirchner le propuso a Lula negociar en tándem la deuda externa, simulacro que como un mensaje de espías se autodestruyó en cinco segundos. Pero no todo fue cordialidad.
Kirchner y Lula, especialmente el brasileño, filtraron en la agenda un ítem espinoso referido a compra de armas que habría concretado el gobierno de Chávez. La transacción habría sido de helicópteros, fusiles y misiles a Rusia por un valor de 5.000 millones de dólares. La compra, que denunció el Departamento de Estado de EE.UU., habría incluido 47 helicópteros de combate, 100 mil fusiles Kalashnikov AK-47, misiles antiblindados y antiaéreos.
El gobierno de George W. Bush derramó la sospecha de que parte de ese armamento podría terminar en manos de guerrillas que operan en Colombia, país con el que Venezuela tuvo un conflicto por la supuesta presencia de campamentos de guerrilleros colombianos amparadas por el gobierno venezolano. Esa crisis, ahora apaciguada, se desató a raíz de la captura del guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Rodrigo Granda, considerado el «canciller» de las FARC, quien fue detenido en Caracas por funcionarios venezolanos que lo entregaron en la frontera a fuerzas armadas colombianas.
A pesar de que voceros consultados dijeron que la compra de armamentos sólo se analizó brevemente, horas después de la cumbre Chávez reaccionó y criticó con fiereza el arribo de un portaaviones de EE.UU, a Araba. «¿Qué tipo de turismo de guerra es ése?», se enfureció el venezolano y acusó de «provocador» al gobierno estadounidense.




Dejá tu comentario