12 de noviembre 2004 - 00:00

Diputados insisten con Boggiano para no hacer diferencia

Eduardo Falú, diputado tucumano kirchnerista, se jugó totalmente con amenazar con juicio político a miembros de la Corte Suprema que al presidente de la Nación no le agradaban. Con la amenaza consiguió que renunciaran Julio Nazareno, Guillermo López y Adolfo Vázquez, para salvar sus jubilaciones. Aunque hoy está con bajo perfil, se recuerda la dignidad del miembro Eduardo Moliné O'Connor que nunca renunció y tuvo que ser destituido en juicio político. Lo prefirió a entregarse por una jubilación. Pero sentó un precedente temible para hoy: Kirchner quiere salvar al siempre útil Antonio Boggiano que firmó las mismas resoluciones. ¿Cómo pueden salvarlo Falú y diputados?

La acusación contra el juez de la Corte Suprema de Justicia Antonio Boggiano podría ser aprobada en el recinto de Diputados la semana que viene o, a más tardar, antes del 10 de diciembre. Este trámite es previo a trasladar el expediente contra el juez de la Corte a la etapa de sentencia en el Senado, en donde el gobierno -supone el magistrado- podría tenderle una mano, merced a Cristina Fernández de Kirchner, quien, en su carácter de titular de Asuntos Constitucionales, administrará la instrucción. En un gesto de buena voluntad, el juez ayudó a declarar constitucional la pesificación en el caso Bustos.

La Comisión de Juicio Político aprobó ayer por unanimidad el dictamen acusatorio que incluye 14 cargos contra Boggiano por presunto mal desempeño en las causas Meller, Macri y Dragonetti de Román, además de propiciar ante la Cámara alta la suspensión del ministro del Poder Judicial mientras se le sustancia el proceso.

La firma del despacho resultó sorpresiva, si bien ya habían sido tramitadas todas las actuaciones. En principio, se había hecho trascender que se conocerían los reproches oficiales recién la semana que viene. Ricardo Falú (PJ-Tucumán) pensaba dejarlos preparados para ser tratados en sesión a comienzos de 2005.

Sin embargo, el arismo de Elisa Carrió, que impulsa desde hace varios años la eyección de los jueces de la denominada « mayoría automática» menemista, aceleró los papeles durante el plenario de la Cámara baja del miércoles.

La carga contra Boggiano está concentrada en la carpeta Meller, la misma que habilitó la destitución de Eduardo Moliné O'Connor, con 2/3 de los votos de los presentes, y puso contra las cuerdas a los demás miembros del tribunal que renunciaron a sus cargos: Julio Nazareno, Guillermo López y Adolfo Vázquez.

Boggiano, a poco de enterarse del previsible dictamen, sólo atinó a deslizar: «No voy a dimitir». Confía en el auxilio oficial que no llegó a tiempo a la Cámara baja.

En los fundamentos, Falú y compañía trazaron un paralelismo con Moliné, con la intención de condicionar a los senadores. «Su situación es idéntica en su base y agravada por las particularidades que se pormenorizaran más adelante. En primer lugar, porque ambos componen la mayoría que rechaza el recurso del Estado.»

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