Un definido aire de distensión reinaba ayer en el bloque peronista de la Cámara de Diputados. Duhaldistas y kirchneristas levantaron banderas blancas en las últimas 48 horas y comenzaron a negociar acuerdos para no bloquear el trabajo en el Congreso y alejar el fantasma de una ruptura en la bancada. Hasta ahí un pantallazo de la situación general, aunque, en realidad, la paz no fue total. Mientras José María Díaz Bancalari se esmeró todo el día en las radios desparramando frases como «realmente nadie en el bloque va a obstruir una ley y le va a votar en contra a una propuesta del Ejecutivo. No niego que alguno se desboque, pero es el momento de poner paños fríos y buscar el equilibrio» o «el PJ siempre contuvo diferencias en su seno que no significan divisiones», Hilda Chiche Duhalde no seguía la misma línea que el presidente de su bloque y volvía con declaraciones contra el gobierno en la misma línea que las pronunciadas 24 horas antes por Alfredo Atanasof.
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Pero más allá de la posición de la esposa de Duhalde, el problema central para la conducción ahora en Diputados son las divisiones internas dentro de cada bando que dificultan concertar la paz.
Los kirchneristas del Congreso están divididos como nunca y ya han aparecido nuevas denominaciones. Los más difíciles de controlar en la puja con el duhaldismo son los llamados, desde esta semana, subloque ATN -Agrupación Todo por Néstor-, que está representado por José Mongeloz, Daniel Varizat y Osvaldo Nemirovsci. Son los que sostienen las posiciones más duras y quienes no quieren bajar la orden de ruptura, que por otro lado habían recibido de la misma Casa Rosada. En el mismo grupo están las «palomas», encabezadas por Eduardo Arnold y el fueguino Daniel Gallo, más dispuestos a negociar.
En otro sector se ubican los históricos «Talcahuano» que, para no ser menos, están recibiendo el mote de «ATC» -Agrupación Todos por Cristina- por su buena relación con la primera dama, su vinculación mediática con «Canal 7» y una buena relación con Miguel Bonasso. Allí están Ricardo Falú, Julio Gutiérrez -que no firmó el polémico documento de apoyo al gobierno-y Gerardo Conte Grand; la entrerriana Blanca Osuna y Mónica Kuney son más proclives a razonar y frenar una ruptura.
En el duhaldismo también hay dos bandos claros: el filokirchnerismo dispuesto a hacer cualquier cosa para evitar una división del bloque y no verse obligados a definir una postura entre Duhalde y Kirchner -como Díaz Bancalari o Graciela Camaño-, y los duhaldistas puros. Hay una tercera vertiente donde se ubica un pequeño grupo de «los ultras», de militancia diversa como Jorge Casanova o Juan José Alvarez.
Pero en medio de tanta división, los diputados duhaldistas esperan para hoy definiciones de su jefe político. Todos fueron invitados a un seminario a realizarse en la Cancillería -el «I Encuentro de Presidentes de Legislaturas Provinciales y de Comisiones del Mercosur de la República Argentina»-, coordinado por la bonaerense Mirta Rubini, donde el orador principal será Eduardo Duhalde de quien se espera baje un mensaje de conciliación para la interna del bloque PJ, en la misma línea que la distensión que se percibió en las últimas 24 horas.
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