14 de noviembre 2002 - 00:00

Diputados mostró ayer que puede complicar a Duhalde

«A Duhalde le prestamos la Presidencia. Es uno igual a nosotros, no debemos olvidarlo. Y él tampoco debe olvidarlo. Así que las sesiones ordinarias deben continuar después de fin de mes. El poder le corresponde al Congreso, no debemos prescindirnos.» Esta frase alertaba ayer a la Casa Rosada de un movimiento sorpresivo en Diputados y con posibilidad de propagarse al Senado: en suma, el Congreso no querría apartarse de algunas decisiones que tiene en la cabeza el Presidente (tipo aprobar por decreto aumento de tarifas a fin de mes y, como ya no sesiona el Parlamento, que éstas entren en vigencia). No es lo único que quieren discutir los legisladores, quienes en Diputados -sorpresivamente ayer- casi logran quórum propio ante el estupor del oficialismo duhaldista. Se complica en principio el orden político que parecía fijado por el Presidente y, lo más serio, tal vez enturbie las negociaciones con organismos internacionales.

Eduardo Duhalde comenzó a ufanarse en los últimos días de tener dos herramientas que le permitirán pasar el verano sin mayores preocupaciones: el acuerdo con el FMI y el comienzo del período de sesiones extraordinarias donde el Congreso sólo puede debatir los temas que propone el Ejecutivo. Si bien es cierto que cualquier proyecto polémico que sancionen los legisladores por estos días puede ser vetado por Duhalde -sin posibilidades para el Congreso de rechazar ese veto hasta el próximo 1 de marzo- ayer las divisiones del bloque peronista pusieron al borde de la histeria al PJ oficialista cuando radicales, aristas y menemistas se unieron para sancionar por su lado una postergación de subastas y estuvieron a punto de conseguir el quórum. Esto significaría para el gobierno perder el control de la Cámara baja donde el PJ cada día tiene menos poder efectivo.

Sólo la intervención de Eduardo Camaño y Humberto Roggero, que caminaban desesperados por el Salón de Pasos Perdidos ayer intentando evitar que la oposición llegara al quórum, pudo conseguir que fracasara la sesión especial convocada para ayer por todo el arco opositor
. Roggero temía, y con razón, que incluso tropa propia ingresara al recinto para sancionar la prórroga a los remates judiciales. Las heridas de los diputados peronistas con el gobierno son grandes.

Después de que Duhalde rompió su promesa de firmar un decreto de prórroga de ejecuciones por 30 días, ya nadie le cree al Ejecutivo en el Congreso. Acusan también al gobierno de no tener contacto con el Parlamento y demorar por más de 120 días el envío de proyectos prometidos que podrían haber solucionado de fondo la crisis por las subastas judiciales. En medio de ese caos, sólo la disciplina partidaria pudo evitar que el menemismo arrastrara ayer al recinto a otros peronistas ubicados en el oficialismo.

La oposición convocada ayer al recinto de Diputados consiguió reunir 123 legisladores, un número muy cercano al quórum de 129 que exige el reglamento
.

La sesión especial había sido convocada para las 11. Sólo media hora después Camaño utilizaba las herramientas que le otorga el reglamento y levantaba la sesión por falta de quórum. En ese momento, los 123 diputados sentados comenzaron a protestar, mientras que menemistas y seguidores del ARI, curiosamente unidos en este caso, protestaban pidiendo «20 minutos mas de espera», alegando que más legisladores estaban llegando a la Cámara. Entre esas curiosidades deben ubicarse las declaraciones similares de Pernasetti, jefe del bloque radical, y Oscar González, presidente del bloque menemista Azul y Blanco, cuando denunciaron en la frustrada sesión «la inactividad del Congreso». «Esperemos que detrás de esta inactividad no haya una intención de silenciarlo», dijo González.

El episodio demostró algo que se viene insinuando en el Congreso desde hace tiempo: la falta de control del Ejecutivo sobre ambas Cámaras ya ha producido un sistema de alianzas de hecho por temas. Es decir, no es posible adelantar el comportamiento de los diputados por su filiación política u obediencia al bloque. Todo varía de acuerdo con la cuestión que se esté por tratar. Y este punto es el más peligroso para Duhalde que no ve la hora que terminen las sesiones ordinarias para poder gobernar sin las molestias que le ocasiona el Congreso.

• Prórroga

El debate en minoría que siguió a la frustrada sesión se centró en la necesidad de dictar una prórroga de la suspensión de las ejecuciones por medio de una ley, para incluir también en su alcance a los deudores con hipotecas por fuera del sistema bancario. Pero en el futuro las amenazas contra el gobierno son más fuertes: entorpecer el tratamiento del presupuesto 2003.

Bajo esa consigna entraron al recinto los radicales, aristas, frepasistas, diputados de partidos provinciales, justicialistas del grupo Talcahuano, menemistas y diputados de izquierda. Todos ratificaron que la próxima semana volverán a intentar una sesión a pesar de la advertencia de Duhalde de vetar una ley de esa clase. Pero con la bronca que existe dentro del propio PJ no sería extraño que los opositores consigan para ese momento otras adhesiones de peronistas que ayer no estuvieron en el recinto.

• Favor

Por caso, Adolfo Rodríguez Saá le hizo un favor ayer a Duhalde no enviando sus diputados al recinto, de la misma forma en que lo hicieron los cordobeses delasotistas, que siguen sin perdonarle a Duhalde la operación del gobierno para lanzar la fórmula Kirchner-De la Sota. De haber ingresado al recinto hoy estaría votada la suspensión de ejecuciones.

Tampoco le alcanza a la oposición con la promesa de tratar la semana próxima un proyecto de mediación compulsiva, que el gobierno todavía no envió al Congreso y que fue reemplazado, por ahora, por una iniciativa que ayer presentó el bloque PJ pero que se considera insuficiente para solucionar el problema de las ejecuciones.

• Discusión

Por lo pronto, esta nueva oposición ya tiene un caballito de batalla, aunque de dudosa constitucionalidad: los menemistas quieren que se prorrogue el período ordinario de sesiones hasta el próximo 28 de febrero para así mantener el pleno control del Congreso sobre los temas que se discuten. En realidad existe discusión sobre la posibilidad que una ley del Congreso prorrogue esas sesiones ya que muchos opinan que puede hacerlo pero a propuesta del Presidente, y esta claro que no es la intención de Duhalde, por ahora. El antecedente para una medida así es claro: hacia el final del gobierno de Fernando de la Rúa fueron los propios peronistas quienes presentaron una moción, más precisamente el pasado 18 de diciembre, para prorrogar las sesiones ordinarias por resolución de las Cámaras.

Ese berenjenal jurídico servirá por lo menos para que radicales, aristas y menemistas tengan una bandera para presionar a Duhalde por unos días. Esos grupos alegan, además, sin sustento jurídico, pero sí político, que al ser Duhalde designado por la Asamblea Legislativa y no el voto popular, no puede controlar el funcionamiento del Congreso en sesiones extraordinarias ya que su poder emana de ese mismo cuerpo.

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