Dividir para mandar: qué gana Kirchner si se parte bloque PJ
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El segundo dato peligroso para la unidad del PJ en el Congreso es que si el propio Kirchner alentó una división interna, aunque en esta ocasión no llegue a materializarse, se abre la puerta para que otros sectores del peronismo decidan independizarse. La única experiencia reciente formal de ruptura la había protagonizado Adolfo Rodríguez Saá, pero existieron crisis que terminaron creando subloques con lo que se mantenía cierta idea de unidad a pesar de las divisiones. Ahora la situación podría cambiar.
• El kirchnerismo consiguió reunir, en total, a 52 diputados que apoyaron la postura oficial. La integración de ese grupo demuestra que el Presidente trabajó con algunos gobernadores aliados, pero que una gran mayoría no le respondió por ahora, por lo menos, incorporando a esa lista a todos sus diputados.
Dentro de ese demostración de fuerzas se cuentan todas las ramas del kirchnerismo en Diputados, más el aporte de los legisladores de gobernadores como Jorge Busti, Eduardo Fellner y los misioneros que responden a Carlos Rovira, más el clásico apoyo de santacruceños y chubutenses.
¿Pero qué pasaría si Kirchner decide presionar más fuerte sobre el resto de los gobernadores apurando una definición?, en un momento clave de negociación por fondos federales como es la discusión de la Ley de Responsabilidad Fiscal y la Coparticipación. Esta es la pregunta que se hacían los diputados «independientes» del bloque -los que todavía no responden definidamente a uno u otro grupo- y que suman unos 40 legisladores.
Por ejemplo. El duhaldismo tiene algunos problemas con los santafesinos. Algunos seguidores de Jorge Obeid firmaron la declaración del kirchnerismo, pero no es seguro que el resto, en buena medida «lolistas» de Carlos Reutemann vayan a acordar mantenerse unidos al grupo de Duhalde.
Por eso es que la alternativa de una división del bloque plantea más seguridades hoy para los bonaerenses que la posibilidad de mantener el bloque unido bajo una nueva conducción negociada. En caso de ruptura de la bancada, los duhaldistas confían en poder sumar dentro del PJ antioficialista a los diputados del salteño Juan Carlos Romero, el resto de los santafesinos -que no están cómodos ni con el actual gobierno ni con el funcionamiento del bloque- y a los pampeanos de Rubén Marín, entre otros. A esta estructura le suman otra apuesta: convencer a Adolfo Rodríguez Saá de que vuelva al bloque peronista -olvidando sus fantasmas sobre el final de su semana de mandato presidencial-, ya sin los seguidores de Kirchner. Sólo en esas condiciones Duhalde podría contar nuevamente con un grupo de diputados suficientemente fuerte para complicar al gobierno.
• Los kirchneristas declararon abiertamente que no tienen intenciones de romper el bloque peronista. Pero la fuerza de los hechos podría indicar lo contrario.
En el caso de una división a los actuales diputados justicialistas de «la Casa Rosada» se le sumarían los « transversales» que hoy están afuera del PJ como Miguel Bonasso, Alicia Castro o Nilda Garré, e incluso sueñan con mantener un acuerdo con el cordobés Luis Juez.
Apuestan también a mantener como propio a un duhaldista que, hasta ahora, consiguió mantener en el medio de las aguas conservando la confianza de Kirchner: José María Díaz Bancalari, presidente del bloque. Creen que podría transitar el mismo camino hacia el kirchnerismo ortodoxo que hicieron Aníbal Fernández o José Pampuro. Esta sería la combinación perfecta, sumada a la presión que el Presidente podría ejercer sobre más gobernadores, para enfrentar a quienes hoy consideran los más enemigos dentro del duhaldismo: Hilda Chiche González y Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara.
• La estrategia del oficialismo tiene en medio dos puntos débiles: involucra a una creciente pelea por la conducción de la Cámara baja y carece de una «cara mediática conocida» para conducir al grupo que puede surgir de la división del bloque PJ, según confiesan los mismos kirchneristas.
• Arquitectura del poder
Por eso el duhaldismo hablaba alegremente la semana pasada en una chicana directa: «Si se juntan van a terminar todos bajo el mando de Bonasso, es el jefe natural, el que más sale en televisión», decían.
Un sector de los «diputados K» quiere sacar a Camaño de la conducción del cuerpo y mover a ese puesto a Díaz Bancalari. Esa arquitectura del poder en Diputados se completa colocando al santafesino Julio Gutiérrez -kirchnerista que a pesar de todo se mantiene con buenas relaciones con el resto de la bancada- en la presidencia del bloque. ¿Es posible cambiar de presidente de la Cámara de Diputados en medio de un período legislativo? Técnicamente el reglamento no lo prohíbe, pero el oficialismo sólo con la intención estaría declarando una guerra que involucraría al resto de los partidos a la hora de alinearse en la votación. Prueba de eso fueron la declaraciones del ultrakirchnerista chaqueño José Mongelo: «Camaño se tiene que ir cuando nosotros digamos». Mientras tanto la conducción del bloque, curiosamente, sigue diciendo que la pelea no existe.




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