El resultado del reparto de cargos este año le dejó al peronismo duhaldista de la provincia de Buenos Aires un control de la Cámara de Diputados que no había tenido nunca en la historia. Más allá de las anécdotas por los apurones de la semana pasada en la constitución oficial de las comisiones, los bonaerenses terminaron, al final del proceso, quedándose con la presidencia de nueve comisiones -varias de ellas las más importantes como Defensa, Justicia, Finanzas, Industria, Trabajo, Familia y Minoridad, Energía, Obras Públicas y Asuntos Municipales-, otras nueve vicepresidencias, la jefatura del bloque PJ, cuatro lugares en la mesa de conducción y la presidencia de la Cámara. Nunca el propio peronismo permitió esa concentración de poder.
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«Hagan fila y no empujen», fue la frase que más se escuchó en los pasillos del edificio anexo de Diputados la semana pasada. Apurados por la imagen de inactividad que muestra el Congreso, los diputados decidieron constituir las comisiones internas para poder comenzar a discutir proyectos. Con las reformas que implementó Eduardo Camaño, como fusionar salones de reuniones para hacerlos más cómodos, los sitios disponibles para reuniones de comisión han mejorado pero son limitados y ahora se exige hacer reserva de salón y horario para usarlos. Como la disciplina no es una virtud habitual en el Congreso, el retraso de una reunión provocaba una fila de diputados esperando para comenzar la siguiente y las consiguientes protestas.
Así los diputados de la Comisión de Finanzas, liderada por el bonaerense Rodolfo Frigeri, no podían entrar a la reunión, por ejemplo, por tener que esperar el final del encuentro de los de Comercio, ambas convocadas en el mismo salón.
Todos los nuevos presidentes de comisión cumplieron en pedir el turno a la Dirección Comisiones. Pero las demoras complicaron toda la nueva organización. Se daba el caso de comisiones que no habían llegado siquiera a formar quórum y ya se les terminaba el tiempo asignado para usar el salón. «Esto parece los peloteros que se alquilan para cumpleaños», bromeaban en las colas.
Las demoras generaron también disputas entre comisiones. Por ejemplo, un presidente que no podía asumir por falta de número corría desesperado por el piso recolectando diputados que estaban en otras comisiones.
A pesar de eso los presidentes de comisión -y el resto de las autoridades- asumieron sus cargos, con la excepción de la Comisión de Relaciones Exteriores que sigue sin conseguir jefe, después de haber pasado como candidatos fallidos Carlos Ruckauf, Oscar González, Miguel Bonasso y, hace pocos días, Daniel Varizat. Eduardo Camaño da a Varizat como el candidato definitivo, pero no existía ayer confirmación por parte de la conducción del bloque PJ.
• Curiosidades
En las reuniones de constitución de comisiones hubo curiosidades, ausencias y quedaron en claro muchas de las internas sin solucionar que tiene el bloque PJ. En Presupuesto y Hacienda fue reelecto como jefe el jujeño Carlos Snopek. Aprovechó para anunciar que comenzará a tratar el proyecto que precisa las exenciones al IVA y le da facultades al Ejecutivo para decidir cuáles quedan vigentes.
Se pudo ver allí, por ejemplo, al peronista santafesino Oscar Lamberto -que presidió esa comisión durante años y esta vez incluso se lo había excluido como vocal hasta que una gestión de Camaño lo reincorporó- sentarse entre la bancada radical, algo similar a lo que hizo el cordobés Humberto Roggero. Snopek se puso nervioso, se acercó a Lamberto y, en voz baja, le dijo: «Vos sos más peligroso que nadie, ni se te ocurra sentarte con la oposición», e inmediatamente le consiguió una silla entre los peronistas. Lamberto e incluso Roggero forman parte de los justicialistas que no comparten la conducción del bloque y tienen una posición distante de Néstor Kirchner. Pero al mismo tiempo son los que más experiencia tienen tanto en la conducción del bloque como en el tratamiento de temas económicos. Por eso se explica el miedo de Snopek.
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