20 de septiembre 2005 - 00:00

Duda kirchnerismo si avanza contra Camaño en Diputados

Alberto Fernández y Graciela Camaño
Alberto Fernández y Graciela Camaño
Los diputados kirchneristas comenzaron a darse cuenta ayer de que la política de confrontar al duhaldismo y recortarle poderes en el bloque peronista quizá no sea el mejor camino en campaña. Uno de los integrantes del cuarteto conductor razonó: «Hay algunos que no se dan cuenta de que si le pedimos a Graciela Camaño que renuncie a la Secretaría Parlamentaria del bloque, no estamos haciendo otra cosa que inflando la figura de la esposa de Luis Barrionuevo. Además, no se puede armar este escándalo por 35 días que faltan a las elecciones».

Habiendo definido de esa manera al enemigo, el razonamientopuede tener su sustento. Desde que la diputada Camaño participó, junto a todo el duhaldismo, del intento de sesión de la oposición -el miércoles pasado-para sancionar una suspensión de ejecuciones hipotecarias y el kirchnerismo amenazó con pedirle el cargo en la mesa de conducción del PJ, en el Congreso no se hace otra cosa que victimizarla.
Ahora el kirchnerismo quiere evitar ese efecto, aunque no todos piensan lo mismo.

Por eso hoy habrá reunión de la mesa de conducción del PJ -es decir, el cuarteto que preside más vicepresidentes y secretariospara discutir el futuro de Graciela Camaño.

Allí se escucharán razones similares a las que llevaron a pedirle la renuncia a José
María Díaz Bancalari a la presidenciadel bloque. Y un grupo nutrido de kirchneristas -salvo los razonables mencionados antesintentará forzar la dimisión de la secretaria parlamentaria de la bancada.

• Realidad

El argumento esgrimido será: «No puede ser que desconozca la decisión del bloque de no participar de la sesión, porque ella tiene un cargo», en relación con la polémica asociación con la oposición en la sesión de la semana pasada. Pero la bronca real del kirchnerismo contra Graciela Camaño estalló no sólo por la participación en una sesión no oficial, sino porque la diputada, además, tomó la bandera de las críticas a la renegociación entre el Ejecutivo y Transener -tema del que se hizo especialista-, lo que habilitó al kirchnerismo a desempolvar inmediatamente la teoría del pacto de desestabilización.

Si los kirchneristas logran ponerse de acuerdo, avanzarán en ese pedido de renuncia para lo que deben reunir al menos 60 firmas de diputados peronistas, tal como hicieron para obligar a Díaz
Bancalari a dimitir en su momento.

Pero mientras ayer una parte de los diputados kirchneristas intentaba desactivar el operativo remoción,
Alberto Fernández alimentaba desde la Casa Rosada la posibilidad de desplazar a otro Camaño, Eduardo, de la presidencia de la Cámara después de las elecciones de octubre. El intento de paz comenzó nuevamente a desmoronarse.

La frase del jefe de Gabinete fue:
«Después de las elecciones legislativas de octubre, las autoridades de la Cámara de Diputados deberán responder al escenario político que quede diagramado para representar adecuadamente la decisión de la gente en las urnas».

Ese cargo hoy es ocupado por Eduardo Camaño -que no tiene parentesco con Graciela, sino que hoy sólo comparte el esmeril kirchnerista-, quien abandonó el perfil bajo que tuvo durante el gobierno de Néstor Kirchner para pasar a ser la cabeza de lanza duhaldista en la pelea dentro del Congreso. Y la razón fue precisamente la esgrimida por Alberto Fernández: la pretensión del oficialismo de colocar en la conducción de Diputados a un hombre propio, que podría ser Alberto Balestrini, intendente de La Matanza.

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