Eduardo Duhalde y Felipe Solá resolvieron ayer, de manera tácita, sacar del medio de su interna política el problema de la seguridad bonaerense. El Presidente y el gobernador de Buenos Aires volverán a reunirse hoy por la mañana para tratar nuevamente el asunto y analizar un programa de acción común de Nación y el distrito en el conurbano, según un acta de cooperación que los dos firmaron en el mes de febrero pasado y cuya redacción intervino también Aníbal Ibarra. Sin embargo, no todo será comunión entre Duhalde y Solá y basta advertir un detalle para notarlo: Marcelo Sain, el viceministro de Seguridad bonaerense que denunció la existencia de financiamiento negro del duhaldismo por parte de la Policía, no será relevado de su cargo por lo menos en lo inmediato. Solá, que ayer visitó también la Casa de Gobierno, dijo que las declaraciones de Sain fueron «desacertadas» pero respaldó al funcionario y elogió su tarea en el área: «No tengo ninguna objeción sobre su trabajo sino todo lo contrario». Menos todavía puede esperar Duhalde que Solá desaloje de su escritorio a Juan Pablo Cafiero, aun cuando en sus planes hubiera estado reemplazarlo esta semana si no se hubiese desatado la crisis que rodeó la aparición del cadáver de Diego Peralta y la ola de muertes que se registró el martes pasado.
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Duhalde está enfadado con Sain, aunque lo manifieste sólo ante íntimos. «¿De dónde salió ese Caín?» le preguntó a Solá, con deliberada falta de ortografía. Respuesta: «Fue subsecretario tuyo, con 'el Gordo'». «El Gordo» es Carlos Arslanian, quien fue consultado por Duhalde sobre la personalidad del funcionario: «Es un muchacho que trabajó con nosotros, inteligente, un poco corrido a la izquierda», informó el ex secretario de Seguridad (acaso el hombre que más apreció Duhalde en esa función, dados los servicios prácticamente incondicionales que prestó durante el «caso Cabezas»). De todos modos, Sain se convirtió en el amplificador y continuador de aquella carta del comisario Jorge Frutos, que dirigió una carta abierta a Duhalde que en Olivos se considera alentada por Solá.
En la Casa Rosada ayer trataban de disimular el desafío que supone para el Presidente la permanencia de Sain, sobre todo desde que Chiche Duhalde lo sumó a la lista de sus condenados (para ella la acusación sobre el financiamiento delictivo del duhaldismo tiene una repercusión familiar intolerable). «Si Felipe lo echa a Sain, 'Juampi' no le dura dos horas, también se le cae. Y si se le cae 'Juampi' él tendría una derrota que lo debilitaría de manera insoportable», comentó a este diario uno de los hombres de consulta permanente del Presidente en asuntos que tienen que ver con la provincia de Buenos Aires. Aun así, desde el Ministerio de Justicia y Seguridad, el subsecretario Carlos Vilas advirtió que «sólo voy a decir que yo también ocupé ese cargo y fui nombrado para enfrentar problemas y no para hacer discursos altisonantes que pueden llevar a pensar que son justificaciones de mi propia inoperancia». María del Carmen Falbo también pidió «políticas de prevención y el fin del verso y el discurso». Es una de las personas más subordinadas a Duhalde cuando se trata de cuestiones de Seguridad o Justicia.
• Límite
Esta disidencia, sin embargo, encontró un límite ayer que volverá a ser expuesto hoy, en una nueva reunión del gobernador con Duhalde. Si la de ayer fue breve, en ésta hay que esperar que los dos fijen alguna regla de juego para una interna de sucesión en la provincia que los enfrenta cada día más. Ese límite tiene que ver con la difusión de un plan de acción conjunto entre Nación y la provincia para enfrentar los problemas de inseguridad en el primer cordón del conurbano. Los duhaldistas no festejan por la crisis que atraviesa el gobierno de Solá en este aspecto: saben que todo lo que sucede de malo en la provincia de Buenos Aires termina sumándose a la cuenta de quien aparece inevitablemente como la cabeza política del distrito, es decir, Duhalde. Por eso el gobierno nacional, tragando rabia, se ve obligado a colaborar con la administración de Solá. En esto consiste el plan según el cual todas las fuerzas federales (Prefectura, Gendarmería, Policía) derivarán efectivos al conurbano para investigar crímenes cometidos y para prevenir o reprimir los delitos que se cometan. Inevitablemente la gestión nacional quedará ligada, formalmente, al éxito o fracaso de estas tareas.
Mientras tanto, la interna transcurre por otro carril, el de la simbología. Solá recibió ayer a Néstor Kirchner y le dio un trato similar que el que otorgó hace dos semanas a José Manuel de la Sota, el candidato oficial. Como se sabe, Kirchner es uno de los gobernadores más severos en sus juicios en contra del gobierno de Duhalde. El Presidente, mientras tanto, sigue apoyando al cordobés, como quedó demostrado en la reunión de dirigentes de la segunda y la cuarta sección electoral que presidió en Olivos el viernes pasado. Llevados por José María Díaz Bancalari y por el hidráulico Julián Domínguez, esos intendentes y dirigentes intermedios escucharon la orden de Duhalde de apoyar a De la Sota.
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