19 de agosto 2005 - 00:00

Duhalde y Kirchner tratan de cerrar con aliados de papel

Néstor Kirchner ayer junto a Roberto Lavagna en acto en la Casa de Gobierno, en una pausa que se tomó el Presidente en la campaña electoral. La imagen del ministro le sirve para mejorar el perfil en la Capital Federal, de ahí la frecuencia de la foto, ya casi diaria.
Néstor Kirchner ayer junto a Roberto Lavagna en acto en la Casa de Gobierno, en una pausa que se tomó el Presidente en la campaña electoral. La imagen del ministro le sirve para mejorar el perfil en la Capital Federal, de ahí la frecuencia de la foto, ya casi diaria.
Hay una batalla pública, a los gritos, que encabeza Néstor Kirchner y, cada tanto, retruca Chiche Duhalde. Pero hay otra, sigilosa y clandestina, donde el botín es la captura de votos ajenos y, sobre todo, la clausura de acuerdos que beneficien al «otro».

A cinco días de caducar el plazo para la inscripción de alianzas entre partidos -deben presentarse antes de la medianoche del martes-, el PJ y el Frente para la Victoria (FpV) se trenzaron en una disputa para anudar acuerdos o, al menos, abortarles pactos a sus «primos».

En una elección donde 2 o 3 puntos más pueden volcar, si no el resultado al menos la «lectura» del mismo, la sumatoria de aliados es una necesidad. El acuerdo Chiche Duhalde- Luis Patti es paradigmático: el PAUFE aportaría 3 o 4 puntos que, en otros comicios, Duhalde hubiese despreciado.

Pero la prioridad del duhaldismo es acortar distancias entre Chiche y Cristina Fernández. Del otro lado, el kirchnerismo está urgido a ampliar esa diferencia o, siquiera, impedir que se les acerquen. Es el escenario ideal para los portasellos que se licitan al mejor postor.

«Me están llamando los otros. Pero yo tengo encuestas y ustedes miden mejor que ellos, así que me interesaría que charlemos»,
se ofertó ante un kirchnerista un ex peronista que inscribió lista para senadores y diputados nacionales, y en más de 50 municipios bonaerenses.

Borgeano, ese portador de lista habló de los «otros» -el PJ-con quienes está negociando una alianza. Sin embargo, antes de poner el gancho en un lado, decidió tantear a los «primos». Es política bursátil: un juego de oferta y demanda, con cotización variable.

• Engorro

Sin embargo, por cómo se plantea el mapa electoral y por una resolución reciente de la Justicia electoral, el procedimiento se volvió engorroso. A saber:

• El sector más necesitadode sumar votos es el PJ duhaldista, pero quien tiene
billetera para «pagar» a sus aliados es el Frente para la Victoria. Hay que entender que muchos partidos están dispuestos a bajar sus listas a cambio de un sillón en una oficina periférica y algún contrato. Algunos, incluso, se conforman con estar en la alianza para mantener la personería jurídica -que perderían si no lograran, en soledad, 3% de los votos-o para participar del reparto de fondos que se paga por cada sufragio obtenido.

• Hay, de hecho, partidos que ni siquiera anotaron listas y terminarán adhiriendo a un frente. El PRD de
Miguel Bonasso, y Memoria y Movilización de Eduardo Luis Duhalde terminarían, por caso, unidos al FpV sólo para sobrevivir y, de paso, cobrar unos pesos. Del lado del PJ, ése parece el destino del Partido Laborista o del Conservador, pactos casi simbólicos.

• Otros acuerdos son más sólidos: la unión entre el PAUFE de Patti y el PJ duhaldista es el caso más claro. Sin embargo, el peronismo negocia ensambles con los autonomistas, Nuevo Buenos Aires (NBA), el partido UNIR, la democracia cristiana y un puñado de agrupaciones vecinalistas. En total, hay charlas con unos 10 partidos.

• En el FpV la gran duda es qué hacer con el Partido Proyecto Popular (PPP): de raíz kirchnerista, ese grupo -que ordenan
Fernando Suárez y «Tommy» Díazinscribió listas en municipios y secciones con la esperanza de lograr una «colectora» para sumar a Cristina Fernández con candidatos propios. Todo depende de lo que priorice Kirchner: si prefiere sumar para su esposa permitirá «boletas paralelas» a la del FpV; si entiende las razones de los intendentes y Solá (que no quieren dividir los votos «abajo») impedirá, salvo excepciones, las colectoras.

• La postura original de Kirchner fue que haya una sola lista, pero luego se flexibilizó. De hecho, en siete distritos -Olavarría, Pergamino y Junín, entre otros-habrá dos listas locales sumando para las candidaturas seccionales y nacionales. Pero si este fin de semana Kirchner detecta que debe sumar votos de todos lados, ¿no decidirá repartir la boleta de Cristina sin mirarles los dientes a sus nuevos aliados? Quizá.

• Surgió una complicación adicional. El martes pasado, la Junta Electoral provincial
emitió un dictamen limitando las alianzas y casi impidiendo las colectoras locales. Establece que si el partido A pacta con el B debe, al menos, unir boletas en una sección electoral y en todos los distritos de esa región. E impide que, al mismo tiempo, esos partidos acuerden en otras secciones con un tercer partido. Arden los apoderados con la resolución porque se conoció una semana antes del cierre de alianzas.

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