11 de abril 2003 - 00:00

Duró nada pacto Carrió-Solanas

Elisa Carrió usó a Fernando «Pino» Solanas para terminar de cerrar un acuerdo electoral con Aníbal Ibarra, bajo el pretexto de « evitar la fragmentación del espacio progresista porteño», y de que la Ciudad de Buenos Aires « no puede quedar en manos de quienes representan las políticas neoliberales de la década del '90", en alusión a Mauricio Macri, que encabeza las encuestas.

A pesar de que Lilita quería llevar un candidato propio, más que nada porque el jefe de Gobierno no aceptaba apoyarla en la carrera presidencial o colgarse la lista de legisladores del ARI (pretendía que se mezclaran con socialistas y frentistas en una papeleta única, como final-mente sucederá), la variante del cineasta Solanas -que adelantó ayer este diario-se le tornó tan onerosa que estuvo a punto de fracturarle el partido que ella misma fundó. El acuerdo para llevarlo como candidato a jefe de Gobierno duró menos de 24 horas y ni siquiera pudo ser anunciado.

Consciente de que el arismo carecía de figuras de relieve en Capital Federal y de que había resistencia a cerrar trato con Ibarra, Solanas no dudó en aceptar la oferta que le llevaron los emisarios de Carrió ante-ayer, aunque se tomó un tiempo para elevar el pliego de condiciones. Con ese cuadro de situación, fue por todo y elevó su cotización más allá de lo razonable.

El ex diputado del Frente del Sur le reclamó a Carrió que el ARI no sólo le habilitara la primera butaca de la lista de legisladores porteños sino que le cediera la mitad de la boleta para su gente. El costo pareció excesivo, máxime si se tiene en cuenta que Solanas ni siquiera aportaba una estructura partidaria al frente que encabeza el ARI.

Por otro lado, las pretensiones ya habían provocado una fisura en el flanco interno -la eyección de Dante Gullo-y podían derivar en conflictos de proporciones inciertas en plena recta final a los comicios locales. Ni hablar de las consecuencias no deseadas en la elección del 27 de abril, ya que está en juego el nombre de Carrió.

• Límites

Si bien no objetó que Alcira Argumedo -una reconocida socióloga de estrechos lazos con Solanas-se anotara en la pole position a la Legislatura, Carrió imaginó que el avance de la gente del creador de «El exilio de Gardel», «Sur» y otras películas podía terminar de resquebrajar más su casa. Por eso, rechazó la idea de que se le facilitara todo lo que pedía. «Hay que ponerle límites», instruyó. « De lo contrario, hablemos con Aníbal», propuso Lilita con bastante pragmatismo y cajas destempladas.

En las boletas de legisladores podrían ubicarse
Fernando Melillo (actual diputado nacional y ex chachista que vence mandato a fin de año en el Congreso) o Delia Bisutti que está en condiciones de pelear la reelección en la Legislatura. Tendrán que negociarlo con Ibarra, aunque con algunas ventajas porque, sobre todo Melillo, impulsaron desde el comienzo de la ronda de tratativas una entente con el actual jefe de Gobierno y ayer torcieron la balanza en su favor.

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