Editor y titiritero, a Cultura

Política

El editor, narrador, docente, filósofo («y titiritero», como gusta de definirse) Luis Hernán Rodríguez Felder será el ministro de Cultura de Buenos Aires en el gobierno Macri. La confirmación de la primicia que dio diez días atrás este diario se produjo la mañana de ayer, cuando Rodríguez Felder aceptó la oferta del cargo y mantuvo una reunión con Mauricio Macri y Gabriela Michetti.

«Nunca he sido funcionario y siempre cultivé el bajo perfil», dijo el futuro funcionario ayer a este diario, «pero me entusiasma mucho la tarea que me espera.» Rodríguez Felder recibió hace algo más de dos semanas la propuesta, y desde entonces, dice, se puso a trabajar en la delineación de un plan de cultura. Hombre del mundo empresarial, coleccionista de arte («mi artista favorito es Antonio Alice»), sólo conoció en las últimas semanas a Macri y a Michetti. «No vengo de la política. Pero entiendo que mi concepto de la rentabilidad en la cultura, que he aplicado muy exitosamente en mi editorial familiar, ha de haber influido en mi elección», dijo. «Si bien siempre cultivé el perfil bajo, en 15 años he publicado más de mil títulos de fondo editorial, he escrito casi 200 obras, incluyendo novelas, antologías, libros infantiles, y prácticos, y he vendido más de 14 millones de unidades en el país, en América latina y en la población hispanohablante de los Estados Unidos. Mi nicho es el de no los no-lectores, es decir, llegar con la cultura a aquellos sectores que no tienen el hábito de leer, y creo que ésa es la misión fundamental de una buena política: sumar más y más gente a la cultura».

  • Orgullo

    Rodríguez Felder, de 63 años, lanzó en 1991 el Grupo Imaginador de Ediciones SA, con títulos simples como «Cómo hacer tortas y postres» y «Cómo hacer barriletes», distribuyéndolos a través de una empresa de venta domiciliaria. Se enorgullece de haber impulsado así la estrategia del Mercado de No lectores y llegar a sectores que no leen ya sea por escasos recursos, falta de hábito o lejanía geográfica. «Las habituales campañas en pro de la lectura no sirven: logran que los lectores lean más pero no suman nuevos lectores.» Poco después lanzó el Proyecto Larsen, dedicado a la edición de clásicos.

    «No entiendo la rentabilidad sólo en su concepción económica, sino social y hasta geopolítica. Fíjese, por ejemplo, el caso de China, cuya expansión cultural hoy está dando como resultado, en todo el mundo, la revalorización de los artistas chinos en subastas, y la aparición de una nueva generación de compradores y coleccionistas», dice.

    Entre las propuestas que contempla el plan que presentó figura la formación de una Subsecretaría de Tango («eso vinculará a la cultura con el turismo y la identidad»), y la creación de la Asociación de Amigos de Buenos Aires, a la que invitará a sumarse, entre otros, a Gregorio Pérez Companc, Eduardo Escasany, Jorge Brito, Luis Pagani, Eduardo Eurnekian, Paolo Roca y Amalia Fortabat, que otorgará un Premio Anual a un arte diferente cada año (narrativa, poesía, ensayo, escultura, pintura, artes plásticas).

    «Hay que recobrar la cultura del sponsor, del mecenas. Yo me apoyaré en la Ley de Mecenazgo. Hoy, por ejemplo, la ciudad necesita terminar su Palacio de la Música, y esos 100 millones de pesos que hacen falta provendrán no de los recursos del Estado sino de una buena política de mecenazgo entre privados, con la correspondiente desgravación impositiva. Tenemos que recuperar, como al principio del siglo XX, la tradición de esas familias que dejaron tantos palacios a la ciudad.» Rodríguez Felder también propuso convertir al Centro Cultural Recoleta en un «Centro Integral de las Artes». Es decir, no debe «alojar sólo a las vanguardias».

    Sobre ese punto, al que llama el de la diversificación cultural, insiste varias veces. «El gobernador Macri ya comunicó que cerrará el canal Ciudad Abierta. Es un canal deficitario, en el que se gastan 14 millones de pesos. Y ese fracaso, creo, tiene que ver con su concepto no diversificado. Mi propuesta es una transformación radical. Los elementos de ese canal pueden ser puestos al servicio de otros fines, y llegar, por dar un ejemplo, la filmación de las maravillosas obras de títeres del Teatro San Martín, tener convenios de coproducción con canales estatales, alcanzar públicos más amplios, no acostumbrados a consumir cultura. Es decir, quiero aplicar la misma política que empleé en mi editorial. La Secretaría de Cultura de la Nación, con su canal Encuentro, ha dado un muy buen ejemplo de lo que se puede lograr.»

  • Segundo centenario

    La Creación de la Comisión del Bicentenario, que centralizará las actividades relacionadas con el bicentenario, es otro de los puntos de su plan, al igual que la organización de la Bienal Buenos Aires de Arte.

    Habrá también un trabajo focalizado en villas y barrios carenciados, para «generar un proyecto de creación y distribución de libros no producidos por las editoriales privadas, especialmente en las áreas de lectura, salud, aseo personal, ayuda escolar».

    «El Teatro Colón, que dirigirá Horacio Sanguinetti, será como ya se sabe un organismo autárquico. En cuanto al Complejo Teatral de Buenos Aires, su actual director Kive Staiff tiene un contrato que lo liga dos años más al cargo. Yo voy a sentarme a dialogar con él», dice. «Creo que al Teatro San Martín tenemos que abrirlo más.» Por último, señala que aún no ha decidido qué hacer con la Secretaría de Patrimonio Cultural, que -según se había dicho- continuaría a cargo de la actual ministra Silvia Fajre de Kirschbaum, y que el coleccionista Ignacio Liprandi, gestor del plan de cultura del PRO durante la campaña y mencionado repetidas veces como candidato al cargo que ahora se le ofreció a él, «con toda seguridad formará parte del organigrama de cultura. Ha trabajado muy intensamente en todo este tiempo».
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