Entre mutaciones y camuflajes, el peronismo -en las variantes oficial, el PJ, y rebelde, el Frente para la Victoria- resolvía anoche el esquema de alianzas con que enfrentará las elecciones de octubre donde apostarán a sus damas estrella: Cristina Fernández y Chiche Duhalde.
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Es una novela de enredos, con algunos flashes propios de un thriller, donde se mezclan ofertas irrisorias, despechos, pataleos y piruetas varias. Todo detrás de un mismo fin: encontrar un hueco en la arena electoral para seguir merodeando la política y sus beneficios.
Ayer, al cierre de esta edición -el plazo final fue a las 12 de anoche, pero el panorama cambiaba minuto a minuto- todavía seguían las negociaciones para ordenar el mapa de cruzamientos. Pero lo más interesante ocurrió entre la medianoche del lunes y la media tarde de ayer.
• El PJ duhaldista tenía programado armar un frente con un puñado de partidos que aportarían al «efecto embudo» -sumar votos para Chiche-, un recurso pergeñado por Eduardo Duhalde para mejorar las posibilidades de su esposa frente a Cristina Fernández, la candidata del gobierno. El «negociador» político de los acuerdos fue Baldomero «Cacho» Alvarez, intendente de Avellaneda y secretario general del PJ bonaerense, que fue recibiendo uno a uno a los propietarios de sello. El pacto central, de mayor peso, es el que ya estaba sellado con Luis Patti por el cual el PAUFE llevará lista propia para diputados nacionales, y unificará sus boletas con las del PJ en las secciones Segunda, Cuarta y Séptima.
• «Cacho» atendió, entre otros, a los apoderados del PNC-Unir, Nuevo Buenos Aires, el Partido Autonomista y el Partido Auténtico. A todos les ofreció lo mismo: bajar sus listas a cambio de una « asistencia» que no se mide en bancas. Usó un argumento razonable. «Sólo vamos a tener dos listas de diputados nacionales: la del PJ y la del PAUFE. Tenemos posibilidad de conseguir 14 bancas y no las vamos a repartir más», dijo. Algo similar arguyó sobre las listas seccionales y locales. «Si le damos una colectora para diputados y senadores provinciales, corremos riesgo de que nos saquen votos y no llegar al piso para lograr bancas», continuó.
• Sobre los municipios planteó que ningún jefe comunal del PJ, al menos del conurbano, estaba dispuesto a permitir que haya listas paralelas a las del peronismo en el rubro de concejales por temor a perder el control de los Concejos Deliberantes de sus distritos. Sin margen para acuerdos políticos, « Cacho» hizo ofertas que, evidentemente, fueron poco apetitosas para los portadores de partidos. La consecuencia fue inevitable: la mayoría agarró sus papeles y se levantó de la mesa, muchos a los gritos y enfurecidos.
• «Hecho»
Más tarde, Duhalde fue quien explicó, por teléfono, esa decisión: «Con lo que tengo yo solo me alcanza. No necesito de nadie. Chiche está mejorando en las encuestas más lo que aporta Patti, estoy hecho», le cerró la persiana Duhalde a uno de sus posibles aliados. Al final, el PJ conformó un frente junto al PAUFE de Luis Patti, con el aporte del Partido del Progreso Social y los laboristas. Además, tendrá colectora en Suipacha.
• Pero el juego tentó a delegados de la Casa Rosada que plantearon a los «desplazados» del Frente Justicialista de Duhalde-Patti armar una alianza con sus candidatos, pero repartiendo la boleta de Cristina. «Les vamos a saber recompensar», mimó un funcionario al oído a un propietario de sello. No prosperó. Al final, los « excluidos» quedaron a la deriva: algunos van en soledad (el PNC-Unir de Jesús González y NBA de Aníbal «Toti» Leguizamón), otros intentaron nuevos frentes (el Auténtico de Franco con los autonomistas) y vecinalista, como Claudia Assef, se aliaron con el dúo Macri-López Murphy.
• Los socios de centroderecha, en tanto, no pudieron domar a Hugo Bontempo, que logró el OK de la Justicia electoral para llevar listas propias en el nivel local y provincial, además de diputados nacionales, pero colgado de la boleta de López Murphy senador nacional. Es una mala noticia para esta alianza porque le licua votos.
• El kirchnerismo, en tanto, terminó limitado a un puñado de colectoras locales, usando el partido HACER, que Felipe Solá le mandó a anotar a Florencio Randazzo cuando nadie sabía cuál sería, al final, la reacción de Néstor Kirchner respecto al duhaldismo. Con el logo «HACER por Buenos Aires» -no Acción, como se informó erróneamente ayer- el kirchnerismo llevará colectoras en Olavarría de la mano de Mario Cura, en Junín, en Bolívar, Azul, Puán y Esteban Echeverría. Además, el FpV absorbía, anoche, al Frente Grande mientras estaba en análisis qué ocurriría con Memoria y Movilización, y el PPP de «Tommy» Díaz y Fernando Suárez. Hasta ayer éstos quedaron solos y sin brújula porque esperaban tener la boleta de Cristina que nunca les llegó.
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