El gobierno exageró su placer por las contradicciones a la hora de dar respuestas sobre el escandaloso episodio de la toma de la Comisaría 24 por parte de un grupo piquetero encabezado por el aliado de Néstor Kirchner, Luis D'Elía. Para el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, no existe pasividad en el gobierno hacia la Policía Federal. Y afirma en su auxilio que «el Presidente en persona ha tomado cartas en el asunto con el tema de la Policía Federal, pero si usted piensa que cambia un jefe de policía y se arregla el problema de la Federal, es un acto de inseguridad total». Esta afirmación proviene del jefe de Gabinete de un gobierno que no cambió un jefe sino que en un año mandó a sus casas a 155 jefes experimentados de la Federal.
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En cambio, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, hábil para imaginar respuestas, sostuvo con el énfasis habitual que «nunca aceptaría que se tilde a toda la Policía como venal o complicada». No estaba hablando de la toma de la Comisaría 24. Aludía a eventuales alianzas entre malvivientes y uniformados, a raíz de las denuncias del oficialista transversal D'Elía.
A todo esto ¿quién es el ministro responsable de la Federal? ¿dónde está Gustavo Béliz o el fiscal Norberto Quantín, que ordenaron el retiro de la custodia policial a los jueces? Para Béliz lo importante era, en la madrugada del sábado, destacar que esa comisaría estaba en la mira de su Ministerio de Justicia y Seguridad, y que por eso había dispuesto su intervención y relevo del jefe a cargo. De poner preso a D'Elía ni hablar, mientras que un vecino porteño puede ser detenido nueve horas por podar un árbol sin permiso. Tomar con violencia una comisaría de la Federal parecería ser mucho menos. Este termina siendo el mensaje.
• "Casuística"
Para el Fernández bonaerense todo se reduce a un problema de «casuística», así lo definió. Todo depende de las condiciones que se presenten para que las fuerzas de seguridad actúen o permanezcan pasivas. Si se trata de hechos de poca monta, se justifica; pero «en otros casos el actuar de la Policía por la dimensión del conflicto provocaría uno muchísimo mayor», afirmó. Se trata de «generar la menor cantidad de problemas», sentenció, olvidado del reciente episodio de Quebracho en la Plaza de las Armas del Ejército, donde una treintena de jóvenes encapuchados se llevaron por delante a una docena de azules de la Federal.
El servicio de inteligencia de la Federal -autorizada a hacerlo de acuerdo con lo normado por la ley de Seguridad Interior-, ya ha informado que lo que está viviendo la Capital Federal es « sedición autorizada» y que existe una «gimnasia prerrevolucionaria», en la escalada de violencia que se ha vivido en los últimos diez días. Se recuerda lo ocurrido en Villa Martelli en diciembre del '88 -cuando tuvo que reprimir la Policía Bonaerense a los seguidores de Seineldín porque no lo hizo el Ejército, y un mes después ocurría la toma del Regimiento 3 de Infantería en La Tablada por el MTP de Gorriarán Merlo.
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