El gobierno ya tiene borrador de "compromiso" con la oposición
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Tal vez la palabra «reforma» sea demasiado ambiciosa para algunos de estos capítulos, pero tampoco los partidos firmantes pueden desentenderse de sus historias. A la hora de suscribir este compromiso, se supone, estarán todos los gobernadores peronistas, incluyendo, tal vez, a dirigentes de primera línea como Eduardo Duhalde. Fue éste, acompañando a José Manuel de la Sota, a Carlos Reutemann y al bloque de los del Norte, quienes más impulsaron este proyecto de unidad gestado en las oficinas de la Jefatura de Gabinete. Justamente Chrystian Colombo ha sido el encargado de recolectar voluntades e inducir algunas expresiones que aconsejan el compromiso, tal como la homilía de Bergoglio en el tedéum del 25 de Mayo y el último documento de la Unión Industrial.
Auspiciante
También Domingo Cavallo fue un auspiciante de la entente, quizá porque él es un recién llegado al poder y, además, porque requiere de acuerdos políticos para instrumentar determinados ajustes presupuestarios (por ejemplo, la eliminación del sistema de reparto en materia jubilatoria y que el FMI exige con paciencia inaudita). Hasta ahora, el propio Fernando de la Rúa no mostró demasiado entusiasmo por esta iniciativa: algunos suponen que esa renuencia se debió a que no consideraba probable un acuerdo de estas características y, otros, estiman que en alguna medida, al suscribirlo, confiesa cierta impotencia para gobernar y cede una cuota de poder. Aún así, olvida cualquier tipo de egoísmos y desde el jueves pasado -luego de un almuerzo con Colombo, Patricia Bullrich y Nicolás Gallo-reconoce que esta alternativa es una salida a la actual crisis del país.
Por si no faltaran apoyos, otro núcleo que se alista en la columna de firmantes es la CGT oficial -y, tal vez, algunos otros de los díscolos-, la que no desea perder la oportunidad de anotarse y tal vez negociar que haya menos recortes al área de salud (uno de sus intereses más caros, obviamente, las obras sociales). Además, quizá pueda inscribirse con algunos cargos que cederá el gobierno, ninguno de magnitud ya que De la Sota bloqueó esa posibilidad porque «una cosa es acompañar y otra cogobernar». Por lo tanto, habrá secretarías, embajadas y otros puestos de jerarquía intermedia, salvo los sindicalistas que pretenden quedarse con Salud (claro que en eso pugnan con De la Sota y Ruckauf, quienes demandan la desaparición de esta cartera).
Singular
¿Qué cargos podrían incorporarse a la negociación? Butacas para los gremios en la Superintendencia de Obras Sociales, la Secretaría de Deportes (se habla de Daniel Scioli de acuerdo a cómo termine en la elección capitalina), la Dirección Nacional de Vialidad (pedido de los gobernadores) y tal vez algún lugar en Justicia (ministerio casi vacante). Lo singular de este proceso de nuevos personajes y cargos quizá produzca que algunos de los que acompañen esta iniciativa finalmente pierdan su lugar rentado. Será por la «paz social» y la «reactivación».



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