25 de junio 2004 - 00:00

El grupo violento Quebracho entró al edificio del Ejército

Activistas del grupo Quebracho, una vertiente violenta y casi lumpen de la ultraizquierda argentina, invadieron ayer el Edificio Libertador (sede del Ministerio de Defensa y de la Jefatura del Ejército). Quemaron banderas de los Estados Unidos y de la ONU para repudiar la participación de las Fuerzas Armadas en el ejército multinacional que interviene en Haití para reponer la democracia en esa isla. En este contexto de cierto descontrol (como el que se vio en el caso de piqueteros violentos durante la semana), hoy se inicia una serie de actos en memoria de los piqueteros Kosteki y Santillán, muertos por la Policía en Avellaneda el 26 de junio de 2002, hace dos años. El desenlace será una manifestación en Plaza de Mayo. Estos actos se harán en ausencia de Néstor Kirchner, quien partió hacia China. Al frente del país quedará Daniel Scioli. Y le tocará ejercer un interinato riesgoso: debido a una eventual infiltración o por propia vocación por el desorden, los grupos que actúen hoy y mañana en el centro porteño pueden llegar al desborde. Y estará en la órbita de Scioli la decisión de reprimir o no. Nunca habrá lamentado tanto el vicepresidente la ausencia de su compañero de fórmula. Como lo hizo Víctor Martínez durante un levantamiento carapintadaque encontró a Raúl Alfonsín fuera del país. O Eduardo Duhalde, que firmó designaciones «envenenadas» (la del marido sirio de Amira Yoma) mientras Carlos Menem viajaba. Scioli, sin duda, acotará ese riesgo. Apelará a que, eventualmente, las decisiones las tome la Justicia. O buscará la compañía televisiva del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para cada decisión de importancia que le impongan, hipotéticamente, los hechos. Pero el trance es delicado. Y lo disfrutaban ayer imaginariamente quienes sienten en el vicepresidente a una figura incómoda y hasta innecesaria.

Militantes del izquierdista grupo Quebracho tomaron ayer los ingresos del edificio sede del Ministerio de Defensa y el Ejército. Derribaron vallas e incendiaron cubiertas en una supuesta protesta contra el envío de tropas a Haití. Hubo una clásica quema de banderas estadounidenses y, como novedad, también de la ONU. (Imágenes de TV.)
Militantes del izquierdista grupo Quebracho tomaron ayer los ingresos del edificio sede del Ministerio de Defensa y el Ejército. Derribaron vallas e incendiaron cubiertas en una supuesta protesta contra el envío de tropas a Haití. Hubo una clásica quema de banderas estadounidenses y, como novedad, también de la ONU. (Imágenes de TV.)
Un grupo de activistas pertenecientes a Quebracho atacó ayer el patio de la sede del Ejército. Ante la pasividad del gobierno y de las fuerzas policiales frente a las diarias manifestaciones en rutas, puentes, calles y avenidas, una cincuentena de integrantes de la mencionada agrupación anarquista quemó ayer al mediodía neumáticos y dos banderas: una de los Estados Unidos y otra de las Naciones Unidas en rechazo al envío de tropas a Haití.

Fue el primer hecho registrado contra un local militar desde el 3 de diciembre de 1990, cuando los carapintada que respondían al entonces coronel Mohammed Alí Seineldín ocuparon en esa madrugada el edificio Libertador.


• Midiendo

Consultados por este diario, algunos militares que prestan servicios allí dijeron que se tuvo la impresión que los de Quebracho «nos estaban midiendo», para saber hasta dónde se puede llevar la provocación sin que intervengan los uniformados, que portan armas de guerra estando de guardia.

Ocurrió a las 12.15 en la Plaza de las Armas del edificio Libertador, después de haber atropellado un vallado y sobrepasar a una docena de agentes de la Policía Federal que debieron replegarse hasta una calle interior de la sede del Ministerio de Defensa, el Estado Mayor Conjunto y el Ejército. Cuando se vio que la Policía iba a ser superada, la guardia de prevención avisó al Departamento Central de esa fuerza, lo que llevó de 5 agentes a 12 los efectivos policiales para dar seguridad exterior. cha

Curiosamente en ese momento se celebraba, en el salón San Martín -en la planta baja-, los 46 años de creación del Ministerio de Defensa -en 1958, al comenzar la gestión del presidente Arturo Frondizi-, con la asistencia del ministro José Pampuro; el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, y los jefes de Estado Mayor Conjunto, Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Y se entregaban plaquetas, medallas y diplomas a quienes cumplieron 25 y 30 años de funciones en esa cartera.

Previo aviso a los medios para que registraran la muy modesta movilización y el show montado, encapuchados y con palos en la mano, los de Quebracho entonaron cánticos contra el envío de tropas, al grito de «Patria o muerte es la consigna». « Porque enviar tropas a Haití es colaborar con la invasión imperial de un hermano país del Tercer Mundo y porque de esta manera las Fuerzas Armadas, una vez más, obedecen los mandatos de los enemigos de la Patria», fue la consigna de los de Quebracho para rechazar el envío de tropas al país caribeño. « Si un ejército es nacional, no puede ser un ejército invasor», afirmó Fernando Esteche, dirigente de Quebracho, durante la protesta. «Venimos a repudiar la invasión a Haití, un pueblo hermano del Tercer Mundo, que está siendo invadido primero por Estados Unidos y ahora por las Naciones Unidas», dijo otro de los dirigentes, encapuchado. « No a la invasión de Haití», concluyó.

• Seguridad

El único que se asomó a la puerta del Libertador fue el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, que se limitó a observar a los manifestantes, sin hacer ni decir nada. La seguridad interior del edificio sigue estando a cargo del Regimiento 1 de Infantería Patricios, cuyos miembros no tuvieron contacto con estos activistas de izquierda.

La Policía no reprimió y los militares se apostaron frente a la puerta de entrada del edificio, donde se limitaron a apagar el fuego con la ayuda de matafuegos en el parque que lo rodea, a 100 metros de la Casa de Gobierno.
Tras manifestar y sin que se produjeran incidentes, los de Quebracho abandonaron el lugar y, con el objetivo cumplido, sólo cortaron por unos minutos la avenida Paseo Colón.

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