29 de febrero 2008 - 00:00

El licenciado sigue de licencia

El licenciado Eric Calcagno y Maillman, ex embajador en Francia y actual subsecretario pyme, es un hombre con suerte: como senador siempre consiguió que sus pares le votaran todas sus iniciativas, claro que se trataron exclusivamente de pedidos de licencia. El miércoles pasado el Senado le votó una renovación de su licencia como senador para ocupar su cargo de subsecretario en el Poder Ejecutivo por los próximos seis meses. Eso significa que por ese lapso la provincia de Buenos Aires seguirá teniendo sólo dos senadores, tema por el que hubo esta semana consultas entre el Congreso y la Casa Rosada. Lo cierto es que es imposible hoy ponerle un reemplazante sin convocar a elecciones para senador en la provincia. Esa banca fue la que ganó Cristina de Kirchner y a la que renunció en diciembre del año pasado para ocupar la Presidencia de la Nación. El lugar quedó entonces para su suplente, Graciela Ocaña. Pero la ex jefa del PAMI se fue definitivamente del Senado para ocupar el ministerio de Salud. Por lo tanto, no quedan ya reemplazantes para el cargo.

Calcagno estuvo pocos días en el Senado desde que la banca le cayó encima: había asumido el 10 de diciembre y el 19 ya le votaron una licencia que regía desde el 27 de diciembre hasta hoy, por eso la renovación votada esta semana. Pero además esa licencia tenía un problema técnico: el ex embajador la había pedido «por razones personales y sin goce de haberes», lo que no es argumento suficiente para permitirle que ocupe un cargo en el Poder Ejecutivo. Esos pases de un poder a otro deben ser aprobados específicamente por el cuerpo.

La licencia de Calcagno es tema de conversación por estos días porque existe un patraña que circula por el Justicialismo con cierta insistencia: se argumenta que si hubiera una banca disponible en la provincia de Buenos Aires se podría hacer -como indican el artículo 62 de la Constitución Nacional y el 13 del reglamento del Senado- una elección en el distrito de Daniel Scioli para poner como senador a Néstor Kirchner, quien podría luego reemplazar a José Pampuro como presidente provisional del Senado y quedar así en la línea de sucesión presidencial. Para la Argentina no es algo extraño: ya lo hizo en su momento Eduardo Menem para garantizarle un virtual vicepresidente a su hermano.

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