27 de febrero 2006 - 00:00

El miércoles Kirchner hablará en el Congreso y piqueteros oficialistas buscan hacerle su "primera plaza"

Alberto Ballestrini
Alberto Ballestrini
Néstor Kirchner cumplirá el miércoles con el rito parlamentario de dejar inaugurado el 124º período de sesiones ordinarias. Llegará el Presidente al Congreso en una situación que muy pocos mandatarios pudieron igualar en la historia argentina: será recibido por una Asamblea Legislativa que reúne una mayoría oficialista casi absoluta, si se toman en cuenta los votos que la semana pasada cosechó el kirchnerismo para la reforma al Consejo de la Magistratura.

En el discurso de Kirchner habrá, como es usual, una evaluación de la situación económica y social del país en el año anterior. Ese momento, ya se informó, será el indicado para el festejo oficial del pago total de la deuda con el FMI que Kirchner dispuso en diciembre pasado.

• Ejes centrales

La agencia oficial «Télam» adelantó que los «ejes centrales de su alocución ante ambas cámaras legislativas serán las perspectivas del crecimiento de la economía, del empleo y del plan de obras públicas encarado por el gobierno».

Pero lo que no se ha precisado aún es el contenido de los pedidos que Kirchner hará al Congreso para este año. Hay un hecho que hace que este año despierte más intriga el discurso sobre el Estado de la Nación que pronunciará

Kirchner
, tal su nombre técnico: salvo cinco iniciativas que esperan sancionarse en los próximos dos meses -ley de biodiésel, ley de biotecnología, modificación a la Ley de Defensa de la Competencia, promoción de pymes y modificación a la Ley de Concursos y Quiebras-.

No es un problema que el Congreso avance en la sanción de leyes propias, es decir, proyectos presentados por los legisladores, pero la costumbre de los últimos años es que sólo se sancionen proyectos enviados por el gobierno. De ahí que la virtual ausencia de estos resulte notoria.

En otros casos,
si bien no hay proyectos de ley presentados, sí hay temas pendientes. Por ejemplo, el Congreso espera un guiño del gobierno para avanzar sobre la situación de los deudores hipotecarios sobre los que sólo se dispuso el año pasado una prórroga parcial de las ejecucionesy la creación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, otro tema que quedó pendiente desde que estalló el escándalo de las valijas con cocaína a España en aviones de Southern Winds.

Kirchner
dejará abiertas las sesiones ordinarias en una ceremonia que comenzará a las 10.15. Como indica el protocolo, el santacruceño llegará al Congreso acompañado por su esposa, Cristina Fernández, quien pasará inmediatamente a ocupar el sillón que le corresponde en la Asamblea como senadora por Buenos Aires. Será recibido en la explanada por Daniel Scioli, Alberto Balestrini, presidente de Diputados, y las clásicas comisiones de interior y exterior que se eligen entre los legisladores.

La idea del oficialismo es que Kirchner sea recibido en el Congreso por algo más que banderas y funcionarios de rigor. Para eso se convocó a los piqueblandos de siempre y columnas del PJ bonaerense oficial a la Plaza de los Dos Congresos para darle un marco festivo más importante que tuvo el año pasado cuando el Presidente llegó muy temprano al Palacio -luego debía partir a Montevideo a la asunción de
Tabaré Vázquez- y no encontró en la plaza el fervor militante que algunos dirigentes le habían prometido.

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