Con la migración del radical mendocino Raúl Baglini al Senado se confirma una tendencia que comenzó cuando el peronista santafesino Oscar Lamberto también fue nominado como candidato a senador por su provincia: el pase de Cámara de los legisladores encargados de negociar, debatir y hacer aprobar las leyes económicas e impositivas que interesaron tanto al gobierno de Carlos Menem como al de Fernando de la Rúa. Baglini ocupa en la actualidad la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, cargo que ocupó Lamberto durante buena parte del gobierno de Menem y que luego pasó al actual cargo de vice. Los dos, además, fueron presidentes en su momento de la Comisión de Finanzas. Para conpletar el equipo de diputados que deciden en el área económica, habría que sumar al peronista pampeano Jorge Matzkin, jefe de Presupuesto y Hacienda en las primeras épocas de Menem, y al radical porteño Jesús Rodríguez, que hasta saltó a ministro de Economía desde una función similar.
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El reposicionamiento de los diputados «economicistas» como suelen llamarlos en el Congreso podría no responder a una lógica política de sus provincias, por necesitar candidatos fuertes a senador en medio de un proceso de renovación como el que se lleva adelante este año. También existe el miedo en la Alianza de perder el control de Diputados, algo que obviamente nadie habla en voz alta, y por eso la conveniencia de trasladar el Senado a las figuras que normalmente se hacen cargo de negociar los temas que más interesan al gobierno.
Para el caso contrario, el oficialismo se guarda en Diputados a Jesús Rodríguez, que con seguridad ocupará la jefatura de Presupuesto y Hacienda. Rodríguez viene guardando un curioso bajo perfil desde que De la Rúa asumió el gobierno.
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