El gobierno de Néstor Kirchner dio instrucciones al Congreso para que bloqueen el ascenso de Carlos Ruckauf a la jefatura de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, lo cual desatará otro frente de batalla con el duhaldismo. Se trata de una medida similar a la que se anunció contra Eduardo Menem en el Senado, a quien se lo despojará de la dependencia análoga, para evitar subirlo al Tango 01 en giras internacionales o mostrarlo junto al jefe de Estado en agasajos protocolares con embajadores o con dignatarios extranjeros.
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La excusa es que el ex canciller, a quien se consideraba número puesto para ese cargo (lo pidió Eduardo Duhalde), no reúne los requisitos de aptitud necesarios: por un lado, se le reprocha desde el oficialismo su pasado de ex ministro del Interior y vice de Carlos Menem; y, por el otro, se exponen las objeciones que hicieron sobre su figura entidades judías y organizaciones de derechos humanos y grupos de izquierda por el atentado contra la AMIA y la desaparición de obreros de la automotriz Mercedes-Benz en los '70, respectivamente.
Como si no fuera suficiente, la embestida anti-Ruckauf se enmarcará en una puja por copar, desde el kirchnerismo, varias dependencias clave de la Cámara baja, entre ellas, Asuntos Constitucionales. Ahí argumentan que los diputados leales al primer mandatario serán durante la próxima temporada alrededor de 40, apenas 2 por encima de los que provienen de la jurisdicción bonaerense, razón por la cual corresponde a los primeros un mejor posicionamiento en la jerarquía. La cinchada, que está latente, tendrá que esperar la finalización del receso de enero para transformarse en el juego legislativo del verano. «Ellos vienen manejando la Cámara y el bloque, y seguirán haciéndolo -reflexionó uno de los referentes del justicialismo patagónico en la Casa de las Leyes-, y ahora pretenden llevarse las comisiones más relevantes; eso no puede ser.» Se trata de una verdad a medias, ya que nadie puede negar el origen bonaerense de Eduardo Camaño y de José María Díaz Bancalari, pero desde el 25 de mayo el nicoleño ha dado más de una muestra de sujeción y lealtad al kirchnerismo, aun en contra de su propio origen.
Sí es cierto que parece muy riesgoso, a ojos oficiales, dejar el trámite parlamentario -que impone la presidencia del cuerpo mediante el giro a comisionesen manos del duhaldismo (más allá de la disciplina impuesta desde la Casa Rosada), lo cual condiciona al límite la relación de Kirchner respecto de su antecesor en el cargo.
•Reclamo
Además de Ruckauf, Alfredo Atanasof se aseguró la comisión del Mercosur -una forma de colaborar con Duhalde, mientras María del Carmen Falbo, que goza de mucho respeto de todas las parcelas de entrecasa, continuará al comando de Justicia. Por supuesto, Hilda Chiche Duhalde tendrá un despacho en el palacio -privilegio reservado a autoridades del plenarioy una comisión. Saúl Ubaldini, otro bonaerense, aspira a permanecer en Trabajo. A Graciela Camaño, otra pieza fundamental del engranaje del PJ provincial, se le guarda una silla en la mesa de conducción de la bancada y negocia en nombre de su sector el armado del organigrama de dependencias parlamentarias en esta ala del Congreso.
Con semejantes antecedentes, por mencionar algunos ejemplos, el kirchnerismo se dispone a reclamar 6 o 7 butacas entre quienes secundarán a Díaz Bancalari. Hasta ahora, sólo disponen del santafesino Julio Gutiérrez, vice del bloque, y de Mónica Kuney, Santa Cruz. En tanto que, además del Presidente, convive ahí en nombre de los bonaerenses Daniel «Chicho» Basile y se le achaca una filiación política similar, a pesar de su nacimiento y trayectoria en Salta, a Juan Manuel Urtubey. A raíz de la vinculación estrecha con Díaz Bancalari, al joven salteño de extracción romerista se lo sindica, desde la trinchera kirchnerista, como afín a la ubicación de Duhalde. Urtubey intentará dejar la mesa, a cambio de conservar la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales. No obstante, desde el oficialismo ya hay candidato a desplazarlo de esa área: el porteño Gerardo Conte Grand, numen y anfitrión del grupo Talcahuano, adelantados del peronismo santacruceño en 2002.
Este núcleo controla la única comisión conformada para el período 2004-2005, Juicio Político, en manos del tucumano Ricardo Falú, a quien desde Tribunales se lo observa como futuro integrante del Consejo de la Magistratura, en sustitución de la menemista Lelia Chaya. El oficialismo incondicional de Kirchner no sólo gerencia esa dependencia, sino que también cuenta con mayoría propia, tras dejar reducida a la mínima expresión a los embajadores de los peronismos de Anillaco y de Lomas de Zamora.
En febrero, tratarán de copar Educación y Energía. Suenan para la primera de esas comisiones la entrerriana Blanca Osuna, otra militante del Talcahuano, y la recién llegada Silvia Esteban, del «riñón» de la Patagonia.
En cuanto a Ruckauf, está pendiente -amén de la carga gubernamental-el análisis de la impugnación a su diploma que el PJ había pactado rechazar en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento. Se descuenta que así será, pero servirá de pretexto para avanzar sobre las pretensiones del ex gobernador. El planteo fue presentado por el peronista Miguel Belardi, ex presidente del Concejo Deliberante del municipio bonaerense de Esteban Echevarría, en abierta objeción a la actuación de Ruckauf en la causa por la voladura de la mutual israelita y en su presunta participación en hechos que derivaron en la desaparición de obreros, durante la dictadura militar.
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