En combate
Dudan en el Congreso sobre la idea de Néstor Kirchner de enviar soldados a Haití. El problema no es la participación de tropas argentinas en el extranjero, sino que soldados nacionales estarán directamente en territorio de combate. Pueden exagerar la oposición y varios peronistas con esta apreciación. Pero es cierto que las tropas, bajo comando brasileño, estarán patrullando las calles de Haití y lidiarán con los rebeldes. Algo distinto de las fuerzas de paz que se enviaron al exterior en otros gobiernos, incluso durante la Guerra del Golfo. Será el centro de discusión cuando ingrese hoy el pedido de autorización del gobierno.
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Los ministros de Defensa de la Argentina y Brasil, José Pampuro y José Viegas Filho, coordinaron ayer en Brasilia el envío de tropas a Haití. La semana próxima se reunirán también con su par chilena, Michel Bachelet, en Buenos Aires.
La oposición de radicales, aristas y transversales también tiene su correlato dentro del bloque PJ. Hay confianza en la aprobación, pero las reticencias continúan. «Estas no son tropas para mantenimiento de la paz, sino que son de intervención. Este no es el caso de Chipre ni de Bosnia», decían en el bloque PJ. «Son tropas que tienen que actuar.»
Algunos diputados ponen como ejemplo la negativa del gobierno argentino a enviar un contingente a Colombia: «Tenemos al canciller pidiendo disculpas a Colombia y diciendo que sólo hay apoyo moral, ni un soldado. Y, por otro lado, salimos a dar una señal a EE.UU. enviando tropas de intervención, donde la única cobertura que tenemos es que cuentan con el aval de la ONU», se quejan algunos duhaldistas.
El segundo punto en discusióndentro del bloque es la conducción de esa fuerza. Brasil será el que comande la operación en Haití, lo que da alguna cobertura política frente a otros casos, como, por ejemplo, la negativa de Kirchner a cualquier participación en Irak, dándole una pátina de Mercosur a la intervención. Esa situación cae más simpática entre los duhaldistas, por ejemplo, pero no alcanza para convencerlos del peligro de ver soldados argentinos actuando como policías y peleando en las calles de Haití contra rebeldes.



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