Entre dudas sobre aval, CTA ya ensaya "anticristinismo"
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Sonrisas entre Carlos Heller, Edgardo Depetri y Luis D’Elía
ayer, en la previa del acto de CTA en Ferro que deslizó primeros
arrebatos anticristinistas.
Fue luego de una temporada de movimientos ambiguos, un salto a la trinchera: excepto un puñado muy acotado de dirigentes, en la CTA descartan, no sin resignación, que Kirchner les vaya a otorgar el reconocimiento antes de dejar, el 10 de diciembre, la Casa Rosada.
Sólo los sectores más cercanos al gobierno, que tienen al diputado Edgardo Depetri como cacique y ordenador, preservan cierta cuota de expectativa. Días atrás, relatan, desde Balcarce 50 les bajó la versión de que «el tema está caminando».
Yasky no figura entre los esperanzados.
- ¿Espera que antes de irse Kirchner les otorgue la personería? -le preguntó este diario.
- Personalmente, creo que no. Y lo lamento porque Kirchner se va dejando una gran deuda que no pudo o no quiso resolver por falta de decisión política.
- ¿Y por qué cree que Kirchner no lo hizo?
- Cedió a las presiones de los empresarios y de sectores de la CGT que agitan el fantasma del caos si reconoce a la CTA. El gobierno quedó atenazado.
- Se especuló con una solución intermedia: aval a CTA, pero no desregulen los gremios. Es decir: CTA es oficial, pero con régimen de un solo gremio por empresa.
- Yo propongo invertir los factores: que no nos den la personería pero permitan la libertad sindical. Nosotros no estamos mendigando nada: estamos peleando por un derecho.
Apuesta última, desesperada, la CTA se sumó con la Federación Agraria de Eduardo Bussi, APyME de Francisco Dos Reis y el Instituto Movilizador de Carlos Heller para dar una señal de fuerza, una declaración de guerra, antes que termine el mandato de Kirchner.
«El gobierno tiene que decidir de qué lado nos quiere: de su lado o enfrente», tradujo, ayer, un dirigente de la cúpula ceteísta el clima hostil que hay en la central.
Como prueba de esa belicosidad, está en agenda -aunque todavía no circuló públicamente- la intención de convocar para abril del año próximo una masiva movilización a Plaza de Mayo para reclamarle a la presidente Cristina de Kirchner por la «libertad sindical».
Ayer, aunque sutiles, ya hubo atisbos de anticristinismo. Se cuestionó que se hable de pacto o acuerdo, que sea un «diálogo de cúpulas» y se limite a una negociación de precios y salarios.
«Hay que discutir la distribución de la riqueza», martillaron, por turnos, Yasky y el reciente candidato porteño por el oficialismo, Carlos Heller, el otro orador en la tarde de Ferro, donde se llamó a una «paritaria social» entre reclamos y quejas por la libertad sindical.
Los dos temas están enlazados: el llamado ceteísta rebautiza y reconfigura el «pacto social» de Cristina de Kirchner y plantea una igualdad de condiciones entre los protoganistas que no existiría sin personería para la central de la calle Piedras.
El mapa de presentes fue, también, un reflejo de los ánimos. Depetri y Emilio Pérsico, efusivos kirchneristas, se sentaron en la tercera fila junto a Luis D'Elía, alejado de la Casa Rosada. En la otra punta, el renunciante Jorge Ceballos, jefe de Barrios de Pie
Fuera del elenco repetido de la central pasaron Martín Sabatella, intendente de Morón, y Julio Gutiérrez, que espera el conteo de votos en Lomas de Zamora donde dice que derrotó a Jorge Rossi.




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