San Luis - La gobernadora Alicia Lemme adjudicó ayer el cierre de las sucursales del Banco Nación en la provincia a «una maniobra política para perjudicar a San Luis» y denunció «que la situación encierra acuerdos desde el Banco Central y las autoridades del Nación, que no quieren resolver el problema». Lemme se reunió ayer con directivos y empleados de la entidad, pero no se pudo avanzar en la resolución del conflicto que se originó el 16 de setiembre, cuando el Nación cerró todas las sucursales radicadas en la provincia a raíz del retiro de depósitos a través de la ley provincial «anticorralito». Ayer se conoció que el Nación aguarda una señal concreta de la Justicia provincial de que no dictará fallos que ordenen la liberación de depósitos amparán-dose en la ley «anticorralito».
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La decisión tomada por los empleados con el argumento de que «está en peligro su estabilidad laboral» tomó dimensión de crisis. Ayer comenzó la tercera semana de inactividad de la entidad, y el gobierno reaccionó con la intervención personal de la gobernadora junto a su ministro de Economía, Claudio Po ggi; de Gobierno, Joaquín Surroca; el fiscal de Estado, José Samper; y el jefe de Policía, Miguel Ubierta, constituyéndose en las instalaciones de la entidad.
El Nación prometió liberar recursos de la provincia e inició el pago de los haberes a jubilados y los seguros de desempleo en bocas alternativas. Esta resolución para nada conformó al gobierno, que pretende la normalización de las operaciones para todos los sectores.
Con todo, hoy está previsto que arribe a San Luis el subgerente del Nación, Rubén Nocera, para interiorizarse de la situación.
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