11 de diciembre 2001 - 00:00

"Estoy de acuerdo con Menem", dijo por primera vez De la Rúa

Fernando de la Rúa respondió ayer al llamado de Carlos Menem a un «acuerdo patriótico» de manera afirmativa en el primer gesto de conciliación con su predecesor, a quien hasta ahora había dedicado sólo críticas por el estado como, se queja, le cedió la administración del país. «Coincido en que hace falta un consenso patriótico, sin mezquindad, sin partidismo, pensando en el interés de todos los argentinos», afirmó el Presidente en un tono de acercamiento, que implica un giro que antecede a la reunión que han prometido tener en estas horas De la Rúa y Menem.

El domingo el ex presidente, que además es titular del PJ, dio a conocer un extenso documento que contiene un llamado a un «gran acuerdo patriótico» para garantizar la gobernabilidad del país.

De la Rúa
pareció conformarse con la música de ese llamado e ignoró la letra. Por eso, no aludió a la médula de la iniciativa del ex presidente, que es sentar a los gobernadores de todo el país a cogobernar junto al actual poder Ejecutivo. Esa idea es el eje de la propuesta del riojano, quizá la primera idea que lanza desde 1999 sin que haya tenido resistencias dentro de su partido.

Tanto Eduardo Duhalde, como la dupla Ramón Puerta-Adolfo Rodríguez Saá, en representación éstos del llamado Frente Federal de gobernadores, destacaron ayer como algo positivo el llamado de Menem a un acuerdo nacional, que De la Rúa parece entender como una movida protocolar que no le restará manejo.

«En estas circunstancias dramáticas -a la que nos llevara la Alianza gobernante disgregada en la actualidad-, el Consejo Nacional Justicialista asume como propio el desafío de promover un amplio acuerdo político que garantice la gobernabilidad del país»
, señala el documento difundido por Menem. Además, reclama que el Congreso asegure la estabilidad monetaria, no habla de dolarización, pide que los gobernadores de provincias ejerzan un virtual cogobierno nacional y que los mandatarios se sumen al equipo negociador de la Argentina ante los organismos internacionales.

De la Rúa
, por su lado, había intentado la semana anterior la firma de un documento con la oposición, los gremios y algunas entidades empresariales para una «concertación». El recrudecimiento de la crisis financiera y las pujas internas dentro del oficialismo impidieron que esa iniciativa avanzara y se suspendieron todos los actos previstos para la firma de esa concertación. Era la sexta convocatoria de De la Rúa a un acuerdo «de Estado» en sus dos años de gobierno, todo un récord que empata en cantidad a los pactos fiscales que ha intentado negociar la Nación con las provincias, siempre también con destino azaroso.

Incendios

De la Rúa ejemplificó la situación por la que pasa su gobierno con una frase resbaladiza: «Desde que asumí vivo apagando incendios y afrontando una crisis que es estructural y viene de antes, así que ésta no es la única, ni la primera; vengo trabajando con fuerza para recuperar el país de esta crisis estructural en que lo encontré», expresó el mandatario.

Lo dijo en la sede de la Primera Brigada Aérea, con asiento en El Palomar, antes de partir vía aérea rumbo a Mendoza, donde encabezaría la ceremonia de inauguración del dique Potrerillos, a unos 40 kilómetros de la capital provincial (ver más inf. en Ambito Nacional).

Además, el Presidente destacó que, «más allá de las dificultades de los tiempos», es necesario «reivindicar y fortalecer la democracia». «Hicimos muchas cosas pero, sin duda, lo económico tiene prevalencia y, quizá, pone en un segundo plano las otras realizaciones importantes del gobierno», sostuvo De la Rúa, quien repitió que «lo económico es efecto de una larga crisis estructural de la economía».

En este sentido, convocó a
«todos» a «sumar esfuerzos con patriotismo para salir adelante» y señaló que «ésta es una transición difícil» que el país va a «superar».

«Es necesario confiar en nuestras propias fuerzas y saldremos adelante; siento que hay molestias circunstanciales, que hay preocupación en los ciudadanos, pero las bases de nuestra economía están sólidas»,
aseguró De la Rúa.

Por otro lado, explicó que se debe
«superar una transición financiera que es efecto del pesado endeudamiento de arrastre y el gran déficit que trae la Nación» y sostuvo que desde el gobierno van a «corregir esas cosas», aunque reclamó, para eso, «un espíritu de unidad».

De la Rúa
insistió, además, en la importancia del «diálogo y la participación de todos los sectores» y convocó «a fortalecer el espíritu en el sentido de la democracia al cumplirse 18 años de la recuperación, que debe ser para siempre».

Al arribar a Mendoza ensayó ante un grupo de periodistas un intento de autocrítica.
«Todos queremos resultados; estamos urgidos por eso. Yo también tengo un sentido autocrítico de mi gestión. Hubiera querido exhibir ya las cifras de la recuperación del país respecto de la situación en la que se encontraba cuando asumí», reconoció De la Rúa.

El jefe de Estado dijo que se encontró
«con que la realidad es más tozuda» de lo que había pensado «y es más duro salir de la pendiente que lo que imaginamos».

Al cumplirse dos años desde que asumió la Presidencia de la Nación, De la Rúa agregó:
«He hecho todo lo que consideraba necesario, incluso muchas cosas que la sociedad y la dirigencia reclamaban, hasta el canje de deuda que fue exitoso» y se refirió también a «las maniobras que están más allá de la capacidad del gobierno para prevenir o evitar, que produjeron problemas financieros con los bancos y trajeron inquietud», por lo que debió «tomar medidas para proteger el patrimonio de los argentinos».

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