"Estoy de acuerdo con Menem", dijo por primera vez De la Rúa
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De la Rúa pareció conformarse con la música de ese llamado e ignoró la letra. Por eso, no aludió a la médula de la iniciativa del ex presidente, que es sentar a los gobernadores de todo el país a cogobernar junto al actual poder Ejecutivo. Esa idea es el eje de la propuesta del riojano, quizá la primera idea que lanza desde 1999 sin que haya tenido resistencias dentro de su partido.
«En estas circunstancias dramáticas -a la que nos llevara la Alianza gobernante disgregada en la actualidad-, el Consejo Nacional Justicialista asume como propio el desafío de promover un amplio acuerdo político que garantice la gobernabilidad del país», señala el documento difundido por Menem. Además, reclama que el Congreso asegure la estabilidad monetaria, no habla de dolarización, pide que los gobernadores de provincias ejerzan un virtual cogobierno nacional y que los mandatarios se sumen al equipo negociador de la Argentina ante los organismos internacionales.
De la Rúa, por su lado, había intentado la semana anterior la firma de un documento con la oposición, los gremios y algunas entidades empresariales para una «concertación». El recrudecimiento de la crisis financiera y las pujas internas dentro del oficialismo impidieron que esa iniciativa avanzara y se suspendieron todos los actos previstos para la firma de esa concertación. Era la sexta convocatoria de De la Rúa a un acuerdo «de Estado» en sus dos años de gobierno, todo un récord que empata en cantidad a los pactos fiscales que ha intentado negociar la Nación con las provincias, siempre también con destino azaroso.
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En este sentido, convocó a «todos» a «sumar esfuerzos con patriotismo para salir adelante» y señaló que «ésta es una transición difícil» que el país va a «superar».
«Es necesario confiar en nuestras propias fuerzas y saldremos adelante; siento que hay molestias circunstanciales, que hay preocupación en los ciudadanos, pero las bases de nuestra economía están sólidas», aseguró De la Rúa.
Por otro lado, explicó que se debe «superar una transición financiera que es efecto del pesado endeudamiento de arrastre y el gran déficit que trae la Nación» y sostuvo que desde el gobierno van a «corregir esas cosas», aunque reclamó, para eso, «un espíritu de unidad».
De la Rúa insistió, además, en la importancia del «diálogo y la participación de todos los sectores» y convocó «a fortalecer el espíritu en el sentido de la democracia al cumplirse 18 años de la recuperación, que debe ser para siempre».
Al arribar a Mendoza ensayó ante un grupo de periodistas un intento de autocrítica. «Todos queremos resultados; estamos urgidos por eso. Yo también tengo un sentido autocrítico de mi gestión. Hubiera querido exhibir ya las cifras de la recuperación del país respecto de la situación en la que se encontraba cuando asumí», reconoció De la Rúa.
El jefe de Estado dijo que se encontró «con que la realidad es más tozuda» de lo que había pensado «y es más duro salir de la pendiente que lo que imaginamos».
Al cumplirse dos años desde que asumió la Presidencia de la Nación, De la Rúa agregó: «He hecho todo lo que consideraba necesario, incluso muchas cosas que la sociedad y la dirigencia reclamaban, hasta el canje de deuda que fue exitoso» y se refirió también a «las maniobras que están más allá de la capacidad del gobierno para prevenir o evitar, que produjeron problemas financieros con los bancos y trajeron inquietud», por lo que debió «tomar medidas para proteger el patrimonio de los argentinos».




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