Evo manda inspectores
Dar empleo y condiciones dignas es misión del gobierno que tiene en la Argentina el límite no sólo de los recursos o el ingenio político para acertar en medidas eficaces. Es el límite que ponen las fronteras porosas de la Argentina. Un país con tradición de inmigrantes no puede cerrar fronteras como lo hace Europa, y eso le complica más las cosas por la llegada del trabajo esclavo que ahora el gobierno descubre en la Capital, como si no tuviera décadas. El destape de esa realidad ominosa produce hechos insólitos, como que Evo Morales haya ordenado que un grupo de funcionarios viaje desde Bolivia a examinar las condiciones de trabajo de los nacionales de ese país en la Argentina. Caso notable de globalización producido por un país que envía trabajadores ilegales y agrega ahora inspectores laborales para suplir las falencias de los inspectores locales.
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Las manifestaciones de la comunidad boliviana, esta semana, por reclamo ante el cierre de talleres de costura donde se empleaban, tuvieron eco en el gobierno de Evo Morales, que envía una delegación a la Argentina por el tema.
Sin embargo, ese ministro salió a batallar la circunstancia que trata de acotarse a un tema laboral, que derivó a la vez en que Telerman inmediatamente de ocurrido el incendio aceptara la renuncia del responsable del área.
La situación de Gorgal es diferente. Estaba, hasta el martes pasado cuando asumió como ministro, a cargo de la Secretaría de Seguridad que le dejó Juan José Alvarez, asumido luego de la tragedia de Cromañón. Gorgal presentará a los legisladores un detalle de los operativos que realizó después que la Defensoría porteña, en enero pasado, diera el alerta sobre el presunto funcionamiento de talleres de costura donde serían explotados bolivianos.
El ministro de Gobierno, de todos modos, mantuvo reuniones previas a la interpelación de hoy y conversaciones con legisladores de distintas bancadas para llegar en tono amable al salón Montevideo de la Legislatura porteña, donde piensa hacerse el interrogatorio con los miembros de las comisiones de Desarrollo Económico, Legislación General y Seguridad.
Tras el incendio y la clausura ya de 52 talleres, el Gobierno de la Ciudad alojó a más de 90 personas que vivían en esos locales de trabajo, en un polideportivo porteño, lo que será también motivo de preguntas, especialmente sobre cómo seguirá esa situación.
Por otra parte, una misión gubernamental de Bolivia llegaría este fin de semana al país para reunirse con autoridades argentinas y representantes de bolivianos víctimas de la presunta explotación laboral, según indicó el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca.
La delegación la integrarán funcionarios de Exteriores, Justicia y Trabajo.
Choquehuanca dijo que en la Argentina «casi todos bolivianos son explotados, pero necesitan trabajar».
«Tienen que defender sus fuentes de trabajo. Han ido a eso, allá hay explotación, pero, por lo menos, ellos dicen: podemos mandar mensualmente 50 dólares a familiares, y eso es lo que defienden», aseguró el ministro.
Los funcionarios bolivianos, además de actuar a modo de inspectores de la situación en que están sus compatriotas, intentarían buscar una solución, para que continúen trabajando en la Argentina. Ayer, tres ciudadanos bolivianos fueron detenidos acusados de reducir a servidumbre a varias personas en un taller clandestino de costura, ubicado en la villa 31, de la Ciudad de Buenos Aires. En el taller trabajaban 16 personas, entre ellas dos menores de edad, luego del procedimiento que se realizó en dos viviendas, de la manzana 21, señaladas con los números 34 y 40.
Ayer, la Liga por los Derechos del Hombre denunció penalmente al cónsul de Bolivia en Buenos Aires, Albaro González Quint, por su presunta responsabilidad en el traslado irregular de ciudadanos de su país para trabajar en la Argentina supuestamente en condiciones inhumanas. La presentación se hizo ante el juez federal Norberto Oyarbide por la supuesta violación a la Ley Nacional de Migraciones y se acusó a González Quint de integrar una supuesta «red ilícita que actúa internacionalmente». El abogado de la entidad, Rodolfo Yanzón, pidió al juez Oyarbide que ponga en conocimiento de la Corte Suprema de Justicia y del Ministerio de Relaciones Exteriores la existencia de la denuncia penal.
Por su parte, la CGT emitió un comunicado firmado por Hugo Moyano en el que planteó: «¿Tuvieron que morir seis personas para que se descubriera la cadena de complicidad que existe para que prospere este sistema perverso donde se esclaviza a familias enteras?».
La CGT denunció que «grupos de empresarios textiles manejan este tipo de esclavitud desde las sombras, persiguiendo el fin de evitar el pago de impuestos», en el comunicado firmado además, por José Luis Lingieri y Juan Manuel Palacios.




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