Los directores propuestos para el Banco Central no tienen buena suerte últimamente en el examen que deben rendir ante la Comisión de Acuerdos del Senado. Esta vez le tocó el turno aVíctor Bescos y Félix Camarasa, que ya se desempeñan en el directorio, pero todavía sin el visto bueno del Congreso. La comisión finalmente se tomará más tiempo para investigar, sobre todo en los antecedentes de Bescos, y no firmó los pliegos de acuerdo para llevar al recinto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Distinto fue el destino de Luis Eduardo Lamberti, síndico adjunto del BCRA, y de Horacio Macedo, nuevo embajador en Bolivia, que si obtuvieron su dictamen de aprobación para el cargo. Incluso les fue mejor, hace dos semanas, a Alfredo O'Connell y Eduardo Cafaro, otros dos nuevos ocupantes de sillones en el BCRA. El primero fue atacado por Oscar Lambe rto, ya que se le ocurrió defender el sistema de indexación en su exposición ante los senadores y el segundo pasó a la fama cuando ante sus dudas respecto del funcionamiento del sistema financiero, el radical Raúl Baglini preguntó: «¿Cuando le dicen la palabra Central, usted piensa en el banco, en Rosario Central o en Central Córdoba? Al lado de este hombre, Ricardo Branda (ex senador y hoy director) parece Winston Churchill», pero ambos consiguieron finalmente el acuerdo del Senado.
El hecho es que ayer la Comisión de Acuerdos tenía en agenda recibir las exposiciones de Bescos y Camarasa y luego, como es de forma, emitir el dictamen de acuerdo para luego ser aprobado por el recinto del Senado. De esa forma hubieran quedado confirmados en sus puestos. Pero obviamente los senadores no estaban de acuerdo con acelerar las designaciones, que por otra parte llevan ocho meses de espera en el Senado, a pesar de que Roberto Lavagna le había enviado dos cartas a Jorge Busti, pidiéndole que se trataran los pliegos cuanto antes. Un error del ministro cuando se sabe que en esa comisión Lavagna cada día cae menos simpático.
La discusión comenzó con Bescos. Baglini, que fue invitado especialmente, esta vez prefirió guardar un perfil más técnico. En medio de la exposición de Bescos, el pampeano Carlos Verna lo interrumpió: «¿Cómo es posible que usted es funcionario del Banco Ciudad con licencia y al mismo tiempo director del Banco Central?». Esa incompatibilidad originó que inmediatamente se pidieran informes a la oficina de Etica Pública sobre la viabilidad de darle acuerdo a un funcionario en esas condiciones. Como si faltara poco tomó la palabra Lamberto: «Tenemos informes que usted estuvo sumariado en el Banco Ciudad». Bescos negó la acusación, pero de todas formas los senadores pidieron también informes sobre ese tema a la Superintendencia de Bancos. Así Bescos vio cómo el acuerdo se esfumaba en el aire. Camarasa cometió otros errores. No gozaba desde el inicio de la simpatía de los senadores. Ocupó cuatro veces el sillón de la Argentina en el Banco Mundial y mantuvo relaciones demasiado cercanas acompañando a todos los ministros de Economía desde Juan Vital Sourrouille hasta 1992 y ahora llega con recomendación de Lavagna.
Dejá tu comentario