"No avanzaremos con acusaciones contra otros jueces de la Corte hasta no saber quién es el reemplazante de Julio Nazareno y cómo se lo eligió." La advertencia ya le fue comunicada por los miembros de la oposición, entre ellos los radicales, a los oficialistas de la Comisión de Juicio Político de Diputados que quieren tener certeza sobre el comportamiento del gobierno frente a los reemplazos de la Corte Suprema antes de seguir avalando más remociones. Más allá de la opinión de los no peronistas y disidentes de ese cuerpo, a partir de ahora el Congreso deberá decidir el procedimiento a seguir con el resto de los jueces del máximo tribunal. Hay un tema clave, con varias aristas, que los diputados deben resolver: la forma de procesar las acusaciones, o cargos, que harán contra otros jueces, muchas de las cuales se repiten con las evaluadas en el proceso, ahora trunco, iniciado contra Nazareno.
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Desde el gabinete de Néstor Kirchner se dieron señales claras el fin de semana de la intención en continuar llevando a juicio político a otros miembros de la Corte. La lista parecería comenzar con Eduardo Moliné O'Connor y podría continuar con Guillermo López.
Por lo pronto la Comisión de Juicio Político se reunirá el próximo jueves. La primera decisión a tomar, un hecho meramente formal, será archivar la causa contra Nazareno. Luego procederán a conformar una serie de subcomisiones que deberán analizar las causas y cargos que se pueden levantar contra otros jueces. Pero no se espera que en lo inmediato se admitan cargos.
La comisión tiene casi un centenar de causas en estudio, muchas de ellas proveyeron cargos para acusar a Nazareno, donde aparece la responsabilidad de otros magistrados de la Corte. Y aquí comienza uno de los inconvenientes para el oficialismo. Ya en debate sobre el juicio político a Nazareno, algunos miembros de la comisión como la riojana Alejandra Oviedo o el santafesino Julio Gutiérrez, se preocuparon por la falta de transparencia jurídica que significa enjuiciar sólo a un miembro de la Corte Suprema con cargos emanados de causas en donde otros jueces tuvieron también intervención y con la misma conducta.
En ese momento Ricardo Falú, jefe de la Comisión de Juicio Político, se limitó a contestar que el reclamo «se tendrá presente oportunamente». Pero ahora los diputados saben claramente que no podrán repetir el esquema de proceso inter-no de la comisión que utilizaron para el caso Nazareno. Por lo menos, tienen claro que las causas pueden terminar involucrando a otros jueces que, por ejemplo, no integran la mayoría automática. Deben solucionar, además, otro conflicto jurídico: considerar cosa juzgada o no, hay opiniones divergentes en este caso sobre los cargos utilizados contra algunos jueces el año pasado en el primer intento de juzgamiento a la Corte.
Desde el menemismo se considera que aceptar la tesis de que las acusaciones que fueron desestimadas en el recinto en un comienzo de juicio anterior pueden volver a utilizarse y no constituyen cosa juzgada, equivale a montar un mecanismo perpetuo de presión del Congreso frente a la Corte Suprema.
Frente a este esquema los legisladores van a comenzar a analizar en grupos cada una de las causas. A partir de allí se pueden abrir dos caminos:
• Falú puede avanzar con el juzgamiento de, por ejemplo, Moliné O'Connor, y frenar en el momento de aprobar el dicta-men acusatorio en el recinto de sesiones para respetar de esta forma la exigencia de la oposición, mientras se lleva adelante el procedimiento para elegir al sucesor de Nazareno. En este caso los radicales podrían reeditar la conducta que tuvieron el año pasado cuando el PJ debió esperar durante dos meses a que los opositores se decidieran a dar quórum en la sesión sobre la Corte. Para esto el peronismo deberá acordar una puesta en escena de ese tipo con la UCR.
• El segundo camino sería directamente esperar los dos meses que implicará el reemplazo de Nazareno y durante ese tiempo sólo avanzar con el trabajo administrativo de procesar las pruebas en la Comisión de Juicio Político. Los hechos, de todas formas, corren a favor de una demora en el trámite: hacia el 14 de julio, aproximadamente, la Cámara de Diputados entrará en receso de invierno por 15 días. De todas formas, ninguna de las dos opciones tendrá una definición esta semana.
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