9 de julio 2004 - 00:00

Frenaron en Diputados desagravio a Duhalde

Oscar Lamberto y Saúl Ubaldini le dan la espalda la noche del miércoles al duhaldista bonaerense Domingo Vitale, quien intentaba seguir negociando el desagravio a Eduardo Duhalde en Diputados que finalmente no fue. Interesado, lo escucha Alberto Coto.
Oscar Lamberto y Saúl Ubaldini le dan la espalda la noche del miércoles al duhaldista bonaerense Domingo Vitale, quien intentaba seguir negociando el desagravio a Eduardo Duhalde en Diputados que finalmente no fue. Interesado, lo escucha Alberto Coto.
Domingo Vitale, un diputado bonaerense duhaldista, terminó retirando de Mesa de Entradas el proyecto de desagravio a Eduardo Duhalde, un símil del que sí aprobó el Senado, por las declaraciones de Luis D'Elía acusando a la corporación política bonaerense por la muerte de Martín «Oso» Cisneros. De esa forma, quedó claro que no habrá desagravio a Duhalde en Diputados, lo que se puede interpretar como un gesto de distensión en la lucha con los kirchneristas o una derrota de los bonaerenses.

Para entender la decisión conviene entender qué significa «retirar un proyecto». posibilidad de tratarlo. Pero para hacerlo, el retiro debe votarse en el recinto ya que una vez ingresado, todo proyecto pasa a ser «propiedad» de la Cámara y no de quien lo presentó. Cualquier iniciativa en el Congreso, propia o llegada desde el Poder Ejecutivo, debe ingresar por la Mesa de Entradas. Desde allí se envía a la Secretaría Parlamentaria que le da el giro a las comisiones que corresponda, de acuerdo con el reglamento. Cuando un proyecto se retira, vuelve a su estado original y se devuelve a su firmante, sin que pueda existir

• Solución intermedia

Entendido de esta forma, el duhaldismo aceptó una solución intermedia. Más traumático hubiera sido rechazarlo en su tratamiento en comisión, pero menos conflictivo que si los peronistas lo dejaban morir sin tratamiento. El hecho de «retirarlo» implica de alguna forma reconocer un triunfo al oficialismo kirchnerista.

La decisión se tomó durante una reunión en el despacho de José María Díaz Bancalari. Los kirchneristas puros habían llegado de la Casa de Gobierno con la orden de desactivar la iniciativa. Contaban también con el acuerdo de Eduardo Duhalde, dispuesto a desactivar, al menos algo, la pelea con el Presidente.

Díaz Bancalari
se lo pidió a Vitale, y los kirchneristas intentaron apurar la decisión. Como la escena se asemejaba demasiado a una capitulacióndeshonrosa, Eduardo Camaño trató de calmar el ambiente: «Con la declaración del Senado y las explicaciones que se escucharon yo creo que es suficiente. No necesitamos complicar más la Cámara». Y con semejante presión, Vitale accedió.

Pero para Kirchner el triunfo no estaba allí. Al Presidente la anécdota le sirvió para comentar al día siguiente: «Esto que ustedes hicieron en Diputados podría haberse hecho en el Senado sin ningún problema. ¿Por qué Pichetto no pudo frenar el proyecto y negociar? ¿Por qué nos tuvimos que comer este despelote?». Fue otra señal de los problemas que hay entre la Casa de Gobierno y la jefatura de la bancada del Senado -por eso aprovechó Kirchner para mortificar a Pichetto-, no por la falta de lealtad al jefe de Estado, sino por la de operatividad en obedecer las órdenes.

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