23 de agosto 2002 - 00:00

Fuertes contradicciones en gobierno sobre las polémicas internas abiertas

Cuando faltan horas para que se dispare el cronograma electoral que en los papeles lleva adelante el gobierno -el lunes la Justicia ya debe entregarles los padrones a los partidos-, éste puso el tema en un estado de confusión total con declaraciones y gestos contradictorios. Por un lado, Eduardo Duhalde dijo que está dispuesto a producir cambios en los decretos de convocatoria flexibilizando la postura oficial ante las críticas de la oposición. En cambio, los senadores que responden al duhaldismo voltearon la sesión de ayer en la cual se iba a tratar el rechazo al veto presidencial a la ley de internas abiertas para permitir que éstas se hagan con padrones que diferencien a afiliados de votantes independientes. Una forma de contradecir esa actitud negociadora en apariencia del Presidente. Una tercera actitud, también de palabra, tuvieron varios voceros del gobierno, entre ellos el jefe de Gabinete; negaron que hubiera cambio alguno en el cronograma electoral. Veamos ese cóctel de contradicciones.

DUHALDE

Eduardo Duhalde sostuvo ayer que está dispuesto a flexibilizar la negociación por las controvertidas normas de las internas abiertas. En declaraciones a dos diarios el Presidente admitió que si traba la salida electoral estaría dispuesto a renunciar. Del mismo modo señaló que su esposa podría integrar una fórmula para pelear por la gobernación de Buenos Aires. Veamos algunas de esas definiciones del Presidente; contradichas con los de sus funcionarios y legisladores.

• Ante la posibilidad de la abstención del ARI y de Carlos Menem en la amañada salida electoral proyectada, dio instrucciones al ministro del Interior Jorge Matzkin «para que elastice todo lo que pueda la negociación». «Si la UCR no va a la interna también eliminaremos de los padrones a sus afiliados. No sé qué más podría pretender el menemismo».

• Niega querer seguir en el cargo. «Es probable que algunos muchachos estén divulgando esa idea. Pero es un disparate. ¿Cómo podría echar todo hacia atrás como si nada? Sería una irrealidad y una falta de respeto de mi parte».

• A ante la alternativa de tener que postergar las elecciones, dijo «que la Asamblea Legislativa designe a otro para terminar la transición. Yo no estoy dispuesto a arrancarle la última ilusión a la gente».

• El diálogo entre él y Menem dice no estar clausurado. «Yo le dije a Eduardo Bauzá que lo piensen bien. Si hubiera querido hacer trampa de verdad no habría metido a la Justicia Electoral en las internas», se ataja.

• Sobre Carlos Ruckauf y Felipe Solá admitió que en el '99 eran resistidos como candidatos a la gobernación por la dirigencia bonaerense. «Pero yo los convencí de que ellos eran lo mejor que teníamos para ofrecer al electorado. Haré lo mismo en las próximas elecciones».

Hilda Beatriz Chiche González de Duhalde, «podría ser una buena compañera de fórmula de quien resulte candidato a gobernador».

• Respecto de su propia postulación a la gobernación bonaerense, afirmó que
«sólo un demente podría aspirar a ser candidato a gobernador (...) No le crean a nadie cuando se hable de esa posibilidad, ni a mis propios amigos, porque ellos también tienen, a veces, el interés personal de que yo me quede».

• Anticipó que a partir de setiembre tendrá un programa semanal de una hora por «canal 7».
«Le diré la verdad a la gente sin molestar a nadie» afirmó.

•Cancelaciones

• Con el argumento de «la falta de recursos», el Presidente suspendió el viaje al Vaticano el 10 de octubre, donde debía entrevistarse con el Papa; lo mismo que el viaje a Chile de esta semana; y a Sudáfrica en setiembre a una reunión organizada por la ONU. No decidió aún si viajará a la Asamblea Anual de las Naciones Unidas en Nueva York a mediados de setiembre. En cambio, sí lo haría en noviembre a la República Dominicana, para la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado.

• Las objeciones que desde adentro del partido, y fuera de él, se le hacen a la gestión de
Felipe Solá, señaló: «Otra tontera porque Solá es uno de los dos o tres dirigentes con alguna chance seria que el peronismo tiene en el distrito».

• Confesión:
«¿Sabe una cosa?», interroga. «Mi intención de voto en la provincia no supera hoy en día 20 por ciento. Así estamos todos», afirma en referencia a la clase política.

• Su enojo con el menemismo no es mayor que con los radicales o,incluso, que con la
Carrió. «El radicalismo pone trabas porque le tiene miedo a la elección pero, por otro lado, ya están seducidos por la interna. Es lo que más les gusta. Fíjese que pese a la situación en que están ya hay tres o cuatro de ellos que quieren ser candidatos».

LOS SENADORES

Declaraciones, conjeturas sobre intenciones, alguna confesión discreta de los interesados. Hasta ahora estos eran los materiales con los que se construía una certeza: Eduardo Duhalde no tiene la menor intención de corregir la reglamentación que él mismo produjo a través del veto aplicado a la Ley que dispuso las internas abiertas, obligatorias y simultáneas. Pero ayer a esas suposiciones se les agregó una evidencia, gracias a una operación concreta del duhaldismo para evitar que aquel veto fuera eliminado y que las elecciones partidarias se realicen con los padrones de afiliados a las agrupaciones en cuestión y el listado de ciudadanos independientes.

Los hechos ocurrieron en el Senado. Allí estaba convocada una sesión para que la Cámara insistiera con el texto original de la ley, para lo que se hacían necesarios 2/3 de los legisladores presentes. El problema era el quórum: cuando se convocó la reunión, en vez de 37 senadores, había 35. Lo interesante es que las ausencias fueron en casi todos los casos provocadas por el duhaldismo:

• En principio, 10 senadoras se ausentaron para concurrir al encuentro de la «rama femenina» que presidió Hilda Chiche Duhalde en Mar del Plata. Todas ellas sabían de la agenda que debía tratarse en la cámara ayer.

• Además, el presidente de bloque José Luis Gioja informó mal a varios senadores diciéndoles que el cuerpo no sesionaría. Es el caso de Angel Pardo, quien seguramente hubiera sumado su voto al de quienes pretenden volver al texto original de la ley, pero que volvió a Corrientes por consejo del presidente de bloque.

• El propio Gioja, que estaba en la casa, no bajó a sentarse en su banca. Tampoco lo hicieron otros senadores del duhaldismo, como María Perceval. Se mantuvieron en sus despachos.

• Desde luego, el delasotista Juan Carlos Maqueda no presidió la sesión -metáfora del país-y dejó esa responsabilidad en manos de otro aliado del gobierno, el salteño Marcelo López Arias. Desde el estrado, López Arias no quiso esperar más que 20 minutos para cancelar la sesión por falta de quórum. Eduardo Menem, que presidió la cámara durante años, lo acusó desde su banca de estar violentando las reglas de juego que son habituales en el funcionamiento del Senado: «Siempre esperamos aproximadamente dos horas para que se determine si hay o no quórum. Usted no puede suspender esta sesión a los 20 minutos de convocada porque eso supone una violencia sobre este cuerpo» se irritó el riojano.

Como es evidente, el duhaldismo hizo todo por evitar que la cámara alta volteara el veto del Poder Ejecutivo sobre la ley de internas. Gracias a ese veto Duhalde dispuso que esas elecciones se realicen con el padrón general como base, es decir, dándole a los afiliados de un partido la posibilidad de votar en la interna de otro. En los pasillos, se comentaba ayer en el Senado una oferta oficial que no merecía demasiada discusión por parte de los partidos mayoritarios. Al PJ se le ofrecía un padrón general que sólo excluyera al radicalismo y a la UCR uno en el que estuviera solamente excluido el peronismo.

LOS FUNCIONARIOS

Pese a los dichos del Presidente sobre reformas en los decretos de llamado a las internas abiertas, y a la intransigencia ante todo cambio de los legisladores del duhaldismo para promover esas modificaciones en el Congreso, los funcionarios del Poder Ejecutivo agregaron la tercera contradicción. Insistieron ante todos los micrófonos que les pusieron delante en que no habrá cambio alguno y que el cronograma electoral se cumplirá a rajatabla.

El jefe de Gabinete,
Alfredo Atanasof, dijo que «el gobierno ha fijado claramente su posición y está con la idea puesta de que el 24 de noviembre pueda haber internas abiertas y simultáneas y, en marzo, elecciones generales». El tema, admitió, se «está convirtiendo en el culebrón de los decretos», y aseveró que el gobierno «no ha recibido ninguna propuesta unificada» de cambios. «Sólo se han escuchado críticas, algunas malintencionadas.»

Lo mismo dijo Aníbal Fernández: «Algunos partidos entienden que perjudica, que complica que los afiliados de otros partidos pueden participar. Esto no tiene nada que ver con las elecciones que existen hoy; éste es un sistema absolutamente distinto en el que se busca que participen todos».

El viceministro del Interior, y responsable técnico de los comicios,
Cristian Ritondo, descartó cualquier cambio: «El lunes la Justicia Electoral ya tendrá confeccionados los padrones provisorios, que son los generales, ya que el sábado vence el plazo para su elaboración». La intención del gobierno, sostuvo, es llevar adelante «dos banderas: una es la transparencia, con la participación de la Justicia en todo el proceso, y otra es la mayor participación, es decir, que voten todos ante esta crisis de representatividad de los partidos».

Dejá tu comentario

Te puede interesar