Gendarmería y Prefectura van al Gran Buenos Aires
Eduardo Duhalde le ordenó al ministro de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez, que en forma conjunta comiencen a actuar la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura Naval en auxilio de la Policía Bonaerense. De esta forma, el gobierno cree que podrá controlar el desborde de violencia delincuencial que se registra a diario en el Gran Buenos Aires, acentuando el clima de inseguridad que se vive. Y que además amenaza con desquiciar al gobierno de la provincia, por los desbordes verbales de algunos de sus funcionarios, ayer confirmados en sus cargos por Solá.
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En las sedes de Gendarmería y Prefectura los jefes de Operaciones trabajaban ayer a destajo, planificando «los nuevos conceptos» en danza. Por otra parte el relevo en la frontera de efectivos de Gendarmería por tropas del Ejército sigue chocando con el mismo inconveniente que hace seis meses atrás: no hay presupuesto para encararlo.
El jefe del Gabinete de Ministros, Alfredo Atanasof afirmó que en el tema de la inseguridad «no hay que ser ni duros ni blandos, hay que ser eficientes en la prevención y en la represión del delito y en el castigo a los culpables» dijo, en una elíptica alusión al conflicto que se vive en la provincia de Buenos Aires entre Solá, su ministro de Seguridad Juan Pablo Cafiero y el accionar de la Policía.
Explicó casi una obviedad cuando afirmó que «si un delincuente de menor cuantía entra por una puerta y después sale por la otra, vuelve a delinquir, esta es lamentablemente una norma imperante».
Atanasof cuestionó además las «versiones apocalípticas» que hablan de una intervención de la provincia de Buenos Aires, dijo que «a nadie se le ha pasado por la cabeza» y negó que «haya peleas entre el gobierno de la Nación y el de Buenos Aires».
Sobre las versiones que indican que habrá un desplazamiento de efectivos de Gendarmería de las fronteras para que colaboren con la seguridad y que las Fuerzas Armadas se encargarán de custodiar los pasos fronterizos, Atanasof dijo que desconoce esa posibilidad y precisó que «no hay ninguna decisión tomada en ese sentido». Cuestiones presupuestarias han impedido hasta ahora concretar esta propuesta. No es barato desplazar a una unidad militar -hombres y móviles-, fuera de su acantonamiento, para mantenerlos por lapsos prolongados fuera de su ámbito natural. Esto implica no sólo los víveres para racionar en caliente sino también el alojamiento y las relaciones familiares, que deben ser compensados en todos los casos monetariamente. Hoy esos efectivos son licenciados al mediodía para que almuercen en sus casas y no en el cuartel.
• Planificación
Los jefes de Operaciones de Gendarmería y Prefectura continuaban ayer planificando los nuevos despliegues de sus fuerzas. Los verdes del edificio Centinela mantienen ya hace más de un mes 59 puestos de control en el primer cordón del Gran Buenos Aires, es decir el que va de la avenida General Paz al Camino de Cintura. Y aclararon que esto no afecta la actividad natural de control de las fronteras.
Similar respuesta se recibió del edificio Guardacostas, sede de la Prefectura Naval. Hasta ahora esta fuerza sigue haciendo el control de los 7 puentes de acceso a la Capital Federal, fundamentalmente los que cruzan el Riachuelo, colaborando con la Policía Federal en el operativo «Cerrojo», de ingreso a territorio porteño. En esta tarea están afectados 450 efectivos -de los cuales 140 fueron importados del interior-, y en 3 meses se han detectado 176 vehículos robados con pedidos de captura; y se procedió a la detención de 125 personas. Además la Prefectura Naval tiene asignados 120 hombres, en dos turnos de 60 cada uno, en las jefaturas departamentales bonaerenses de San Martín, San Isidro y Dock Sud, en control de vehículos, armas y personas a órdenes de los jefes policiales de esas departamentales.




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