8 de junio 2001 - 00:00

Giro: crece en las encuestas

Aunque guardó silencio oficial, Carlos Ruckauf reveló ayer ante sus íntimos, cómo actuará ante la detención de Carlos Menem: «No voy a firmar nada en su defensa».

Temprano, antes de que se conociera la orden del juez Jorge Urso, el bonaerense avisó a los periodistas en La Plata su decisión de «no hablar de la causa (de la venta ilegal de) armas».

Siempre sonriente, cerca de las 10 de la mañana, llegó a la Casa de Gobierno platense con su esposa Marisa Zapatero para encabezar un acto oficial.

Cuando se retiraba se enteró por la prensa de la orden judicial. Entonces convocó a su despacho a su ministro de Justicia, el ex juez federal, Jorge Casanovas.

En el diálogo reservado que, más tarde, mantuvo con algunos de sus colaboradores, desgranó impresiones sobre cómo lo impacta la prisión del ex presidente. Este es el detalle:

* «En mis encuestas, hace una semana, que Menem viene levantando»
confió el gobernador y amplió que por eso, el ex presidente, sigue siendo «el rival a vencer en la interna del peronismo» de cara a las presidenciales del 2003. Admitió que ése es su temor principal: que por efecto boomerang la detención beneficie al propio Menem. «El va a intentar politizar la causa todo lo que pueda. Es su mejor negocio».

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Sobre esta especulación aseguró que no avalará ninguna declaración que haga el justicialismo en defensa del ex presidente. De todos modos, otorgó libertad a los legisladores bonaerenses del PJ. «Cada cuál sabrá qué hacer». Los cuarenta diputados provinciales justicialistas se la tomaron sin siquiera consultarlo.

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Se mostró «relativamente» sorprendido por la decisión del magistrado. «Nunca pensé que quedaría preso porque consideré que no existían elementos para imputarlo. Siempre dudé que se pueda considerar que un presidente y sus ministros son una asociación ilícita».

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Explicó su táctica muda. «Resolví guardar silencio porque es lo mejor que se puede hacer en este momento. Voy a seguir la enseñanza de Perón: voy a desensillar hasta que aclare». Un rato antes dejó una frase para las cámaras: «Me dedicaré a trabajar como hago siempre: trabajo doce horas por día». Lo cierto es que quiere ganar tiempo, testear cómo se mueve el ánimo público y recién después hablar.

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Sólo ante un escenario, Ruckauf se mostró abiertamente preocupado: si la causa, como amenazó Martín Balza ante un funcionario provincial, arrastra al ministro de Economía Domingo Cavallo. «Domingo (ya no le dice Mingo) cree que resuelve todo enseguida, por eso cuando estuve con él no se mostró preocupado, pero yo sí lo estoy porque si lo citan puede complicar la situación económica» detalló.

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Al margen, aunque aceptó una eventual implicación de Cavallo, descartó que él o Eduardo Duhalde, puedan correr la misma suerte. No se inmutó ante esa especulación.

-¿No hay posibilidad que usted o Duhalde, que fueron vicepresidentes, queden comprometidos en la causa?


-No porque los vicepresidentes no tienen ningún tipo de responsabilidad institucional, excepto prsidir el Senado

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Más analítico, derramó una extraña lectura monetarista sobre el origen y el desenlace de la causa de venta ilegal de armas: «Pensar que todo esto es porque Emir (Yoma) no le quiso prestar plata a la mujer de (Luis) Sarlenga para pagar la fianza; todo por 150 mil pesos», reseñó.

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Al margen del esforzado relax que reflejaba Ruckauf, el ánimo no era uniforme en la Casa de Gobierno de La Plata. Al ex embajador en el Vaticano durante la última parte de la gestión Menem, Esteban Caselli, lo congeló -según dijo un diputado que estaba reunido con él en ese momento-la noticia sobre la detención del ex presidente.

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