Gobierno quiere que tropas a Haití no actúen en acciones de guerra

Política

Esta semana es definitiva para la aprobación en el Congreso del proyecto que autoriza al gobierno a enviar tropas a Haití. El tema todavía es saber en qué carácter viajarán los soldados argentinos a esa isla del Caribe. Sólo existe una certeza: los diputados fueron convocados para sesionar el próximo miércoles y el proyecto central a debatir es esa autorización. Desde el gobierno, como en otros temas complicados, existe un silencio absoluto, aunque los operadores del Ejecutivo y Diputados desmienten cualquier posibilidad de conflicto dentro del bloque oficialista y apuran una rápida votación. Uno de ellos es Jorge Argüello, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, que ratificó ayer la pronta aprobación del tema. Pero entre la bancada la situación parece distinta de la que proclaman los jefes.

Entre hoy y mañana Néstor Kirchner firmará el proyecto que revisó personalmente con su esposa Cristina Fernández que pide autorización para que las tropas argentinas actúen en acciones militares para imponer la paz en Haití. En la jerga de los expertos se trata de un «Capítulo 7º con restricciones». En la carta del Consejo de Seguridad de la ONU se describe en el capítulo 6º la tarea de conservar la paz, una práctica hoy poco usual. El capítulo 7º describe la imposición de la paz, que en este caso será con restricciones para entrar en combate, algo que han pedido en el Consejo de Seguridad los ponentes del envío de tropas a Haití. No entrar en combate es no reconocerle condición de beligerante al grupo parapolicial que altera el orden en Haití con el solo objeto, reconocen en el gobierno argentino, de reponerlo a Aristide en el poder de ese país.

Ese grupo, además, contaría con el apoyo de los gobiernos de Venezuela y Cuba, algo que está muy lejos de querer apoyar la administración de Buenos Aires, pese a que los regímenes de Caracas y La Habana tengan referentes entre los aliados de la administración Kirchner, que están cada día más cerca de pasarse a la oposición frontal al gobierno.

La discusión puede tener una etapa intermedia esta semana, para facilitar la llegada de la autorización al recinto. Mientras los peronistas de la Comisión de Relaciones Exteriores, como su jefe
Argüello, quieren avanzar sin más con la votación, los peronistas de la Comisión de Defensa, liderada por el duhaldista Jorge Villaverde, y los radicales, pretenden que mañana o el miércoles antes del mediodía, José Pampuro, ministro de Defensa, se haga presente en esas comisiones para explicar claramente las funciones de las tropas. Pero no han conseguido todavía consenso en el gobierno para citarlo.

Los conflictos en torno al envío de tropas a Haití comenzaron desde que la oposición conoció la noticia anunciada desde un ala del gobierno, tras el último viaje de
Néstor Kirchner a los EE.UU.: se enviarían tropas y barcos a Haití bajo un comando conjunto liderado por Brasil, con participación de soldados de ese país y de Chile entre otros, todo bajo el auspicio de la ONU. El contingente argentino, igual que el resto de las tropas tendría como misión patrullar las calles de ciudades haitianas y controlar la seguridad. Es decir, involucrarse en el propio terreno del conflicto e, incluso, lidiar con los rebeldes al actual gobierno. Algo muy distinto de las misiones anteriores de paz en el exterior, donde los soldados se mantuvieron siempre lejos del campo de batalla trabajando con el único objeto de mantener la paz.

La oposición de radicales, aristas, izquierdistas y hasta de los transversales que responden a
Kirchner a que soldados se involucraran directamente en el conflicto se propagó rápidamente a parte del bloque PJ. Coincidió esa situación con un freno en el envío del proyecto desde la Casa Rosada al Congreso.

De todas formas la supuesta convicción del Presidente de enviar tropas a Haití es una verdadera incógnita. En la segunda línea del propio gobierno se desvivieron en averiguar si su propio jefe,
Kirchner, alguna vez dijo públicamente que estaba decidido a enviar soldados al Caribe. Nadie recuerda haberlo oído de boca del primer mandatario, aunque sí en los medios afines al gobierno y en palabras de Alberto Fernández. No es poco dilema para un Poder Ejecutivo, que ya ha tenido el mismo problema para interpretar las órdenes presidenciales en otras ocasiones; por caso, algunas de la leyes para combatir la inseguridad.

Lo haya prometido o no el Presidente, su esposa,
Cristina Fernández de Kirchner, tomó personalmente la discusión de la letra fina de la iniciativa para pedir autorización al Congreso para el envío de tropas. Y retomó la cuestión por el punto mas álgido. Es decir, cómo será la actuación de las fuerzas en el terreno de combate. Porque a pesar de haber discrepancias dentro del propio gobierno, Kirchner no quiere aparecer disgregándose del bloque Mercosur en este punto con Brasil y con Chile participando activamente en Haití.

Esa redacción puede definir la aceptación o no por parte de los peronistas, e incluso algunos opositores.

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