2 de octubre 2002 - 00:00

"Gobierno de transición. A nueve meses"

"A fines de 2001, la Argentina se sumía en la más grave de sus crisis. La sucesión de cinco presidentes en una semana era la muestra cabal de la anarquía reinante. La Argentina estuvo a un paso de perder la democracia y de precipitarse en el caos absoluto. Ese infierno ha quedado ya en el pasado.

Seguimos teniendo problemas, muchos de ellos graves, pero al mismo tiempo muchos índices de nuestra economía comienzan a reflejar mejoras en diversas áreas, mientras una gran red de contención social alcanza a millones de argentinos en la emergencia.

Este gobierno de transición, fruto del acuerdo parlamentario, fue convocado en uno de los peores momentos de la historia del país, para garantizar la paz y la democracia y para poner nuevamente a la Argentina a trabajar. "Esta ha sido nuestra palabra empeñada y la estamos cumpliendo".

-Al terminar el primer cuatrimestre de este año, con la Argentina en default y quebrada, el dólar llegó a tocar los 4 pesos y se vaticinaba que llegaría a los 7 o más, antes de fin de año.

-Se perdían reservas día a día. Para evitar una disparada del dólar y para mantener al día los compromisos entre abril y junio se destinaron 2800 millones de dólares.

-Los depósitos del sistema bancario caían.

-La inflación superó el 10 por ciento y algunos analistas sostenían que la hiperinflación era inminente.

-En cada provincia se emitía moneda, estaba cortada la cadena de pagos, las empresas quebraban y la desocupación crecía.

-Los datos del INDEC al mes de mayo reflejaban la implosión argentina: 19 millones de pobres, ocho millones y medio de indigentes. Y por primera vez en la historia contemporánea argentina el hambre fue una realidad para muchos hogares. -Se hablaba de la renuncia del Presidente y de la caída de este gobierno de transición, sin que se avizorara un panorama de calma como para convocar a elecciones.

Gobierno de transición: primera etapa

Hoy vemos que los vaticinios apocalípticos no se cumplieron. Lejos de ello, sin ayuda externa, solos, con los esfuerzos de los argentinos, comenzamos a salir del infierno.

Firmamos un Acuerdo de 14 puntos para la transición con gobernadores y líderes parlamentarios, para asumir el compromiso cierto de reinsertar a Argentina en el mundo y para plasmar políticas sociales tan necesarias como ambiciosas.

Así, declaramos la emergencia laboral, alimentaria, sanitaria y educativa y pusimos en marcha el Plan Jefas y Jefes que alcanza a 2 millones de familias desocupadas, además de otros planes complementarios en todo el territorio nacional.

Nació así el Derecho Familiar de Inclusión Social, una iniciativa surgida en el seno del Diálogo Argentino.

Se fijó el orden de prioridad de los pagos del Estado: primero los jubilados y pensionados, luego los planes sociales y luego los otros compromisos del Estado, como los salarios y pago a proveedores y se está cumpliendo cabalmente.

Se estableció por ley la prescripción de los medicamentos por su nombre genérico y se reparten remedios gratuitamente en las poblaciones más desfavorecidas.

Aumentamos el haber mínimo jubilatorio a 200 pesos. Se fijó un aumento de 100 pesos a los salarios del sector privado.

Se ha resuelto devolver el 13 por ciento de las jubilaciones, pensiones y sueldos de trabajadores estatales que les había sido sacado en julio de 2001.

Se ha puesto en marcha un Plan de Reiniciación de la Obra Pública, paralizada por la crisis, para reactivar unas 900 obras viales e hídricas y lanzamos a la par el Plan Nacional de Obras Municipales que contempla unas 3.500 obras que se ejecutan a través de las provincias y los municipios, con la contraprestación laboral de los beneficiarios de Plan Jefas y Jefes.

Y, a partir de este mes, hemos dado un paso fundamental al liberar los depósitos de hasta 7 mil pesos encerrados en el corralón.

Los Boden 2012, criticados injustamente, han subido su cotización en las primeras ruedas un 18 por ciento.

A la par que tomábamos estas medidas de protección de los sectores más golpeados por la crisis, la economía argentina reaccionaba favorablemente.

El sector agropecuario está teniendo una fuerte recuperación y otro tanto está ocurriendo con las economías regionales, estimuladas ahora por un tipo de cambio favorable. Se ha estabilizado nuestra moneda; lo mismo pasa con los precios.

La inflación de este mes -1,8 por ciento- ha sido la menor del año. Desde comienzos de julio, el dólar se mantiene estable. En tres meses el Banco Central ganó 837 millones de dólares. Y las reservas del Banco Central crecieron hasta alcanzar los 9.481 millones de dólares, a pesar de los pagos efectuados a los organismos internacionales de crédito, con los que estamos al día.

La recaudación ha mejorado sensiblemente. El primer cuatrimestre el promedio mensual era de 3.390 millones. El segundo cuatrimestre el promedio ha sido de 5.130 millones. Creció un 50 por ciento.

El superávit comercial ya es de algo más de 10.969 millones de dólares.

Siempre en la idea de que en la emergencia es preciso proteger a los más castigados por la crisis, las tarifas siguen estabilizadas; el CER no se ha aplicado a alquileres y préstamos personales, prendarios e hipotecarios hasta cierto monto que asegura la vivienda única y vehículos y herramientas de trabajo.

Y ahora hemos dado un paso importante en la normalización del sistema financiero al abrir el corralón para el 65 por ciento de los ahorristas que tenían hasta 5 mil pesos. Eso más el CER da los 7 mil pesos que se anunciaron. Y muchos bancos devuelven hasta diez mil pesos, lo que eleva a un 70 por ciento los ahorristas que podrán disponer libremente de su dinero.

Al mismo tiempo, la primera jornada de esta operatoria ya muestra una recuperación de la confianza de los ahorristas en el sistema porque más del 80 por ciento de los ahorristas prefirió dejar el dinero en los bancos.

Los Boden 2012, a pocos días de su lanzamiento, han comenzado a cotizar muy favorablemente.

Nuestras expectativas mayores, sin embargo, están centradas en el comportamiento de las fuerzas productivas nacionales, sobre todo en materia de exportaciones y de sustitución de importaciones.

Porque detrás de eso, se mueve el resto del aparato productivo y se pone a rodar nuevamente la rueda del trabajo. Esta será la segunda etapa de este gobierno de transición.

La primera fue salir del infierno, pacificar los ánimos y atender a las emergencias laboral, alimentaria, educativa y sanitaria con todos los recursos posibles. Y garantizar la democracia abriendo el proceso electoral a partir de leyes que han puesto en marcha la reforma política.

Ahora viene la segunda etapa, entonces, que es la de la reactivación industrial. Vamos a relanzar el Ministerio de la Producción porque, hoy, la Argentina está en condiciones de comenzar su reactivación.

Para esto necesitamos mantener la estabilidad que logramos en materia económica y social y, además, recuperar mecanismos de crédito para impulsar el proceso productivo.

El freno que de hecho se ha venido dando en materia de amparos, por ejemplo, permite pensar en inyectar un caudal importante de créditos en el mercado, porque hoy los bancos siguen tomando depósitos.

La Unión Industrial Argentina y un par de bancos firmaron un convenio para reactivar la factura de crédito, largo reclamo de las entidades empresarias reglamentado por el gobierno hace 45 días. Sólo dos bancos aportan 60 millones de pesos. Esto es una muestra de lo que se puede lograr si fijamos claras reglas de juego.

En las instrucciones al nuevo Ministerio de la Producción figurarán: acompañar la competitividad de la economía con el crédito; alentar desde el Estado todo emprendimiento productivo y para ello crear fondos con aportes públicos y privados para el financiamiento de la industria, en particular de las PyMEs.

Y continuar con la política de fomento de las exportaciones, que exitosamente se viene dando en variadas ramas de la industria, agroalimentos, cueros, madera, minería, químicos, papel, aceros, aluminio, etc.

Finalmente, el proyecto de Presupuesto recientemente elevado al Congreso de la Nación, tiene un fuerte componente social y deja las partidas asignadas para atender los planes sociales durante todo el año.

1.-El Presupuesto hace centro en tres aspectos básicos:

a. Tiene un claro signo de protección social.

b. Tiene también puesta la vista en la economía real, a través de un fuerte impulso a las economías regionales y

c. Tiene una mirada estratégica del Estado al asignar muchos más fondos a la Ciencia y la Técnica.

2.-El Presupuesto tiene un impacto positivo en el consumo y por ende un fortalecimiento del mercado interno.

Protección Social

El Presupuesto se confecciona en esta área con un concepto básico que es que en la emergencia -que se extenderá sin dudas por más tiempo- es preciso proteger a los más débiles. Así se mantiene y amplían las partidas destinadas a sostener los planes sociales:

-Plan Jefas y Jefes de Hogar (3.700 millones)

-Plan Alimentario (400 millones)
-Plan de Atención de Grupos Vulnerables (200 millones)
-Becas Educativas (165 millones)
-Asistencia para Medicamentos y Reactivos SIDA (125 millones)

El total de los Programas de Emergencia Social suman 5.100 millones y representan alrededor del 25 por ciento del presupuesto excluidos los salarios, jubilaciones y pensiones.

Promoción de las Economías Regionales

El propósito es impulsar las economías regionales a través de los programas de obras públicas, programas sociales y de servicios vinculados al sector agropecuario y forestal, de apoyo a las provincias de menor desarrollo y pequeños productores agropecuarios y de reconversión productiva. Para esto se destinan más de 1.000 millones. Se incluyen además incentivos impositivos. Son programas de neto corte federal y con ejecución participativa de las provincias y los municipios.

Promoción de la Ciencia y la Técnica

La Secretaría de Ciencia y Técnica recibirá casi un 45 por ciento más de fondos.

Pasará de 450 a más de 650 millones de pesos. Es una decisión estratégica que valora el mediano y largo plazo, porque el desarrollo científico y tecnológico ha sido un motor de la grandeza argentina en otras etapas y permitirá potenciar, vía una mayor productividad, ventajas competitivas.

Fortalecimiento del mercado interno

Al incluirse en el Presupuesto la restitución del 13 por ciento del salario del trabajador público y de los jubilados y pensionados (son 2.000 millones), más las partidas destinadas a los programas sociales, se estará fortaleciendo el consumo y el mercado interno.


 

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