11 de octubre 2005 - 00:00

Grave amenaza a periodista

¿Amenaza?, ¿intimidación? El edificio de departamentos donde vive la periodista Malú Kikuchi fue el domingo pasado a las 22 literalmente tomado por asalto por ocho delincuentes armados que, encañonando al custodio presente en el lugar, lo golpearon con salvajismo mientras le preguntaban: «¿Dónde vive la periodista?». Más torpes, imposible; habría que entrenarlos. Actuaron para que se supiera.

Ayer a la tarde, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, se había enterado de este vandálico ataque porque había sido informado por el jefe de la Policía Federal, comisario general Néstor Vallecas. Este, a su vez, lo había recibido del jefe de la Comisaría 17ª, con jurisdicción en la zona de Junín y Juncal, área donde ocurrió el hecho.

Kikuchi
tiene dos programas, uno de radio -«Cuentos chinos»- y otro de televisión por cable, «La Caja de Pandora», donde con frecuencia critica algunas acciones del gobierno de Kirchner. Sin embargo y de la investigación iniciada en la 17ª surge que los delincuentes actuaron con la impunidad que caracteriza a quienes no tienen nada que temer. Lo hicieron a cara descubierta y en un número -8- que debe haberlos incentivado a cometer tropelías. Como en el cuento «Todos a una». Como el custodio -nuevo en su destino- no sabía qué contestarles, lo molieron a trompadas sin poder sacarle nada. ¿Quién paga a rufianes que intimidan a cara descubierta?

El hijo de Malú Kikuchi fue quien el domingo por la noche fue sorprendido por la llamada del jefe de la Comisaría 17ª, comisario Ricardo Raúl Pedace, quien le preguntó por el teléfono de su madre y le contó lo que había pasado. Enterado a su vez por la denuncia del custodio del edificio. Cuando a su vez el hijo de Kikuchi intentó comunicarse con el Fernández bonaerense, se le hizo saber que «el ministro ya sabe lo ocurrido».

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