2 de mayo 2006 - 00:00

Gremio vs. Telerman por desregulación

El Gobierno porteño parece dispuesto a desafiar a los sindicalistas locales, no sólo retrasando un acuerdo de aumento salarial que le reclaman los gremios que nuclean al personal de la Ciudad de Buenos Aires: la administración de Jorge Telerman estudia la renovación del directorio de la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires (OSBA) porque considera que además de mejorar la asistencia la entidad debe adherir a la ley nacional que permite a los afiliados cambiarse de prestadora. Otra de las cuestiones, que analiza el equipo de Economía de la Ciudad es que la obra social la puedan administrar desde el Banco Ciudad de Buenos Aires. Ideas, que vienen mortificando a los gremialistas locales, que buscarían apoyo legislativo para frenar alguna de las iniciativas.

Los afiliados de la OSBA no pueden cambiar de obra social como lo hacen de otros gremios. El ministro de Hacienda porteño, Guillermo Nielsen, se habría mostrado sorprendido porque los empleados municipales -inclusive, médicos y docentes- «están cautivos». Como las obras provinciales, dentro del sistema de Seguridad Social, la municipal integra el grupo que, por leyes locales, o están reguladas por la norma 23.660, como las obras nacionales, dentro de las cuales la mayoría es sindical. Ese conjunto contiene 4.500.000 afiliados.

  • Amparos

  • La pelea ya lleva años, y un fallo judicial favorece a la OSBA para mantenerse como una suerte de obra social provincial que no está inserta en el sistema nacional, a pesar de varios recursos de amparo individuales que han favorecido a algunos afiliados a la prestadora.

    Para que los cerca de 250.000 inscriptos a la entidad que otorga cobertura médica, puedan desafiliarse, la OSBA debería cumplir con algunos requisitos que hoy no tiene. Por ejemplo, supera el porcentaje de gastos administrativos de 8% a más de 40% porque, aducen, mantiene un hospital propio.

    Además, a diferencia de otras prestadoras, la obra social brinda servicios a 71.000 jubilados municipales y, por otra parte, tiene un plazo de dos años para incorporar, como empleados, a 5.000 personas discapacitadas. Esos argumentos los esgrimen los sindicalistas quienes aseguran, que no es posible por el momento que la obra social adopte la modalidad que permite a sus asociados cambiarse a otra obra sindical.

  • Renovación

    De todos modos, Nielsen quiere renovar el directorio, algo que podría hacer, aun cuando el staf tiene todavía un año y medio de mandato. Ese plantel se compone por representantes de Sutecba y representantes del ejecutivo, a razón de 5 por cada parte.

    Es en la porción que designa el gobierno, donde Nielsen aspira a integrar con gente propia, reemplazando a la mayoría de ibarristas que integran ese directorio, que preside el gremialista Patricio Datarmini. La vicepresidencia le corresponde a un representante del Ejecutivo y ya estaría listo el decreto (pero se posterga su firma) para designar en lugar del actual, Mario Gygli, a Alberto Morguestern, de quien se asegura habría sido asesor del Banco Ciudad.

    Representantes de Sutecba, entre ellos el propio Amadeo Genta, ya rechazaron ante Nielsen la posibilidad de una desregulación, mientras estudian un piso salarial de $ 1.038.

    Por ahora la OSBA cuenta con una medida cautelar a su favor, emanada de un juzgado nacional, aunque la Justicia porteña falló en varios casos particulares a favor de los demandantes para que puedan optar.
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