15 de agosto 2002 - 00:00

¿Harry Potter o Drácula?

Algo más sobre el «escrache» a Elisa Carrió sobre el que informamos ayer: no bien la diputada llegó al estudio de «América», dos colectivos y algunos autos estacionaron frente al canal. Para su desgracia, no eran custodios ni simpatizantes. Se trataba del primer «escrache» que sufrió en carne propia, y los carteles indicaban algo más que su participación en la frustrada Alianza: «Carrió cómplice del Proceso», «Fuera Carrió», también cánticos y bombos. Pero lo más pintoresco fueron los crucifijos que alzaban los manifestantes a modo de parodia de la cruz que Carrió usa de collar. Curioso: si ella se comparó alguna vez con Harry Potter, la escena de anteanoche la acercó más a Drácula. Tal era la impresión que daban los manifestantes, como si trataran de exorcizar a un vampiro.

Los carteles, impecables en letras rojas iguales en todos, desde ya marcan preparación previa. Pero ¿acaso no es organizada la mayoría de los restantes, sobre todo contra Menem? Al menos estos activistas no violan comercios aprovechando su número.

Carrió, con defensa obvia, aprovechó el aire televisivo para responderles en vivo a quienes gritaban y «crucifijeaban» fuera del canal: «No culpo a los que me están escrachando. Los mandan, los utilizan y les pagan. A quienes no perdono es a quienes los usan». Cuando terminó el programa, a la diputada se le facilitó escurrirse rápidamente en secreto, pese a su voluminosa figura, pero a las puertas de la emisora quedó un grupito que siguió siendo televisado por el programa «Después de hora». Ya parece al revés: el que en esta época no sufre un «escrache», casi es considerado políticamente inexistente, ingrávido.

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